¡Aguántense, parce! La bronca económica sigue pegando duro y ahora tenemos datos que nos van a dejar helados. Parece que el endeudamiento de los costarricenses no solo no para, sino que se le fue encima a todo, duplicándose prácticamente en la última década. Sí, así como lo leo, doble, diay... ¿Dónde quedó el ‘pura vida’ si estamos hasta el cuello en deudas?
Un estudio serio, hecho por unos economistas de esos que saben, Daniel Ortiz y Luis Liberman, echó a relucir esta realidad. Según ellos, a principios del 2014, un mael activo promedio debía unos 5,4 millones de colones. Ahora, en 2024, esa cifra se disparó hasta los 10,2 millones. ¡Es una torta! Eso significa que estamos pagando más intereses y menos disfrutando de la vida, o eso parece.
Y ni hablar de los hogares. En el 2013, la deuda promedio por casa era de 9 millones de colones; desde el 2017 se mantuvo más o menos igual, rondando los 13 millones. Aunque hay fluctuaciones, la tendencia general es clara: la mayoría de nosotros andamos con una carga financiera importante. Esto no es cosa menor, porque afecta directamente nuestro bienestar y la economía del país en general. Ese chunche del endeudamiento va afectando todo, créeme.
Pero, a ver, no todo es tan negro. Los estudios explican que hubo etapas diferentes. Al principio, nos fuimos animando a gastar a montón, aprovechando las facilidades de crédito que ofrecían los bancos. Luego, bajamos un poco el pie, pero nunca dejamos de estar endeudados. Ahora, parece que volvemos a acelerar con los carros, como dicen por ahí. Un buen mae tiene dos o tres pagos de carro como mínimo, además de las tarjetas y demás cosas. Qué nivel.
Lo preocupante es que casi 864 mil hogares tienen alguna deuda. ¡Eso es un brete! Y la deuda promedio por hogar supera los 10 millones de colones. Imagínate una familia con tarjeta de crédito, préstamo personal y carro financiado destinando entre 450 mil y 500 mil colones al mes solo para pagar eso. ¡Qué carga! Y si consideramos que el ingreso promedio de un hogar es de alrededor de un millón de colones, vemos que más del 30% de ese dinero se va en deudas. Eso no da para mucho más, ¿verdad?
Ahora, otro dato interesante: una encuesta de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) muestra que el porcentaje del salario destinado al pago de deudas bajó un poquito, del 50% en 2023 al 34% en 2025. Pero ojo, eso no significa que estemos mejores. Puede ser que estemos tomando más precauciones o que haya menos crédito disponible, especialmente para los jóvenes y los que no tienen trabajo fijo. Lo cierto es que muchos todavía llegan a fin de mes y no les alcanza, obligándolos a pedir prestado para cubrir gastos básicos. Una pena, diay…
La raíz del problema, según los expertos, está en la relación entre el ingreso, el consumo y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). El ingreso no ha crecido tanto como el consumo, lo que nos ha obligado a financiar nuestros gastos con crédito. Las tasas de crecimiento del crédito para consumo han sido astronómicas en comparación con el crecimiento de los ingresos. Es decir, hemos estado viviendo un poquito por encima de nuestras posibilidades, tratando de mantener un estilo de vida que no podemos costear. Y eso, a la larga, siempre termina saliendo caro. Hay que cuidarnos, parce.
Así que, ya ven, la situación es complicada. Estamos endeudados hasta las cejas, los ingresos no crecen como deberían y el costo de vida sigue aumentando. Definitivamente, nos encontramos en un brete. La pregunta entonces es: ¿qué medidas debemos tomar, como sociedad y como individuos, para salir de esta espiral de endeudamiento y construir un futuro económico más sólido para Costa Rica? ¿Deberíamos exigir políticas públicas que fomenten el crecimiento del empleo y aumenten los salarios, o enfocarnos en mejorar nuestra educación financiera para tomar decisiones más inteligentes sobre cómo manejar nuestro dinero? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!
Un estudio serio, hecho por unos economistas de esos que saben, Daniel Ortiz y Luis Liberman, echó a relucir esta realidad. Según ellos, a principios del 2014, un mael activo promedio debía unos 5,4 millones de colones. Ahora, en 2024, esa cifra se disparó hasta los 10,2 millones. ¡Es una torta! Eso significa que estamos pagando más intereses y menos disfrutando de la vida, o eso parece.
Y ni hablar de los hogares. En el 2013, la deuda promedio por casa era de 9 millones de colones; desde el 2017 se mantuvo más o menos igual, rondando los 13 millones. Aunque hay fluctuaciones, la tendencia general es clara: la mayoría de nosotros andamos con una carga financiera importante. Esto no es cosa menor, porque afecta directamente nuestro bienestar y la economía del país en general. Ese chunche del endeudamiento va afectando todo, créeme.
Pero, a ver, no todo es tan negro. Los estudios explican que hubo etapas diferentes. Al principio, nos fuimos animando a gastar a montón, aprovechando las facilidades de crédito que ofrecían los bancos. Luego, bajamos un poco el pie, pero nunca dejamos de estar endeudados. Ahora, parece que volvemos a acelerar con los carros, como dicen por ahí. Un buen mae tiene dos o tres pagos de carro como mínimo, además de las tarjetas y demás cosas. Qué nivel.
Lo preocupante es que casi 864 mil hogares tienen alguna deuda. ¡Eso es un brete! Y la deuda promedio por hogar supera los 10 millones de colones. Imagínate una familia con tarjeta de crédito, préstamo personal y carro financiado destinando entre 450 mil y 500 mil colones al mes solo para pagar eso. ¡Qué carga! Y si consideramos que el ingreso promedio de un hogar es de alrededor de un millón de colones, vemos que más del 30% de ese dinero se va en deudas. Eso no da para mucho más, ¿verdad?
Ahora, otro dato interesante: una encuesta de la Oficina del Consumidor Financiero (OCF) muestra que el porcentaje del salario destinado al pago de deudas bajó un poquito, del 50% en 2023 al 34% en 2025. Pero ojo, eso no significa que estemos mejores. Puede ser que estemos tomando más precauciones o que haya menos crédito disponible, especialmente para los jóvenes y los que no tienen trabajo fijo. Lo cierto es que muchos todavía llegan a fin de mes y no les alcanza, obligándolos a pedir prestado para cubrir gastos básicos. Una pena, diay…
La raíz del problema, según los expertos, está en la relación entre el ingreso, el consumo y el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB). El ingreso no ha crecido tanto como el consumo, lo que nos ha obligado a financiar nuestros gastos con crédito. Las tasas de crecimiento del crédito para consumo han sido astronómicas en comparación con el crecimiento de los ingresos. Es decir, hemos estado viviendo un poquito por encima de nuestras posibilidades, tratando de mantener un estilo de vida que no podemos costear. Y eso, a la larga, siempre termina saliendo caro. Hay que cuidarnos, parce.
Así que, ya ven, la situación es complicada. Estamos endeudados hasta las cejas, los ingresos no crecen como deberían y el costo de vida sigue aumentando. Definitivamente, nos encontramos en un brete. La pregunta entonces es: ¿qué medidas debemos tomar, como sociedad y como individuos, para salir de esta espiral de endeudamiento y construir un futuro económico más sólido para Costa Rica? ¿Deberíamos exigir políticas públicas que fomenten el crecimiento del empleo y aumenten los salarios, o enfocarnos en mejorar nuestra educación financiera para tomar decisiones más inteligentes sobre cómo manejar nuestro dinero? ¡Déjenme sus opiniones en los comentarios!