¡Ay, Dios mío! Si hay algo que pone a pensar a cualquier tico es ver cómo diciembre trae consigo un torbellino de emociones, y para algunos, eso significa revisar viejas conversaciones y, peor aún, plantearse escribirle a un ex. No es secreto que la temporada navideña nos hace sentir nostálgicos, pero ¿por qué ese impulso repentino de contactar a alguien que ya no está en nuestra vida?
La verdad es que la explicación va más allá de simplemente extrañar a esa persona. Según expertos en psicología sanitaria, la combinación de luces brillantes, cenas familiares interminables y canciones curtisimas acentúa la sensación de soledad en aquellos que han salido de una relación recientemente. La presión social de ver parejas por todos lados, ya sea en Facebook o en la propia kermés del barrio, nos hace cuestionarnos si realmente estamos bien solos, y ahí entra la idea de buscar refugio en lo conocido.
Desde la perspectiva de la sexología, no siempre se trata de querer retomar la relación. Muchas veces, lo que buscamos es esa sensación de familiaridad, esa zona de confort emocional que ofrecía esa relación pasada. Vamos, que echamos de menos la rutina, los chistes internos y hasta los pleitos tontos porque al menos sabíamos qué esperar. Es como cuando te cambias de brete y extrañas la olla vieja, aunque estuviera medio quemada.
Y ojo, porque esto no es culpa de Santa Claus ni de los villancicos. El ambiente decembrino, con su énfasis en el hogar y la familia, amplifica esas emociones reprimidas. Nos acordamos de esos naviños que pasamos juntos, de las tradiciones que construimos y, de repente, sentimos que nos falta algo fundamental. Ver a amigos felices en pareja nos recuerda lo que hemos perdido, creando un vacío que intentamos llenar con recuerdos del pasado… y a veces, con un mensaje a quien ya no está.
Pero ¡ojo, mae! Antes de que te tires de cabeza a escribirle un serenata digital a tu ex, los psicólogos te aconsejan que te detengas a analizar tus verdaderas motivaciones. ¿Realmente quieres recuperarla? ¿O simplemente estás buscando validación o una evasión temporal de la realidad? Porque, créeme, reabrir una puerta que ya está cerrada puede salir salado.
Además, retomemos que reavivar viejas llamas puede activar patrones negativos del pasado, generando confusión y angustia. Si la relación terminó por problemas no resueltos, insistir en el contacto solo prolongará el sufrimiento. Y si tienen hijos en común, es crucial protegerlos de la incertidumbre emocional que podría generarse.
Entonces, ¿qué deberías hacer si sientes ese impulso irrefrenable de escribirle a tu ex? La recomendación es clara: ¡respira hondo y busca otras alternativas! Apóyate en tus amistades, dedícate a actividades que te hagan feliz, escribe tus sentimientos en un diario sin enviar nada, y limita tu acceso a sus redes sociales. Un chorlazo en la playa, unas empanadas con los panas y un buen concierto, ¡eso sí que te levantará el ánimo!
Ahora dime, compa: ¿te has sentido identificado con esto? ¿Alguna vez has pensado en escribirle a un ex durante las fiestas? ¿Crees que es una buena idea o solo una distracción momentánea que te alejará de la felicidad genuina? ¡Déjame tus comentarios y digámoslo entre nosotros!
La verdad es que la explicación va más allá de simplemente extrañar a esa persona. Según expertos en psicología sanitaria, la combinación de luces brillantes, cenas familiares interminables y canciones curtisimas acentúa la sensación de soledad en aquellos que han salido de una relación recientemente. La presión social de ver parejas por todos lados, ya sea en Facebook o en la propia kermés del barrio, nos hace cuestionarnos si realmente estamos bien solos, y ahí entra la idea de buscar refugio en lo conocido.
Desde la perspectiva de la sexología, no siempre se trata de querer retomar la relación. Muchas veces, lo que buscamos es esa sensación de familiaridad, esa zona de confort emocional que ofrecía esa relación pasada. Vamos, que echamos de menos la rutina, los chistes internos y hasta los pleitos tontos porque al menos sabíamos qué esperar. Es como cuando te cambias de brete y extrañas la olla vieja, aunque estuviera medio quemada.
Y ojo, porque esto no es culpa de Santa Claus ni de los villancicos. El ambiente decembrino, con su énfasis en el hogar y la familia, amplifica esas emociones reprimidas. Nos acordamos de esos naviños que pasamos juntos, de las tradiciones que construimos y, de repente, sentimos que nos falta algo fundamental. Ver a amigos felices en pareja nos recuerda lo que hemos perdido, creando un vacío que intentamos llenar con recuerdos del pasado… y a veces, con un mensaje a quien ya no está.
Pero ¡ojo, mae! Antes de que te tires de cabeza a escribirle un serenata digital a tu ex, los psicólogos te aconsejan que te detengas a analizar tus verdaderas motivaciones. ¿Realmente quieres recuperarla? ¿O simplemente estás buscando validación o una evasión temporal de la realidad? Porque, créeme, reabrir una puerta que ya está cerrada puede salir salado.
Además, retomemos que reavivar viejas llamas puede activar patrones negativos del pasado, generando confusión y angustia. Si la relación terminó por problemas no resueltos, insistir en el contacto solo prolongará el sufrimiento. Y si tienen hijos en común, es crucial protegerlos de la incertidumbre emocional que podría generarse.
Entonces, ¿qué deberías hacer si sientes ese impulso irrefrenable de escribirle a tu ex? La recomendación es clara: ¡respira hondo y busca otras alternativas! Apóyate en tus amistades, dedícate a actividades que te hagan feliz, escribe tus sentimientos en un diario sin enviar nada, y limita tu acceso a sus redes sociales. Un chorlazo en la playa, unas empanadas con los panas y un buen concierto, ¡eso sí que te levantará el ánimo!
Ahora dime, compa: ¿te has sentido identificado con esto? ¿Alguna vez has pensado en escribirle a un ex durante las fiestas? ¿Crees que es una buena idea o solo una distracción momentánea que te alejará de la felicidad genuina? ¡Déjame tus comentarios y digámoslo entre nosotros!