Maes, seamos honestos. ¿Cuántas veces hemos pensado que hacer un trámite en una institución pública es sinónimo de pedir el día libre en el brete, gastar un montón de harina en pases y comida, y para colmo, comernos una fila que parece no tener fin? Es una tortura que muchos damos por sentada. Pero pónganle atención a esta vara, porque de vez en cuando, alguien hace las cosas bien. El Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) se acaba de apuntar un golaso de media cancha con una iniciativa que le va a solucionar la vida a un gentío.
La jugada es así de simple y brillante: en lugar de que la gente vaya al TSE, el TSE va a ir a la gente. Desde ya y hasta el 10 de septiembre, un equipo de funcionarios va a andar de gira por varias comunidades rurales de Parrita, Acosta y Puriscal. Y no es que van a poner un puestito en el parque, ¡no! La modalidad es “casa por casa”. ¿Se imaginan el nivel? Que le toquen la puerta para ayudarle a sacar la cédula por primera vez, reponerla porque se le perdió en el último aguacero, sacar certificados de nacimiento, corregir algún enredo en una inscripción o hasta pedir fotos de familiares fallecidos. Son casi 1,500 personas las que se van a ver beneficiadas con esta movida. ¡Qué carga!
El cronograma está bien montado para cubrir un montón de pueblitos que, para qué mentir, a veces se sienten olvidados. Van a andar por lugares como Bambú en Parrita, Bijagual y Pozo Azul en Acosta, y un montón de comunidades en Chires de Puriscal como Zapatón y Alto Concepción. Lo mejor de todo es que no se toman el fin de semana libre; le van a dar pelota a la gente el sábado 6 y domingo 7 de septiembre también. Diay, mae, así sí da gusto. Esto es pensar en la gente que trabaja toda la semana y que no puede simplemente cerrar el negocio o faltar al campo para ir a hacer una vuelta.
Y la cosa no para ahí. El TSE también pensó en los güilas. De forma paralela, otro equipo va a estar parqueado del 2 al 4 de septiembre en el Liceo Rural de Mastatal, en Puriscal, para atender a toda la población estudiantil con la famosa Tarjeta de Identidad de Menores (la TIM). Ya saben, ese documento que necesitan los adolescentes entre 12 y 17 años. La única regla es que, si es la primera vez, el güila tiene que ir acompañado de un familiar directo (papá, mamá, abuelos, hermanos o tíos) con cédula en mano para que dé fe de quién es. Una solución práctica para que los muchachos no tengan que pegarse un viaje larguísimo solo por su primer documento de identidad.
Al final del día, esta iniciativa va mucho más allá de un simple trámite. Es un acto de empatía y eficiencia. Es reconocer que no todo el mundo tiene la facilidad de agarrar un bus por horas para llegar a una oficina regional. Para los pobladores de estas zonas, esto se traduce en un ahorro increíble de tiempo, de estrés y, por supuesto, de harina que buena falta hace. Es el Estado llegando a donde tiene que llegar, sin excusas y con soluciones reales. Sinceramente, es una de esas noticias que le alegran a uno el día. ¡Qué chiva que se estén moviendo así!
Ahora, la pregunta para el foro: ¿Qué les parece esta movida del TSE? ¿Creen que el resto de instituciones públicas deberían copiarle la idea y empezar a llevar sus servicios a las zonas más alejadas del país en lugar de centralizarlo todo? ¡Los leo, maes!
La jugada es así de simple y brillante: en lugar de que la gente vaya al TSE, el TSE va a ir a la gente. Desde ya y hasta el 10 de septiembre, un equipo de funcionarios va a andar de gira por varias comunidades rurales de Parrita, Acosta y Puriscal. Y no es que van a poner un puestito en el parque, ¡no! La modalidad es “casa por casa”. ¿Se imaginan el nivel? Que le toquen la puerta para ayudarle a sacar la cédula por primera vez, reponerla porque se le perdió en el último aguacero, sacar certificados de nacimiento, corregir algún enredo en una inscripción o hasta pedir fotos de familiares fallecidos. Son casi 1,500 personas las que se van a ver beneficiadas con esta movida. ¡Qué carga!
El cronograma está bien montado para cubrir un montón de pueblitos que, para qué mentir, a veces se sienten olvidados. Van a andar por lugares como Bambú en Parrita, Bijagual y Pozo Azul en Acosta, y un montón de comunidades en Chires de Puriscal como Zapatón y Alto Concepción. Lo mejor de todo es que no se toman el fin de semana libre; le van a dar pelota a la gente el sábado 6 y domingo 7 de septiembre también. Diay, mae, así sí da gusto. Esto es pensar en la gente que trabaja toda la semana y que no puede simplemente cerrar el negocio o faltar al campo para ir a hacer una vuelta.
Y la cosa no para ahí. El TSE también pensó en los güilas. De forma paralela, otro equipo va a estar parqueado del 2 al 4 de septiembre en el Liceo Rural de Mastatal, en Puriscal, para atender a toda la población estudiantil con la famosa Tarjeta de Identidad de Menores (la TIM). Ya saben, ese documento que necesitan los adolescentes entre 12 y 17 años. La única regla es que, si es la primera vez, el güila tiene que ir acompañado de un familiar directo (papá, mamá, abuelos, hermanos o tíos) con cédula en mano para que dé fe de quién es. Una solución práctica para que los muchachos no tengan que pegarse un viaje larguísimo solo por su primer documento de identidad.
Al final del día, esta iniciativa va mucho más allá de un simple trámite. Es un acto de empatía y eficiencia. Es reconocer que no todo el mundo tiene la facilidad de agarrar un bus por horas para llegar a una oficina regional. Para los pobladores de estas zonas, esto se traduce en un ahorro increíble de tiempo, de estrés y, por supuesto, de harina que buena falta hace. Es el Estado llegando a donde tiene que llegar, sin excusas y con soluciones reales. Sinceramente, es una de esas noticias que le alegran a uno el día. ¡Qué chiva que se estén moviendo así!
Ahora, la pregunta para el foro: ¿Qué les parece esta movida del TSE? ¿Creen que el resto de instituciones públicas deberían copiarle la idea y empezar a llevar sus servicios a las zonas más alejadas del país en lugar de centralizarlo todo? ¡Los leo, maes!