¡Ay, Dios mío, qué vaina! Resulta que el señor José Aguilar, aspirante a dirigirnos, tuvo que sacarle punta a un plan para movernos mejor por el país. Lo presentó en el debate del Canal Opa, este domingo pasado, y bueno, digamos que dejó entrever algunas ideas… pero también varias lagunas, pa’ ponerle un poco de azúcar.
El brete, como muchos saben, es que el tráfico nos está comiendo vivo. Desde San José hasta Limón, parece que vamos corriendo en cámara lenta. Entonces, Aguilar propone echarle más leña al transporte público, sobre todo el eléctrico. Suena lindo, ¿verdad? Pero, ¿cómo piensamos hacer eso si ni siquiera tenemos suficientes autobuses decentes ahora mismo?
Además, quiere que nos teletrabajemos todos, tanto en el sector público como alentando a los privados. Claro, porque a todos queremos pasarle el chayote a las empresas, que ya tienen sus propios problemas. En teoría, menos carros en la calle sería bueno, pero mientras tanto, ¿quién va a pagar las facturas de esos edificios vacíos?
Y luego viene la idea de arreglar las calles y carreteras de noche. ¡Ay, pura intención! Imaginen el desmadre que eso causaría, los vecinos sin dormir, los negocios afectados... ¡Un fiestón! Deberían pensar mejor cómo organizar el trabajo, en lugar de simplemente cambiar el horario.
Otro tema que tocó fue la inteligencia artificial en los semáforos. Bueno, suena moderno, pero ¿de verdad creen que unos semáforos listos van a solucionar el problema del tranque? Necesitamos más policías de tránsito, sí, pero también necesitamos educar a los conductores, que a veces parecen sacados de otro planeta. ¡Qué descaro!
Hablando de rutas de alta prioridad, ahí tampoco vio mucha cosa clara. A ver, un carro con preferencia siempre va a causar problemas para los demás. Más bien deberían enfocarse en mejorar la infraestructura general, hacer mejores autopistas, ampliar las existentes...
Pues resulta que Olman Vargas, un experto que le puso ojo al plan, le dio una ‘calificación amarilla’. Dijo que tenía cosas buenas, como proponer medidas a corto, medio y largo plazo, pero que le faltaron soluciones rápidas, sobre todo en materia de seguridad vial. ¡Totalmente de acuerdo! Porque mientras tanto, seguimos viendo accidentes en cada esquina, gente muriendo en las carreteras… Qué sal!
En fin, el plan de Aguilar quedó bastante tibio, diría yo. Tiene potencial, pero necesita pulirse mucho, sobre todo en lo que respecta a medidas prácticas y urgentes. Ahora me pregunto, ¿ustedes creen que Aguilar realmente tiene la solución para nuestros problemas de movilidad o estamos ante otra promesa vacía que se irá al traste después de las elecciones?
El brete, como muchos saben, es que el tráfico nos está comiendo vivo. Desde San José hasta Limón, parece que vamos corriendo en cámara lenta. Entonces, Aguilar propone echarle más leña al transporte público, sobre todo el eléctrico. Suena lindo, ¿verdad? Pero, ¿cómo piensamos hacer eso si ni siquiera tenemos suficientes autobuses decentes ahora mismo?
Además, quiere que nos teletrabajemos todos, tanto en el sector público como alentando a los privados. Claro, porque a todos queremos pasarle el chayote a las empresas, que ya tienen sus propios problemas. En teoría, menos carros en la calle sería bueno, pero mientras tanto, ¿quién va a pagar las facturas de esos edificios vacíos?
Y luego viene la idea de arreglar las calles y carreteras de noche. ¡Ay, pura intención! Imaginen el desmadre que eso causaría, los vecinos sin dormir, los negocios afectados... ¡Un fiestón! Deberían pensar mejor cómo organizar el trabajo, en lugar de simplemente cambiar el horario.
Otro tema que tocó fue la inteligencia artificial en los semáforos. Bueno, suena moderno, pero ¿de verdad creen que unos semáforos listos van a solucionar el problema del tranque? Necesitamos más policías de tránsito, sí, pero también necesitamos educar a los conductores, que a veces parecen sacados de otro planeta. ¡Qué descaro!
Hablando de rutas de alta prioridad, ahí tampoco vio mucha cosa clara. A ver, un carro con preferencia siempre va a causar problemas para los demás. Más bien deberían enfocarse en mejorar la infraestructura general, hacer mejores autopistas, ampliar las existentes...
Pues resulta que Olman Vargas, un experto que le puso ojo al plan, le dio una ‘calificación amarilla’. Dijo que tenía cosas buenas, como proponer medidas a corto, medio y largo plazo, pero que le faltaron soluciones rápidas, sobre todo en materia de seguridad vial. ¡Totalmente de acuerdo! Porque mientras tanto, seguimos viendo accidentes en cada esquina, gente muriendo en las carreteras… Qué sal!
En fin, el plan de Aguilar quedó bastante tibio, diría yo. Tiene potencial, pero necesita pulirse mucho, sobre todo en lo que respecta a medidas prácticas y urgentes. Ahora me pregunto, ¿ustedes creen que Aguilar realmente tiene la solución para nuestros problemas de movilidad o estamos ante otra promesa vacía que se irá al traste después de las elecciones?