¡Aguántense! Que la cosa está re caliente en el debate laboral presidencial. Parece que cada candidato quiere agarrar del carro a los votantes prometiendo soluciones mágicas para el empleo, pero si nos ponemos a analizarlo bien, las propuestas andan más alejadas que Tortuguero de San José.
Según datos frescos del INEC, casi la mitad del país, unos 827 mil personas, siguen laburando en la informalidad. ¡Una torta! Y ni hablar de los que sí tienen trabajo, pero andan a medio tiempo buscando otra vara que les quite el estrés. Esto explica por qué los candidatos están sacando toda la artillería para convencer al electorado de que ellos tienen la fórmula secreta.
Laura Fernández, de Pueblo Soberano, va con la idea de la “economía jaguar”, que suena muy bonito, pero a ver cómo le hace para crear empleos reales. Promete echarle ganas al tema de las mujeres en el trabajo, red de cuidado con miles de cupos y hasta incentivos para los mayordomos más veteranos, pa’ que no se vayan al traste. Eso sí, defiende las famosas jornadas 4x3, ¿será que quiere meter a los jóvenes a zonas francas?
Eliécer Feinzaig, del PLP, parece que sí entiende el brete que vive la gente. Dice que el Estado necesita ser aliado de los trabajadores, los emprendedores y los empresarios, bajando cargas y apoyando la creación de empleos. Quiere reformar el sistema educativo para que la gente aprenda cosas útiles, no vainas que no sirven para un comino. ¡Eso sí sería una carga!
José Aguilar, de Avanza, propone simplificar los trámites como si fuera juego de niños y reducir aún más las cargas sociales, dejando solo lo básico para la Caja. Crédito público y ventanilla única... suena chiva, pero a ver si realmente funciona en la práctica. Uno siempre sospecha de estas promesas vacías, ¿no creen?
Ahora viene Ariel Robles, del Frente Amplio, que se pone en modo protector de la juventud. Quiere bajar las cargas para contratar puros jovencitos menores de 25 años, aumentar los salarios para seguirle el ritmo al costo de vida y, ojo, ¡reducir la jornada laboral a 40 horas semanales! Va en contra de la corriente de las jornadas 4x3, pues, pero ahí está él defendiendo lo suyo.
Juan Carlos Hidalgo, del PUSC, tampoco se queda atrás con la promesa de bajar cargas sociales, pero enfocado en la jubilación y otras cositas así. Quiere eliminar trámites con una “guillotina regulatoria” que suena a martillazos contra la burocracia. Álvaro Ramos, del PLN, está preocupado por el endeudamiento, ya que hay cientos de miles de familias metidas hasta el cuello en moras judiciales, ¡qué sal! Propone leyes de alivio crediticio para evitar que la situación empeore.
Y así vamos viendo que cada quien con su rollo. Desde Claudia Dobles con su Plan Nacional de Desarrollo hasta Fabricio Alvarado apostando por las mipymes y el Canal Verde. Al final, todos quieren sonar como la solución a nuestros problemas laborales, pero la realidad es que la cosa está complicada. Entonces, ¿ustedes qué opinan? ¿Creen que alguna de estas propuestas realmente puede hacer la diferencia o es puro marketing político para ganarse el voto?
Según datos frescos del INEC, casi la mitad del país, unos 827 mil personas, siguen laburando en la informalidad. ¡Una torta! Y ni hablar de los que sí tienen trabajo, pero andan a medio tiempo buscando otra vara que les quite el estrés. Esto explica por qué los candidatos están sacando toda la artillería para convencer al electorado de que ellos tienen la fórmula secreta.
Laura Fernández, de Pueblo Soberano, va con la idea de la “economía jaguar”, que suena muy bonito, pero a ver cómo le hace para crear empleos reales. Promete echarle ganas al tema de las mujeres en el trabajo, red de cuidado con miles de cupos y hasta incentivos para los mayordomos más veteranos, pa’ que no se vayan al traste. Eso sí, defiende las famosas jornadas 4x3, ¿será que quiere meter a los jóvenes a zonas francas?
Eliécer Feinzaig, del PLP, parece que sí entiende el brete que vive la gente. Dice que el Estado necesita ser aliado de los trabajadores, los emprendedores y los empresarios, bajando cargas y apoyando la creación de empleos. Quiere reformar el sistema educativo para que la gente aprenda cosas útiles, no vainas que no sirven para un comino. ¡Eso sí sería una carga!
José Aguilar, de Avanza, propone simplificar los trámites como si fuera juego de niños y reducir aún más las cargas sociales, dejando solo lo básico para la Caja. Crédito público y ventanilla única... suena chiva, pero a ver si realmente funciona en la práctica. Uno siempre sospecha de estas promesas vacías, ¿no creen?
Ahora viene Ariel Robles, del Frente Amplio, que se pone en modo protector de la juventud. Quiere bajar las cargas para contratar puros jovencitos menores de 25 años, aumentar los salarios para seguirle el ritmo al costo de vida y, ojo, ¡reducir la jornada laboral a 40 horas semanales! Va en contra de la corriente de las jornadas 4x3, pues, pero ahí está él defendiendo lo suyo.
Juan Carlos Hidalgo, del PUSC, tampoco se queda atrás con la promesa de bajar cargas sociales, pero enfocado en la jubilación y otras cositas así. Quiere eliminar trámites con una “guillotina regulatoria” que suena a martillazos contra la burocracia. Álvaro Ramos, del PLN, está preocupado por el endeudamiento, ya que hay cientos de miles de familias metidas hasta el cuello en moras judiciales, ¡qué sal! Propone leyes de alivio crediticio para evitar que la situación empeore.
Y así vamos viendo que cada quien con su rollo. Desde Claudia Dobles con su Plan Nacional de Desarrollo hasta Fabricio Alvarado apostando por las mipymes y el Canal Verde. Al final, todos quieren sonar como la solución a nuestros problemas laborales, pero la realidad es que la cosa está complicada. Entonces, ¿ustedes qué opinan? ¿Creen que alguna de estas propuestas realmente puede hacer la diferencia o es puro marketing político para ganarse el voto?