¡Aguante ahí, pura vida! Resulta que la onda de la inteligencia artificial (IA) no es solamente para hacerle la vida fácil al mundo, ¿eh? Parece que también viene cargada con unos buenos chinches que le van a dar duro a las empresas, y eso me tiene a mí más inquieto que gato en tiesto.
Según unos expertos de Kaspersky – esos siempre al tanto de las vainas raras – para 2026, las compañías van a tener que replantearse toda su estrategia de ciberseguridad. No es bronca de asustarle a nadie, pero parece que vamos a entrar en un mundo donde hasta la información más básica puede estar manipulada, y eso sí que es un problemón. Ya no se puede creer lo que uno ve o escucha, ¡diay!
Piensen en esto: deepfakes cada vez más perfectos, audios que suenan como si fueran reales, y ataques informáticos automatizados con una precisión de locura. La cosa es que cualquiera podría hacerse pasar por el jefe, robar datos confidenciales o simplemente sembrar el caos en cualquier empresa. Imaginen el despache que sería si alguien lograra manipular la imagen del Presidente para anunciar algo que nunca iba a pasar... ¡Qué carga!
Y lo peor de todo es que la mayoría de nosotros todavía no sabemos ni siquiera qué demonios es un deepfake. Según dicen, el 70% de los ticos – y de latinoamericanos en general – no tienen idea de cómo funciona esta tecnología. Eso significa que estamos prácticamente regalándole las llaves a los hackers para que entren y hagan lo que quieran. ¡Es como dejar la puerta abierta a los maleantes, chunches!
Claudio Martinelli, de Kaspersky, dice que lo más preocupante no es solamente la tecnología en sí, sino cómo la gente va a tomar decisiones basadas en información falsa. Piénsenlo bien, si un ejecutivo recibe un video falso del tesorero pidiendo una transferencia urgente, ¿quién no se va a picar? Especialmente si ya estamos todos corriendo contra el tiempo, tratando de cumplir con mil cosas a la vez. La presión hace que uno se confíe, y ahí es cuando entran los malos actores.
Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto? Pues, aparentemente, no basta con poner antivirus y esperar lo mejor. Hay que ir más allá: implementar medidas de seguridad desde el diseño mismo de los sistemas (eso de “security and privacy by design”), capacitar a los empleados para que reconozcan señales de alerta, y establecer protocolos claros para validar la información antes de actuar. En otras palabras, armarse hasta los dientes con conocimientos y herramientas para poder defenderse. Y eso, mi gente, requiere inversión y compromiso.
Algunos sugieren que deberíamos empezar a desconfiar de todo lo que vemos y escuchamos en internet. Suena a paranoia, lo sé, pero quizás sea la única manera de protegernos. Tenemos que acostumbrarnos a cuestionar todo, a buscar fuentes alternativas, y a verificar la información antes de compartirla. Porque si no, nos vamos a quedar paralizados, varas, esperando que alguien nos salve de nuestras propias torpezas.
Ahora dime tú, ¿crees que las empresas están tomando esto en serio o seguimos viviendo en la ilusión de que la ciberseguridad se resuelve con un buen firewall? ¿Será que necesitamos una ley que regule el uso de la IA para evitar que se convierta en un arma de destrucción masiva en manos equivocadas?
Según unos expertos de Kaspersky – esos siempre al tanto de las vainas raras – para 2026, las compañías van a tener que replantearse toda su estrategia de ciberseguridad. No es bronca de asustarle a nadie, pero parece que vamos a entrar en un mundo donde hasta la información más básica puede estar manipulada, y eso sí que es un problemón. Ya no se puede creer lo que uno ve o escucha, ¡diay!
Piensen en esto: deepfakes cada vez más perfectos, audios que suenan como si fueran reales, y ataques informáticos automatizados con una precisión de locura. La cosa es que cualquiera podría hacerse pasar por el jefe, robar datos confidenciales o simplemente sembrar el caos en cualquier empresa. Imaginen el despache que sería si alguien lograra manipular la imagen del Presidente para anunciar algo que nunca iba a pasar... ¡Qué carga!
Y lo peor de todo es que la mayoría de nosotros todavía no sabemos ni siquiera qué demonios es un deepfake. Según dicen, el 70% de los ticos – y de latinoamericanos en general – no tienen idea de cómo funciona esta tecnología. Eso significa que estamos prácticamente regalándole las llaves a los hackers para que entren y hagan lo que quieran. ¡Es como dejar la puerta abierta a los maleantes, chunches!
Claudio Martinelli, de Kaspersky, dice que lo más preocupante no es solamente la tecnología en sí, sino cómo la gente va a tomar decisiones basadas en información falsa. Piénsenlo bien, si un ejecutivo recibe un video falso del tesorero pidiendo una transferencia urgente, ¿quién no se va a picar? Especialmente si ya estamos todos corriendo contra el tiempo, tratando de cumplir con mil cosas a la vez. La presión hace que uno se confíe, y ahí es cuando entran los malos actores.
Entonces, ¿qué podemos hacer al respecto? Pues, aparentemente, no basta con poner antivirus y esperar lo mejor. Hay que ir más allá: implementar medidas de seguridad desde el diseño mismo de los sistemas (eso de “security and privacy by design”), capacitar a los empleados para que reconozcan señales de alerta, y establecer protocolos claros para validar la información antes de actuar. En otras palabras, armarse hasta los dientes con conocimientos y herramientas para poder defenderse. Y eso, mi gente, requiere inversión y compromiso.
Algunos sugieren que deberíamos empezar a desconfiar de todo lo que vemos y escuchamos en internet. Suena a paranoia, lo sé, pero quizás sea la única manera de protegernos. Tenemos que acostumbrarnos a cuestionar todo, a buscar fuentes alternativas, y a verificar la información antes de compartirla. Porque si no, nos vamos a quedar paralizados, varas, esperando que alguien nos salve de nuestras propias torpezas.
Ahora dime tú, ¿crees que las empresas están tomando esto en serio o seguimos viviendo en la ilusión de que la ciberseguridad se resuelve con un buen firewall? ¿Será que necesitamos una ley que regule el uso de la IA para evitar que se convierta en un arma de destrucción masiva en manos equivocadas?