¡Ay, Dios mío! Parece que el tema de las pensiones sigue siendo el chunche que nadie quiere tocar, ¿verdad, raza? Resulta que nuestro presidente Rodrigo Chaves, con toda la calma del mundo, salió a defender su futura pensión, asegurando que no va a costar ni un colón al país. Pero, ¡diay!, esto prendió la mecha con Ana Virginia Calzada, que no se quedó callada ni un segundo.
La bronca empezó porque Calzada cuestionó que el Presidente solamente haya cotizado cuatro años al sistema nacional antes de recibir una pensión que se habla de casi cinco millones de colones al mes. ¡Cinco millones! Eso da pa’ vivir tranquilo, ¿quién diga que no? Pero Chaves, con su estilo particular, respondió que ese beneficio no depende del régimen costarricense, sino de sus aportes hechos en el Banco Mundial. Un poco complicado, pero así es el brete.
Y ahí entró Calzada, defendiéndose a capa y espada. Rechazó que la llamen “pensionada de lujo” y argumentó que su pensión, aunque también considerable –cerca de 7,9 millones brutos, que bajan a unos 3,9 después de los rebajos–, es producto de décadas de cotización y trabajo duro al servicio del Estado. Una explicación sensata, aunque la cifra sigue dando que pensar.
Desde Casa Presidencial, el Presidente insistió en diferenciar su caso del de otros beneficiarios de pensiones altas. Según él, la suya es “actuarialmente sostenible” y no necesita subsidios del presupuesto nacional, a diferencia de otras que sí dependen de los bolsillos de los contribuyentes. Esto generó polémica, porque algunos dicen que está tratando de justificar un privilegio con argumentos técnicos.
Pero lo que realmente levantó cejas fue cuando Chaves cuestionó la doble moral en el debate. Dijo que es fácil criticar las pensiones ajenas, pero difícil defender la propia si no hay suficientes aportes históricos que la respalden. ¡Qué vara más complicada! De verdad, parece que estamos viendo un jueguito político en pleno proceso electoral, donde cada quien busca quedar bien frente a la gente.
Y para rematar, el Presidente lanzó una bomba: todavía no ha decidido si aceptará la pensión de expresidente que le corresponde por ley. Dice que está analizando la posibilidad de donarla a una organización benéfica, sin siquiera tener control sobre los fondos. Una jugada interesante, que podría ganarle puntos políticos, pero también dejarlo vulnerable ante críticas futuras.
Esto, claro, revivió el debate sobre las pensiones altas, su sostenibilidad y el uso de los recursos públicos. Muchos se preguntan cómo es posible que unas pocas personas reciban pensiones tan elevadas mientras que la mayoría de los trabajadores tienen que sudar la gota gorda para llegar a fin de mes. Es un tema sensible, que toca la fibra de muchos costarricenses, especialmente en tiempos de crisis económica.
En fin, este tema no va a desaparecer pronto, y seguramente seguirá generando controversia en los próximos días. Se avecinan debates acalorados, acusaciones cruzadas y propuestas de soluciones. Al final, la decisión será de la ciudadanía, que deberá evaluar cuidadosamente quién tiene la mejor idea para abordar este problema que afecta a todos nosotros. ¿Ustedes creen que el Presidente Chaves debería rechazar la pensión de expresidente, o considera que tiene derecho a ella?
La bronca empezó porque Calzada cuestionó que el Presidente solamente haya cotizado cuatro años al sistema nacional antes de recibir una pensión que se habla de casi cinco millones de colones al mes. ¡Cinco millones! Eso da pa’ vivir tranquilo, ¿quién diga que no? Pero Chaves, con su estilo particular, respondió que ese beneficio no depende del régimen costarricense, sino de sus aportes hechos en el Banco Mundial. Un poco complicado, pero así es el brete.
Y ahí entró Calzada, defendiéndose a capa y espada. Rechazó que la llamen “pensionada de lujo” y argumentó que su pensión, aunque también considerable –cerca de 7,9 millones brutos, que bajan a unos 3,9 después de los rebajos–, es producto de décadas de cotización y trabajo duro al servicio del Estado. Una explicación sensata, aunque la cifra sigue dando que pensar.
Desde Casa Presidencial, el Presidente insistió en diferenciar su caso del de otros beneficiarios de pensiones altas. Según él, la suya es “actuarialmente sostenible” y no necesita subsidios del presupuesto nacional, a diferencia de otras que sí dependen de los bolsillos de los contribuyentes. Esto generó polémica, porque algunos dicen que está tratando de justificar un privilegio con argumentos técnicos.
Pero lo que realmente levantó cejas fue cuando Chaves cuestionó la doble moral en el debate. Dijo que es fácil criticar las pensiones ajenas, pero difícil defender la propia si no hay suficientes aportes históricos que la respalden. ¡Qué vara más complicada! De verdad, parece que estamos viendo un jueguito político en pleno proceso electoral, donde cada quien busca quedar bien frente a la gente.
Y para rematar, el Presidente lanzó una bomba: todavía no ha decidido si aceptará la pensión de expresidente que le corresponde por ley. Dice que está analizando la posibilidad de donarla a una organización benéfica, sin siquiera tener control sobre los fondos. Una jugada interesante, que podría ganarle puntos políticos, pero también dejarlo vulnerable ante críticas futuras.
Esto, claro, revivió el debate sobre las pensiones altas, su sostenibilidad y el uso de los recursos públicos. Muchos se preguntan cómo es posible que unas pocas personas reciban pensiones tan elevadas mientras que la mayoría de los trabajadores tienen que sudar la gota gorda para llegar a fin de mes. Es un tema sensible, que toca la fibra de muchos costarricenses, especialmente en tiempos de crisis económica.
En fin, este tema no va a desaparecer pronto, y seguramente seguirá generando controversia en los próximos días. Se avecinan debates acalorados, acusaciones cruzadas y propuestas de soluciones. Al final, la decisión será de la ciudadanía, que deberá evaluar cuidadosamente quién tiene la mejor idea para abordar este problema que afecta a todos nosotros. ¿Ustedes creen que el Presidente Chaves debería rechazar la pensión de expresidente, o considera que tiene derecho a ella?