¡Pero qué vaina, pura bronca! Así parecía la cosa en la política nacional hasta ahora. Parecía que cada candidato era un imán para la crítica, un dolor de cabeza constante en redes sociales. Pero fíjate tú, parece que José Aguilar Berrocal, del partido Avanza, le está metiendo un buen golpe a esa tendencia. Según el último reporte del Observatorio de Comunicación Digital de la ULA, él es el único que anda sacando más comentarios buenos que malos. Un respiro, díganle.
Para ponerle contextito, la cosa está así: según el Observatorio, ocho de cada diez comentarios sobre los aspirantes a la presidencia son, directamente, criticones. Una torta, vamos. Todos recibían una lluvia de quejas y acusaciones, pero Aguilar, misteriosamente, mantiene un balance positivo en su imagen online. No sé ustedes, pero yo me pregunto si esto significa algo para la campaña, si realmente conecta con la gente o si es solo ruido digital.
Y miren los números, porque ahí está la clave. Tenemos un 41,9% de menciones positivas para Aguilar, ¡lo cual es bastante chiva considerando el panorama general! Su nivel de comentarios negativos es del 32,8%, el más bajo entre los que tienen presencia en internet. Además, generó alrededor de 10.821 menciones durante el período que analizaron, desde el 1° de diciembre hasta el 12 de enero. Esto lo ubica en un rango de visibilidad medio, ni tan malo ni tan bueno, pero sí dentro del juego.
Ahora, recapitulando un poco el contexto histórico, Aguilar tuvo un momento estelar durante el “Día 3” de las presentaciones del TSE. Ese día, casi 30 mil aparatos estaban pegados al vivo, ¡una locura! Ahí brilló su desempeño digital, superando a sus competidores. Imagínense la presión; frente a tanta gente conectada, logró mantenerse arriba en términos de comentarios positivos. Eso habla de algo, ¿no creen?
Si comparamos con otras candidaturas, como la de Claudia Dobles (con un 78% de negatividad) o Laura Fernández (con un 56,8%), queda claro que Aguilar está navegando aguas más tranquilas. Lo que explican los expertos es que estas últimas sufren una especie de “hiperconcentración narrativa”. En otras palabras, al estar muy presentes en la escena pública, atraen más críticas y ataques, como quien va a echarse sal a la herida.
Lo interesante de este fenómeno es que cuanto más te ven, más probable es que te ataquen. Es ley de vida, y también de política. Cuanto más visible eres, más fácil es que te pillen en alguna chincha o que te saquen de onda. Por eso, Aguilar, tal vez por andar un poquito más tranquilo, logra evitar esa espiral negativa. No quiere decir que no tenga críticos, obvio, pero sus detractores no son tantos como los de los otros.
Aunque algunos dicen que todo esto es cuento chino, y que las redes sociales no influyen tanto en la realidad, yo creo que vale la pena prestar atención. Porque hoy en día, la forma en que te percibe la gente online puede afectar cómo votan en las urnas. Más aún en un país como el nuestro, donde todos andamos pegados al celular y a Facebook. Esta vara, pues, es importante.
En fin, la campaña sigue dando de qué hablar, y parece que la estrategia digital de Aguilar le está funcionando. Pero, ¿será suficiente para ganarse el corazón de los costarricenses? ¿Creen que la positividad online se traduce en votos reales, o es simplemente una fachada? ¡Déjenme saber qué piensan en los comentarios!
Para ponerle contextito, la cosa está así: según el Observatorio, ocho de cada diez comentarios sobre los aspirantes a la presidencia son, directamente, criticones. Una torta, vamos. Todos recibían una lluvia de quejas y acusaciones, pero Aguilar, misteriosamente, mantiene un balance positivo en su imagen online. No sé ustedes, pero yo me pregunto si esto significa algo para la campaña, si realmente conecta con la gente o si es solo ruido digital.
Y miren los números, porque ahí está la clave. Tenemos un 41,9% de menciones positivas para Aguilar, ¡lo cual es bastante chiva considerando el panorama general! Su nivel de comentarios negativos es del 32,8%, el más bajo entre los que tienen presencia en internet. Además, generó alrededor de 10.821 menciones durante el período que analizaron, desde el 1° de diciembre hasta el 12 de enero. Esto lo ubica en un rango de visibilidad medio, ni tan malo ni tan bueno, pero sí dentro del juego.
Ahora, recapitulando un poco el contexto histórico, Aguilar tuvo un momento estelar durante el “Día 3” de las presentaciones del TSE. Ese día, casi 30 mil aparatos estaban pegados al vivo, ¡una locura! Ahí brilló su desempeño digital, superando a sus competidores. Imagínense la presión; frente a tanta gente conectada, logró mantenerse arriba en términos de comentarios positivos. Eso habla de algo, ¿no creen?
Si comparamos con otras candidaturas, como la de Claudia Dobles (con un 78% de negatividad) o Laura Fernández (con un 56,8%), queda claro que Aguilar está navegando aguas más tranquilas. Lo que explican los expertos es que estas últimas sufren una especie de “hiperconcentración narrativa”. En otras palabras, al estar muy presentes en la escena pública, atraen más críticas y ataques, como quien va a echarse sal a la herida.
Lo interesante de este fenómeno es que cuanto más te ven, más probable es que te ataquen. Es ley de vida, y también de política. Cuanto más visible eres, más fácil es que te pillen en alguna chincha o que te saquen de onda. Por eso, Aguilar, tal vez por andar un poquito más tranquilo, logra evitar esa espiral negativa. No quiere decir que no tenga críticos, obvio, pero sus detractores no son tantos como los de los otros.
Aunque algunos dicen que todo esto es cuento chino, y que las redes sociales no influyen tanto en la realidad, yo creo que vale la pena prestar atención. Porque hoy en día, la forma en que te percibe la gente online puede afectar cómo votan en las urnas. Más aún en un país como el nuestro, donde todos andamos pegados al celular y a Facebook. Esta vara, pues, es importante.
En fin, la campaña sigue dando de qué hablar, y parece que la estrategia digital de Aguilar le está funcionando. Pero, ¿será suficiente para ganarse el corazón de los costarricenses? ¿Creen que la positividad online se traduce en votos reales, o es simplemente una fachada? ¡Déjenme saber qué piensan en los comentarios!