¡Ay, Dios mío! Esto sí nos puso los pelos de punta hoy acá en San José. Un buen temblorazo sacudió el centro de la ciudad esta tarde, justo cuando la gente empezaba a buscar sombra del calor. Según me comentan, hasta se sintió en algunas zonas de Heredia y Alajuela, aunque por acá en la capital, la sensación fue más intensa.
Resulta que el Observatorio Volcanológico y Sismológico (OVSICORI) nos soltó la bomba: el temblor se originó justo debajo del Museo Nacional. Imagínate el susto que se llevaron los turistas que andaban recorriendo el lugar. Lo que más me sorprendió es que tuvo una profundidad relativamente baja, unos tres quilómetros, eso explica por qué lo sentimos tan fuerte. Pura sal, salir así en pleno día de trabajo, tratando de mantenernos tranquilos.
La magnitudo llegó a 4.4, eso ya es feko, diay. Te digo, sentí como si estuvieran moviendo la casa desde adentro. Unos compañeros se agarraron de la mesa, otras corrieron afuera, ¡todo el jaleo! Afortunadamente, parece que no hubo daños mayores, gracias a Dios. Y es que hablando claro, esto nos recuerda que vivimos en un país donde la tierra siempre anda moviéndose un poquito, como si tuviera sus propios nervios.
La Comisión Nacional de Emergencias (CNE), esos que siempre tienen que ponerle pausa a todo, dice que hasta ahora no hay reportes de afectaciones. Ya saben cómo son, esperando a que caiga un árbol encima de alguien para reaccionar. Pero bueno, creo que es una buena señal, significa que los edificios resistieron y que la gente tomó precauciones, que también es importante. Lo importante es que todos estén bien, porque al final, eso es lo que cuenta.
Ahora, muchos se preguntan qué causa estos temblores. Pues, resulta que Costa Rica está ubicado en una zona de actividad tectónica, precisamente entre placas tectónicas. Eso quiere decir que las rocas bajo nuestros pies se mueven constantemente, chocan, se deslizan... ¡y ahí pasa el temblor! No es nada nuevo, ya llevamos siglos conviviendo con terremotos pequeños y medianos. Por supuesto, nadie quiere un chinampollo grande, ¡eso sería otro rollo!, pero debemos estar preparados y saber cómo actuar en caso de emergencia.
Y hablando de preparativos, recuerdo aquella vez que hicieron simulacro en mi antigua escuela, el Colegio Juan Rafael Blanco. ¡Qué chévere! Todos corriendo gritando como locos, buscando refugio debajo de las mesas. Aunque luego nos echaron la bronca porque algunos corríamos hacia la cantina. Así somos nosotros, los ticos, ¡siempre pensando en comer primero! Pero en serio, es bueno tener esas prácticas, así sabemos qué hacer si realmente ocurre algo grave.
Este temblor, aunque pegador, sirve para recordarnos la importancia de revisar nuestras mochilas de emergencia, verificar la estabilidad de nuestras casas y, sobre todo, informarnos sobre qué hacer en caso de un sismo mayor. Creo que muchos hemos bajado la guardia, pensando que “eso no nos va a pasar”. ¡Pues mírenlo, salió uno así de sopetón! Tenemos que recordar que vivir en Costa Rica implica aceptar que la naturaleza tiene sus propias reglas, y nosotros tenemos que aprender a respetarlas.
En fin, a pesar del susto, parece que todo quedó en un buen susto. Pero dime, ¿qué opinas tú? ¿Te topaste con algún problema por el temblor? ¿Estás preparado para enfrentar un posible sismo futuro? ¡Déjanos tus comentarios y experiencias en el foro!
Resulta que el Observatorio Volcanológico y Sismológico (OVSICORI) nos soltó la bomba: el temblor se originó justo debajo del Museo Nacional. Imagínate el susto que se llevaron los turistas que andaban recorriendo el lugar. Lo que más me sorprendió es que tuvo una profundidad relativamente baja, unos tres quilómetros, eso explica por qué lo sentimos tan fuerte. Pura sal, salir así en pleno día de trabajo, tratando de mantenernos tranquilos.
La magnitudo llegó a 4.4, eso ya es feko, diay. Te digo, sentí como si estuvieran moviendo la casa desde adentro. Unos compañeros se agarraron de la mesa, otras corrieron afuera, ¡todo el jaleo! Afortunadamente, parece que no hubo daños mayores, gracias a Dios. Y es que hablando claro, esto nos recuerda que vivimos en un país donde la tierra siempre anda moviéndose un poquito, como si tuviera sus propios nervios.
La Comisión Nacional de Emergencias (CNE), esos que siempre tienen que ponerle pausa a todo, dice que hasta ahora no hay reportes de afectaciones. Ya saben cómo son, esperando a que caiga un árbol encima de alguien para reaccionar. Pero bueno, creo que es una buena señal, significa que los edificios resistieron y que la gente tomó precauciones, que también es importante. Lo importante es que todos estén bien, porque al final, eso es lo que cuenta.
Ahora, muchos se preguntan qué causa estos temblores. Pues, resulta que Costa Rica está ubicado en una zona de actividad tectónica, precisamente entre placas tectónicas. Eso quiere decir que las rocas bajo nuestros pies se mueven constantemente, chocan, se deslizan... ¡y ahí pasa el temblor! No es nada nuevo, ya llevamos siglos conviviendo con terremotos pequeños y medianos. Por supuesto, nadie quiere un chinampollo grande, ¡eso sería otro rollo!, pero debemos estar preparados y saber cómo actuar en caso de emergencia.
Y hablando de preparativos, recuerdo aquella vez que hicieron simulacro en mi antigua escuela, el Colegio Juan Rafael Blanco. ¡Qué chévere! Todos corriendo gritando como locos, buscando refugio debajo de las mesas. Aunque luego nos echaron la bronca porque algunos corríamos hacia la cantina. Así somos nosotros, los ticos, ¡siempre pensando en comer primero! Pero en serio, es bueno tener esas prácticas, así sabemos qué hacer si realmente ocurre algo grave.
Este temblor, aunque pegador, sirve para recordarnos la importancia de revisar nuestras mochilas de emergencia, verificar la estabilidad de nuestras casas y, sobre todo, informarnos sobre qué hacer en caso de un sismo mayor. Creo que muchos hemos bajado la guardia, pensando que “eso no nos va a pasar”. ¡Pues mírenlo, salió uno así de sopetón! Tenemos que recordar que vivir en Costa Rica implica aceptar que la naturaleza tiene sus propias reglas, y nosotros tenemos que aprender a respetarlas.
En fin, a pesar del susto, parece que todo quedó en un buen susto. Pero dime, ¿qué opinas tú? ¿Te topaste con algún problema por el temblor? ¿Estás preparado para enfrentar un posible sismo futuro? ¡Déjanos tus comentarios y experiencias en el foro!