¡Ay, Dios mío! Laura Fernández, la candidata del Pueblo Soberano, sigue dando de qué hablar, pero ahora no precisamente por sus propuestas, sino porque parece que prefiere esconderse a debatir. Confirmó que solamente va a aparecer en tres debates televisivos y un charlatón del TSE, dejando fuera a varios medios y grupos empresariales que querían darle espacio. ¡Qué corte!
La verdad, la polémica viene de atrás. Desde hace rato le han recriminado que evite los encuentros donde pueda exponerse a preguntas incómodas. Su equipo de campaña dice que la prioridad es “estar con la gente, escucharla, acompañarla y caminar junto a ella en cada rincón del país”. Suena lindo en un comunicado, pero muchos se preguntan si eso significa evitar cualquier escenario donde tenga que defender sus ideas frente a frente.
Vamos por partes: aceptó Trivisión, Radio Columbia y Monumental-Repretel, fechas fijas en la agenda electoral. Pero le dio la espalda a OPA Canal 38, Grupo Extra y Teletica. También faltó a unos conservatorios organizados por las cámaras de comercio, lugares donde normalmente se discuten temas económicos clave. Según el comunicado, todo esto es parte de una “decisión clara, firme y estratégica” para enfocarse en la calle.
Y ahí entra el dato jugoso: justo cuando se cancelaba su aparición en el debate de OPA, salió Carlos Valenciano, el expropietario, del comando de finanzas. Dicen que hubo roces, desacuerdos sobre cómo manejar el dinero de campaña. No sé si sea pura coincidencia, pero el timing es sospechoso, ¿no creen?
El equipo de campaña responde rápido a las críticas, diciendo que otros candidatos están “desesperados por atención” y que algunos debates se han convertido en “tribunas de ataque, mentira y espectáculo”. Alegan que la agenda de la candidata la define el pueblo, no los medios de comunicación. Pero, mami querida, ¿quién les da permiso para decidir qué espacios son válidos y cuáles no?
Douglas Sánchez, director de noticias de OPA, contó la historia completa: invitaron a todas las candidaturas, recibieron una primera negativa alegando un compromiso previo, luego prometieron enviar un representante logístico, y finalmente, simplemente dijeron que no iban a ir. Todo esto mientras promocionaban el debate en todos lados. ¡Una pena, la verdad! Uno esperaría un poco más de respeto por el esfuerzo de los periodistas y del público que quería ver un buen debate.
Además, hay que recordar que este no es el primer percance de Fernández con los medios. Antes tuvo problemas con otro canal y constantemente se queja de la cobertura que recibe. Parece que tiene un problema con la transparencia y con enfrentar el escrutinio público. Y en política, eso puede ser fatal, mi pana.
Así que aquí estamos, con una candidata que prefiere evitar los debates y priorizar reuniones con la gente... o al menos, así lo quiere hacer creer. La gran pregunta es: ¿esta estrategia la acercará al electorado o la alejará aún más? ¿Creemos realmente que estar en las calles es suficiente, o necesitamos ver propuestas claras y argumentos sólidos en un debate abierto? ¡Denme su opinión, quiero saber qué piensan ustedes!
La verdad, la polémica viene de atrás. Desde hace rato le han recriminado que evite los encuentros donde pueda exponerse a preguntas incómodas. Su equipo de campaña dice que la prioridad es “estar con la gente, escucharla, acompañarla y caminar junto a ella en cada rincón del país”. Suena lindo en un comunicado, pero muchos se preguntan si eso significa evitar cualquier escenario donde tenga que defender sus ideas frente a frente.
Vamos por partes: aceptó Trivisión, Radio Columbia y Monumental-Repretel, fechas fijas en la agenda electoral. Pero le dio la espalda a OPA Canal 38, Grupo Extra y Teletica. También faltó a unos conservatorios organizados por las cámaras de comercio, lugares donde normalmente se discuten temas económicos clave. Según el comunicado, todo esto es parte de una “decisión clara, firme y estratégica” para enfocarse en la calle.
Y ahí entra el dato jugoso: justo cuando se cancelaba su aparición en el debate de OPA, salió Carlos Valenciano, el expropietario, del comando de finanzas. Dicen que hubo roces, desacuerdos sobre cómo manejar el dinero de campaña. No sé si sea pura coincidencia, pero el timing es sospechoso, ¿no creen?
El equipo de campaña responde rápido a las críticas, diciendo que otros candidatos están “desesperados por atención” y que algunos debates se han convertido en “tribunas de ataque, mentira y espectáculo”. Alegan que la agenda de la candidata la define el pueblo, no los medios de comunicación. Pero, mami querida, ¿quién les da permiso para decidir qué espacios son válidos y cuáles no?
Douglas Sánchez, director de noticias de OPA, contó la historia completa: invitaron a todas las candidaturas, recibieron una primera negativa alegando un compromiso previo, luego prometieron enviar un representante logístico, y finalmente, simplemente dijeron que no iban a ir. Todo esto mientras promocionaban el debate en todos lados. ¡Una pena, la verdad! Uno esperaría un poco más de respeto por el esfuerzo de los periodistas y del público que quería ver un buen debate.
Además, hay que recordar que este no es el primer percance de Fernández con los medios. Antes tuvo problemas con otro canal y constantemente se queja de la cobertura que recibe. Parece que tiene un problema con la transparencia y con enfrentar el escrutinio público. Y en política, eso puede ser fatal, mi pana.
Así que aquí estamos, con una candidata que prefiere evitar los debates y priorizar reuniones con la gente... o al menos, así lo quiere hacer creer. La gran pregunta es: ¿esta estrategia la acercará al electorado o la alejará aún más? ¿Creemos realmente que estar en las calles es suficiente, o necesitamos ver propuestas claras y argumentos sólidos en un debate abierto? ¡Denme su opinión, quiero saber qué piensan ustedes!