¡Ay, Dios mío! Aquí vamos otra vez con líos en el INS. Resulta que Luis Fernando Monge, el exgerente general, soltó la bomba de que Gabriela Chacón, la presidenta ejecutiva, estaba enviando reportes secretos a Casa Presidencial con datos de dónde se estaba invirtiendo la lana en publicidad. Y no cualquier publicidad, sino en medios que le caen bien al Presidente Chaves. ¡Una vara!
Monge, quien ya había sido echado del INS en noviembre del año pasado, contó toda esta historia durante una audiencia en la Asamblea Legislativa. Dijo que la presidenta estaba obligada a mandar estos informes, pero parece que alguien no cumplía con su obligación y prefería jugar con la lana del pueblo. Además, puso luz roja sobre la exclusión intencional de otros medios, lo que huele a chamaco.
Pero eso no es todo, porque el señor Monge también reveló la existencia de algo llamado el ‘Cuadro de Cariñitos’. Según él, era un sistema informal donde se registraban pagos extraños, patrocinios turbios y compras de artículos promocionales sin venir a cuento, ¡todo desde el escritorio de la presidenta! Lo peor es que, según cuentan sus antiguos compañeros, esto todavía sigue pasando. Qué pena nacional.
Monge dio ejemplos concretos, como la adquisición de productos artesanales de un lugar lejísimos, gastando una fortuna del INS en cosas que no tenían nada que ver con los intereses de la institución. Aparentemente, estas operaciones eran tan secretas que procuraban no dejar ningún rastro, buscando meterse entre las rendijas para evitar controles. Un verdadero brete.
Para colmo, hubo un incidente raro afuera de los tribunales. Dos medios súper cercanos al gobierno estaban esperando a Chacón justo cuando tenía que comparecer ante la Fiscalía de la Probidad. “La puesta en escena, las preguntas, todo daba cuenta de un plan orquestado”, dijo Monge, insinuando que intentaban darle un barniz favorable a la presidenta en medio de la investigación. ¡Qué cuidado!
Y como si fuera poco, apareció otro escándalo relacionado con un diputado. Según denunciaron varios legisladores, el congresista habría pedido al INS que le hicieran un favorcito: asegurar un carro después de chocarlo en un accidente. Al parecer, un empleado del INS se negó a ceder a la presión y terminó perdiendo su empleo. Lo que hace pensar que los influyentes siempre tienen la manera de salirse con la suya. Una verdadera torta.
La situación se complicó aún más cuando Leslye Bojorges, diputada del PUSC, admitió conocer la identidad del legislador implicado y afirmó que incluso llegó a la comisión para intentar ejercer presión sobre los demás. Bojorges, aunque no es miembro de la comisión, se presentó allí como espectadora y negó rotundamente haber solicitado nada al INS. Claramente, hay mucho humo detrás de este caso y nos queda averiguar hasta dónde llega la corrupción.
Con todos estos hallazgos, la ciudadanía está más confundida que nunca. ¿Creen ustedes que es posible que existan prácticas corruptas sistemáticas dentro del INS y que la presidenta Gabriela Chacón esté involucrada en ellas? ¿Debería renunciar a su cargo para permitir una investigación transparente y sin trabas?
Monge, quien ya había sido echado del INS en noviembre del año pasado, contó toda esta historia durante una audiencia en la Asamblea Legislativa. Dijo que la presidenta estaba obligada a mandar estos informes, pero parece que alguien no cumplía con su obligación y prefería jugar con la lana del pueblo. Además, puso luz roja sobre la exclusión intencional de otros medios, lo que huele a chamaco.
Pero eso no es todo, porque el señor Monge también reveló la existencia de algo llamado el ‘Cuadro de Cariñitos’. Según él, era un sistema informal donde se registraban pagos extraños, patrocinios turbios y compras de artículos promocionales sin venir a cuento, ¡todo desde el escritorio de la presidenta! Lo peor es que, según cuentan sus antiguos compañeros, esto todavía sigue pasando. Qué pena nacional.
Monge dio ejemplos concretos, como la adquisición de productos artesanales de un lugar lejísimos, gastando una fortuna del INS en cosas que no tenían nada que ver con los intereses de la institución. Aparentemente, estas operaciones eran tan secretas que procuraban no dejar ningún rastro, buscando meterse entre las rendijas para evitar controles. Un verdadero brete.
Para colmo, hubo un incidente raro afuera de los tribunales. Dos medios súper cercanos al gobierno estaban esperando a Chacón justo cuando tenía que comparecer ante la Fiscalía de la Probidad. “La puesta en escena, las preguntas, todo daba cuenta de un plan orquestado”, dijo Monge, insinuando que intentaban darle un barniz favorable a la presidenta en medio de la investigación. ¡Qué cuidado!
Y como si fuera poco, apareció otro escándalo relacionado con un diputado. Según denunciaron varios legisladores, el congresista habría pedido al INS que le hicieran un favorcito: asegurar un carro después de chocarlo en un accidente. Al parecer, un empleado del INS se negó a ceder a la presión y terminó perdiendo su empleo. Lo que hace pensar que los influyentes siempre tienen la manera de salirse con la suya. Una verdadera torta.
La situación se complicó aún más cuando Leslye Bojorges, diputada del PUSC, admitió conocer la identidad del legislador implicado y afirmó que incluso llegó a la comisión para intentar ejercer presión sobre los demás. Bojorges, aunque no es miembro de la comisión, se presentó allí como espectadora y negó rotundamente haber solicitado nada al INS. Claramente, hay mucho humo detrás de este caso y nos queda averiguar hasta dónde llega la corrupción.
Con todos estos hallazgos, la ciudadanía está más confundida que nunca. ¿Creen ustedes que es posible que existan prácticas corruptas sistemáticas dentro del INS y que la presidenta Gabriela Chacón esté involucrada en ellas? ¿Debería renunciar a su cargo para permitir una investigación transparente y sin trabas?