¡Ay, Dios mío! Ecuador está que arde, ¡qué despiche! El presidente Noboa le ha dado duro declarando estado de excepción en nueve provincias. Parece que la cosa está más fea de lo que pensábamos, y eso que ya estábamos acostumbrados a escuchar cosas chungas desde el vecino norte.
Resulta que Ecuador cerró el 2025 con un récord de homicidios – ¡vaya récord más salado!– superando hasta los números de 2023. Más de ocho mil trescientas personas asesinadas, diay… Esa cifra da escalofríos a cualquiera, incluso a los más curtidos. Imagínate, casi cincuenta asesinatos por cada cien mil habitantes. ¡Eso sí que es cargar!
Según los expertos, y pa' que nos entendamos, esos señores que miden estas vainas, la tasa podría subir a cincuenta y dos muertes violentas por cada cien mil personas este año. Eso significa que la tendencia va cuesta abajo, y eso no es precisamente bueno para nadie. La verdad, esto te quita las ganas de echarle broma, aunque aquí en Costa Rica somos maestros en reírnos de las tragedias... Pero esta vez, la cosa es seria.
El decreto de Noboa, que parece sacado de una película de acción, autoriza a la policía a hacer allanamientos a cualquier hora y día, si sospechan que hay alguien metido en cositas raras. Esto incluye desde grupos armados hasta gente vendiendo droga, pasando por esconder cojones de armas y municiones. En teoría suena bien, ¿no?, pero a la larga siempre hay algún mae que se aprovecha para abusar del poder. Uno nunca sabe, ¿verdad?
Y es que la maraña del narcotráfico en Ecuador es más complicada que el tráfico en Escazú un viernes. Conexiones con carteles internacionales, rutas estratégicas para sacar la cocaína colombiana y peruana hacia Europa y Estados Unidos... ¡Qué vara tan pesada! Ecuador se convirtió en el punto débil, en la puerta trasera, y ahora está pagando muy caro la factura.
Lo que me preocupa es cómo afectará esto a nosotros, los ticos. Ya sabemos que la frontera siempre es un problema, y si Ecuador sigue sumiéndose en el caos, no tardaremos mucho en sentir las consecuencias. Migración ilegal, inseguridad, lavado de dinero... Ya tenemos bastante con nuestros propios problemas, hombre. No necesitamos que se nos caiga encima el lodo de nuestros vecinos.
Algunos dicen que Noboa está haciendo lo correcto, intentando ponerle el freno a esta espiral de violencia. Otros critican sus medidas, argumentando que son demasiado radicales y que podrían afectar los derechos civiles. La verdad, uno no sabe qué pensar. Lo único claro es que la situación es crítica y que requiere de soluciones urgentes y, sobre todo, creativas. Necesitamos más que balas, necesitamos inteligencia, estrategia y voluntad política para enfrentar esta amenaza.
Ahora dime, compa, tú qué opinas? ¿Crees que el estado de excepción en Ecuador es la solución correcta, o estamos ante una chapuza que solo agravará la crisis? ¿Deberíamos estar preocupados por el impacto que esto tendrá en Costa Rica, o es un problema exclusivamente ecuatoriano? ¡Déjame tu comentario y cuéntame qué piensas!
Resulta que Ecuador cerró el 2025 con un récord de homicidios – ¡vaya récord más salado!– superando hasta los números de 2023. Más de ocho mil trescientas personas asesinadas, diay… Esa cifra da escalofríos a cualquiera, incluso a los más curtidos. Imagínate, casi cincuenta asesinatos por cada cien mil habitantes. ¡Eso sí que es cargar!
Según los expertos, y pa' que nos entendamos, esos señores que miden estas vainas, la tasa podría subir a cincuenta y dos muertes violentas por cada cien mil personas este año. Eso significa que la tendencia va cuesta abajo, y eso no es precisamente bueno para nadie. La verdad, esto te quita las ganas de echarle broma, aunque aquí en Costa Rica somos maestros en reírnos de las tragedias... Pero esta vez, la cosa es seria.
El decreto de Noboa, que parece sacado de una película de acción, autoriza a la policía a hacer allanamientos a cualquier hora y día, si sospechan que hay alguien metido en cositas raras. Esto incluye desde grupos armados hasta gente vendiendo droga, pasando por esconder cojones de armas y municiones. En teoría suena bien, ¿no?, pero a la larga siempre hay algún mae que se aprovecha para abusar del poder. Uno nunca sabe, ¿verdad?
Y es que la maraña del narcotráfico en Ecuador es más complicada que el tráfico en Escazú un viernes. Conexiones con carteles internacionales, rutas estratégicas para sacar la cocaína colombiana y peruana hacia Europa y Estados Unidos... ¡Qué vara tan pesada! Ecuador se convirtió en el punto débil, en la puerta trasera, y ahora está pagando muy caro la factura.
Lo que me preocupa es cómo afectará esto a nosotros, los ticos. Ya sabemos que la frontera siempre es un problema, y si Ecuador sigue sumiéndose en el caos, no tardaremos mucho en sentir las consecuencias. Migración ilegal, inseguridad, lavado de dinero... Ya tenemos bastante con nuestros propios problemas, hombre. No necesitamos que se nos caiga encima el lodo de nuestros vecinos.
Algunos dicen que Noboa está haciendo lo correcto, intentando ponerle el freno a esta espiral de violencia. Otros critican sus medidas, argumentando que son demasiado radicales y que podrían afectar los derechos civiles. La verdad, uno no sabe qué pensar. Lo único claro es que la situación es crítica y que requiere de soluciones urgentes y, sobre todo, creativas. Necesitamos más que balas, necesitamos inteligencia, estrategia y voluntad política para enfrentar esta amenaza.
Ahora dime, compa, tú qué opinas? ¿Crees que el estado de excepción en Ecuador es la solución correcta, o estamos ante una chapuza que solo agravará la crisis? ¿Deberíamos estar preocupados por el impacto que esto tendrá en Costa Rica, o es un problema exclusivamente ecuatoriano? ¡Déjame tu comentario y cuéntame qué piensas!