¡Ay, Dios mío! Esto sí que pinta interesante. Resulta que Laura Fernández, la candidata del Pueblo Soberano, anda buscando apayos a diestra y siniestra a pocas semanas de las elecciones. Esta vez, la jugada es clara: se juntó con los líderes de la Alianza Evangélica Costarricense, y eso, mis panas, tiene sabor a política con aroma a iglesia.
Según fuentes cercanas, la reunión se va a llevar a cabo este jueves en el Templo Bíblico de Tibás. No sé ustedes, pero yo siento que esto huele a negociación. La agenda, señores, es hablar de “lo que ha ocurrido con los valores cristianos en la última década”. ¡Qué vara! Parece que quieren saber si Laura anda bien encaminada con los principios bíblicos… o si se le fueron las llantas en algún momento.
Y ojo, porque no solo van a estar platicando bonitillos. También, aparentemente, van a poner sobre la mesa unos acuerdos que ya habían hecho con Fernández de cara a la elección. ¿Será que se acordaron de algo que ahora la candidata quiere renegar? Esto promete, mis queridos lectores. La movida es pública, pero ahí hay gato encerrado, lo sentirán.
Recordemos que hace unos meses, allá por octubre, nuestra Laura firmó un papel donde se comprometía a proteger y fortalecer la familia, la vida y la fe. ¡Como si fuera novedad! Pero bueno, la realidad es que el documento también tocaba temas espinosos, como la objeción de conciencia –esa cosa que permite a los funcionarios públicos negarse a hacer cosas que vayan contra sus creencias. Esto abre un abanico de posibilidades, y francamente, da un poco de qué pensar.
Para ponerle un poquito de contexto histórico, no olvidemos que en 2022, el actual presidente Rodrigo Chaves hizo promesas similares ante la misma Alianza Evangélica. Prometió quitar la llamada ‘ideología de género’ de las escuelas, revisar el tema de la fertilización in vitro y hasta echarle un ojo a la norma técnica sobre interrupción terapéutica del embarazo. ¡Un rollo! ¿Veremos un patrón similar con Laura?
Ahora, algunos analistas políticos dicen que este acercamiento busca asegurar el voto del sector evangélico, que es cada vez más influyente en nuestro país. Otros sugieren que es simplemente una estrategia de imagen, buscando proyectar una candidatura más conservadora y conectada con los valores tradicionales. Lo cierto es que, para muchos, esto levanta ampollas. Algunos cuestionan si Laura está priorizando unas agendas particulares sobre las necesidades del país.
Mientras tanto, la propia candidata ha insistido en que tiene un compromiso genuino con la comunidad evangélica. Lo dijo durante una gira de campaña en Pococí, donde reafirmó su apoyo a los valores cristianos. Pero, ¿será que estas promesas se traducirán en acciones concretas una vez que asuma la presidencia? Ahí radica la gran incógnita. Porque, díganme, ¿cuántas veces nos han vendido humo los políticos en este país?
En fin, esta movida plantea muchas preguntas y abre un debate importante sobre la relación entre religión y política en Costa Rica. Y aquí les dejo mi pregunta para ustedes, mis panas: ¿creen que este acercamiento de Laura Fernández a la Alianza Evangélica es una estrategia legítima para buscar el voto, o estamos frente a una injerencia religiosa en asuntos estatales? Déjenme sus opiniones en los comentarios; ¡quiero saber qué piensa el pueblo!
Según fuentes cercanas, la reunión se va a llevar a cabo este jueves en el Templo Bíblico de Tibás. No sé ustedes, pero yo siento que esto huele a negociación. La agenda, señores, es hablar de “lo que ha ocurrido con los valores cristianos en la última década”. ¡Qué vara! Parece que quieren saber si Laura anda bien encaminada con los principios bíblicos… o si se le fueron las llantas en algún momento.
Y ojo, porque no solo van a estar platicando bonitillos. También, aparentemente, van a poner sobre la mesa unos acuerdos que ya habían hecho con Fernández de cara a la elección. ¿Será que se acordaron de algo que ahora la candidata quiere renegar? Esto promete, mis queridos lectores. La movida es pública, pero ahí hay gato encerrado, lo sentirán.
Recordemos que hace unos meses, allá por octubre, nuestra Laura firmó un papel donde se comprometía a proteger y fortalecer la familia, la vida y la fe. ¡Como si fuera novedad! Pero bueno, la realidad es que el documento también tocaba temas espinosos, como la objeción de conciencia –esa cosa que permite a los funcionarios públicos negarse a hacer cosas que vayan contra sus creencias. Esto abre un abanico de posibilidades, y francamente, da un poco de qué pensar.
Para ponerle un poquito de contexto histórico, no olvidemos que en 2022, el actual presidente Rodrigo Chaves hizo promesas similares ante la misma Alianza Evangélica. Prometió quitar la llamada ‘ideología de género’ de las escuelas, revisar el tema de la fertilización in vitro y hasta echarle un ojo a la norma técnica sobre interrupción terapéutica del embarazo. ¡Un rollo! ¿Veremos un patrón similar con Laura?
Ahora, algunos analistas políticos dicen que este acercamiento busca asegurar el voto del sector evangélico, que es cada vez más influyente en nuestro país. Otros sugieren que es simplemente una estrategia de imagen, buscando proyectar una candidatura más conservadora y conectada con los valores tradicionales. Lo cierto es que, para muchos, esto levanta ampollas. Algunos cuestionan si Laura está priorizando unas agendas particulares sobre las necesidades del país.
Mientras tanto, la propia candidata ha insistido en que tiene un compromiso genuino con la comunidad evangélica. Lo dijo durante una gira de campaña en Pococí, donde reafirmó su apoyo a los valores cristianos. Pero, ¿será que estas promesas se traducirán en acciones concretas una vez que asuma la presidencia? Ahí radica la gran incógnita. Porque, díganme, ¿cuántas veces nos han vendido humo los políticos en este país?
En fin, esta movida plantea muchas preguntas y abre un debate importante sobre la relación entre religión y política en Costa Rica. Y aquí les dejo mi pregunta para ustedes, mis panas: ¿creen que este acercamiento de Laura Fernández a la Alianza Evangélica es una estrategia legítima para buscar el voto, o estamos frente a una injerencia religiosa en asuntos estatales? Déjenme sus opiniones en los comentarios; ¡quiero saber qué piensa el pueblo!