¡Qué buenísima nota nos cayó, pura vida! El MAG le está echándole ganas a fortalecer nuestra seguridad alimentaria con un proyecto que promete darle duro al sector agrícola. Resulta que ahora tienen fertilizantes listos para unos productores piloto que van a probar el famoso tomate ‘acorazado’, ese invento innovador de la Universidad de Costa Rica que ha dado tanto de qué hablar en los últimos tiempos.
Ya saben, la UCR ha estado trabajando como locos en la Estación Experimental Fabio Baudrit Moreno, dedicándoles más de cinco años a investigar este híbrido especial. No es broma, han puesto harta vara en desarrollar un tomate que pueda aguantarle a unas plagas y enfermedades bien cabronas, como la marchitez bacteriana y el virus de la cuchera (TYLCV), que le hacen mella a nuestros cultivos. Además, parece que este tomate aguanta bien el viaje y tiene una vida útil más larga, así que adiós a tanta pérdida por ahí.
Lo interesante de este ‘tomate acorazado’ es que no solo es resistente, sino que también tiene unos grados Brix altísimos, lo que quiere decir que es más dulce y nutritivo. ¡Y vaya sabor! Dicen que sus características organolépticas son de lujo, es decir, sabe riquísimo. Esto abre la puerta a mercados que buscan productos de alta calidad y producidos de manera responsable, porque necesita menos químicos que otros tomates tradicionales; ¡una bendición para el medio ambiente!
Karla Mena Soto, la directora Nacional de Extensión Agropecuaria del MAG, lo puso claro: esto es una oportunidad real para asegurar que tengamos comida sana y suficiente pa’ todos nosotros, usando métodos agrícolas que sean inteligentes y cuiden el planeta. Para los agricultores, significa tener acceso a cosas nuevas, ser más competitivos y encontrar nuevos lugares donde vender sus productos. ¡Se ven oportunidades a montón, diay!
El MAG, a través del Consejo Nacional de Producción (CNP), va llevando este proyecto a otro nivel, buscando meter este tomate al Programa de Abastecimiento Institucional (PAI). La idea es trabajar con cinco productores para que sean los proveedores de estos tomates y así abastecer a 34 escuelas de la provincia de Alajuela con un alimento de alta calidad. Imagínense, puros niños comiendo tomates ricos y nutritivos, ¡qué chiva!
Este esfuerzo entre el MAG, el MEP y los productores es una muestra de cómo podemos unir fuerzas para mejorar la agricultura nacional, promover prácticas más amigables con el medio ambiente y llevarle alimentos frescos y saludables a la gente. Hay que darle duro a estos proyectos que benefician a toda la comunidad, ¡porque eso sí que es importante!
Ahora bien, muchos se preguntarán si este tomate tendrá un precio accesible para todos los hogares. Sabemos que a veces las innovaciones llegan primero a las tiendas más caras, pero esperamos que pronto podamos disfrutar de este ‘acorazado’ en cualquier supermercado del país. Y más allá de eso, ¿será capaz este nuevo tomate de cambiar la forma en que consumimos vegetales en Costa Rica, apostando por opciones más naturales y sostenibles?
Con todo este panorama prometedor, me pregunto… ¿Creemos que iniciativas como estas, impulsadas por la ciencia y la colaboración entre instituciones, son clave para construir un futuro alimentario más seguro y sostenible para Costa Rica? ¿O prefieren seguir comprando importaciones y confiando en prácticas agrícolas convencionales, aunque tengan un costo ambiental mayor? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!
Ya saben, la UCR ha estado trabajando como locos en la Estación Experimental Fabio Baudrit Moreno, dedicándoles más de cinco años a investigar este híbrido especial. No es broma, han puesto harta vara en desarrollar un tomate que pueda aguantarle a unas plagas y enfermedades bien cabronas, como la marchitez bacteriana y el virus de la cuchera (TYLCV), que le hacen mella a nuestros cultivos. Además, parece que este tomate aguanta bien el viaje y tiene una vida útil más larga, así que adiós a tanta pérdida por ahí.
Lo interesante de este ‘tomate acorazado’ es que no solo es resistente, sino que también tiene unos grados Brix altísimos, lo que quiere decir que es más dulce y nutritivo. ¡Y vaya sabor! Dicen que sus características organolépticas son de lujo, es decir, sabe riquísimo. Esto abre la puerta a mercados que buscan productos de alta calidad y producidos de manera responsable, porque necesita menos químicos que otros tomates tradicionales; ¡una bendición para el medio ambiente!
Karla Mena Soto, la directora Nacional de Extensión Agropecuaria del MAG, lo puso claro: esto es una oportunidad real para asegurar que tengamos comida sana y suficiente pa’ todos nosotros, usando métodos agrícolas que sean inteligentes y cuiden el planeta. Para los agricultores, significa tener acceso a cosas nuevas, ser más competitivos y encontrar nuevos lugares donde vender sus productos. ¡Se ven oportunidades a montón, diay!
El MAG, a través del Consejo Nacional de Producción (CNP), va llevando este proyecto a otro nivel, buscando meter este tomate al Programa de Abastecimiento Institucional (PAI). La idea es trabajar con cinco productores para que sean los proveedores de estos tomates y así abastecer a 34 escuelas de la provincia de Alajuela con un alimento de alta calidad. Imagínense, puros niños comiendo tomates ricos y nutritivos, ¡qué chiva!
Este esfuerzo entre el MAG, el MEP y los productores es una muestra de cómo podemos unir fuerzas para mejorar la agricultura nacional, promover prácticas más amigables con el medio ambiente y llevarle alimentos frescos y saludables a la gente. Hay que darle duro a estos proyectos que benefician a toda la comunidad, ¡porque eso sí que es importante!
Ahora bien, muchos se preguntarán si este tomate tendrá un precio accesible para todos los hogares. Sabemos que a veces las innovaciones llegan primero a las tiendas más caras, pero esperamos que pronto podamos disfrutar de este ‘acorazado’ en cualquier supermercado del país. Y más allá de eso, ¿será capaz este nuevo tomate de cambiar la forma en que consumimos vegetales en Costa Rica, apostando por opciones más naturales y sostenibles?
Con todo este panorama prometedor, me pregunto… ¿Creemos que iniciativas como estas, impulsadas por la ciencia y la colaboración entre instituciones, son clave para construir un futuro alimentario más seguro y sostenible para Costa Rica? ¿O prefieren seguir comprando importaciones y confiando en prácticas agrícolas convencionales, aunque tengan un costo ambiental mayor? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!