Maes, seamos honestos. ¿A cuántos no les ha pasado? El güila con fiebre a las 10 de la noche, uno sale soplado para la clínica o el hospital y el doctor empieza con el interrogatorio: '¿A qué es alérgico? ¿Qué vacunas tiene? ¿La última vez que le dio algo así?'. Y uno, con el susto y el cansancio, se queda con la mente en blanco. O peor, uno se acuerda de la mitad de las varas y la otra mitad se la inventa, esperando no jalarse una torta que termine siendo peor. Es un estrés que, para qué les digo, uno no se lo desea a nadie. Es el clásico escenario donde un chunche tecnológico bien pensado podría salvarle la tanda a uno.
Bueno, parece que alguien en el Ministerio de Salud y en la Caja por fin se tomó un buen café y se puso a bretear en eso, porque acaban de soltar una actualización para la aplicación del EDUS que, la verdad, está bastante tuanis. Se trata de una nueva opción que se llama, así de simple, 'Compartir'. La idea es que los papás o encargados de menores de 12 años puedan generar un acceso temporal al expediente médico del chiquito. Esto le permite a cualquier doctor, sea de la Caja o privado, ver la información crucial: historial de alergias, diagnósticos pasados, el esquema de vacunación completo, todo el paquete. ¡Qué nivel de solución para una vara tan común!
Imagínense el potencial de esto. No es solo para la emergencia en el hospital de niños. Piensen en el montón de escenarios: andan de paseo en Guanacaste y el güila se enferma, pueden ir al EBAIS de la zona y el doctor de turno tiene todo el historial a mano en segundos. O si lo llevan a un pediatra privado por primera vez, ya no hay que andar cargando esa carpeta destartalada llena de papeles y carnés. Con un par de toques en el celular, el especialista tiene acceso a data precisa y actualizada. Esto va más allá de la comodidad; es un tema de seguridad. Un diagnóstico más rápido y certero puede hacer toda la diferencia. ¡Qué carga poder hacer eso en una emergencia, mae! Se acabaron las adivinanzas con la salud de los más pequeños. En teoría, claro.
Ahora, porque aquí nos gusta pensar en todo, viene la pregunta del millón que a más de uno le debe estar dando vueltas en la cabeza: ¿qué tan segura es esta vara? Estamos hablando de la información médica súper sensible de nuestros hijos. La Caja dice que el acceso es temporal y controlado, pero en un país donde los hackeos están a la orden del día, es inevitable sentir un poquillo de desconfianza. ¿Qué filtros existen? ¿Quién se hace responsable si esa información se filtra o se usa mal? Porque una cosa es que lo vea el pediatra y otra muy distinta es que esa data termine en manos de quién sabe quién. El avance está a cachete, de eso no hay duda, pero la implementación y la seguridad tienen que ser impecables para que no termine yéndose todo al traste.
Al final del día, esta iniciativa es un golazo en la dirección correcta. Es usar la tecnología para lo que realmente importa: simplificarnos la vida y mejorar un servicio esencial como la salud. Es un paso para dejar atrás la burocracia del papel y entrar de lleno al siglo XXI. La herramienta ya está ahí, en ese chunche que todos andamos en la bolsa. La gran pregunta es si la gente la va a adoptar y si la Caja va a garantizar que el sistema sea tan robusto como promete. Ojalá que sí, porque la idea, en sí misma, es de esas que uno dice: 'Diay, ¿por qué no se le había ocurrido a nadie antes?'.
Diay, maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Es un gane total de la Caja o les da un poco de cosa que la información de sus güilas ande flotando en la nube? ¿Ya lo probaron con sus hijos? ¡Cuenten a ver qué tal les fue!
Bueno, parece que alguien en el Ministerio de Salud y en la Caja por fin se tomó un buen café y se puso a bretear en eso, porque acaban de soltar una actualización para la aplicación del EDUS que, la verdad, está bastante tuanis. Se trata de una nueva opción que se llama, así de simple, 'Compartir'. La idea es que los papás o encargados de menores de 12 años puedan generar un acceso temporal al expediente médico del chiquito. Esto le permite a cualquier doctor, sea de la Caja o privado, ver la información crucial: historial de alergias, diagnósticos pasados, el esquema de vacunación completo, todo el paquete. ¡Qué nivel de solución para una vara tan común!
Imagínense el potencial de esto. No es solo para la emergencia en el hospital de niños. Piensen en el montón de escenarios: andan de paseo en Guanacaste y el güila se enferma, pueden ir al EBAIS de la zona y el doctor de turno tiene todo el historial a mano en segundos. O si lo llevan a un pediatra privado por primera vez, ya no hay que andar cargando esa carpeta destartalada llena de papeles y carnés. Con un par de toques en el celular, el especialista tiene acceso a data precisa y actualizada. Esto va más allá de la comodidad; es un tema de seguridad. Un diagnóstico más rápido y certero puede hacer toda la diferencia. ¡Qué carga poder hacer eso en una emergencia, mae! Se acabaron las adivinanzas con la salud de los más pequeños. En teoría, claro.
Ahora, porque aquí nos gusta pensar en todo, viene la pregunta del millón que a más de uno le debe estar dando vueltas en la cabeza: ¿qué tan segura es esta vara? Estamos hablando de la información médica súper sensible de nuestros hijos. La Caja dice que el acceso es temporal y controlado, pero en un país donde los hackeos están a la orden del día, es inevitable sentir un poquillo de desconfianza. ¿Qué filtros existen? ¿Quién se hace responsable si esa información se filtra o se usa mal? Porque una cosa es que lo vea el pediatra y otra muy distinta es que esa data termine en manos de quién sabe quién. El avance está a cachete, de eso no hay duda, pero la implementación y la seguridad tienen que ser impecables para que no termine yéndose todo al traste.
Al final del día, esta iniciativa es un golazo en la dirección correcta. Es usar la tecnología para lo que realmente importa: simplificarnos la vida y mejorar un servicio esencial como la salud. Es un paso para dejar atrás la burocracia del papel y entrar de lleno al siglo XXI. La herramienta ya está ahí, en ese chunche que todos andamos en la bolsa. La gran pregunta es si la gente la va a adoptar y si la Caja va a garantizar que el sistema sea tan robusto como promete. Ojalá que sí, porque la idea, en sí misma, es de esas que uno dice: 'Diay, ¿por qué no se le había ocurrido a nadie antes?'.
Diay, maes, ¿qué opinan ustedes? ¿Es un gane total de la Caja o les da un poco de cosa que la información de sus güilas ande flotando en la nube? ¿Ya lo probaron con sus hijos? ¡Cuenten a ver qué tal les fue!