Ay, Dios mío, qué brete nos cayó encima. La elección se acerca y la cosa está más caliente que gallina pochada. Laura Fernández, la candidata oficialista, anda ahí arriba en las encuestas, pero la gente está más confundida que gato en aserradero. ¿Será que vamos a seguirle dando bola al chavismo, o el electorado va a echarse para atrás?
Todo esto viene de raíz, mi pana. Desde que Don Rodri llegó a Casa Amarilla, ha sido novela china. Promesas incumplidas, batallas con la prensa, y ahora, encima, procesos judiciales que dan escalofríos. Me refiero al supuesto financiamiento ilegal, esos roces con el BCIE, y hasta una bronca política con el Tribunal que parecía sacada de telenovela. Parece que el pobre hombre se jaló una torta tratando de meter las manos donde no debía.
Y ojo, porque la fiscalía no andaba jugando. Acusaciones de medio millón de dólares saliendo del control del TSE... ¡Imagínate la papa quemada! Además, la Corte Suprema tuvo que pedir a la Asamblea que le quite el fuero para investigar casos relacionados con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Un caso que, según dicen, nunca había visto Costa Rica. Que diay, parece que tenemos un circo político montado en serio.
Pero no solo eso, mi querido lector. Desde que Chaves asumió el poder, la libertad de prensa ha sufrido un golpe duro. La Sala Constitucional ya castigó al Estado por limitar el derecho de los periodistas a hacer su trabajo en las conferencias de Casa Presidencial. Organizaciones internacionales como Reporters Without Borders (RSF) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han alertado sobre un ambiente hostil para el periodismo. Eso sí que da que pensar, ¿eh?
Ahora, sumemos el tema de la seguridad. Las estadísticas de homicidios nos tienen a todos pelando el lomo. Y Chaves respondió con la idea de la megacárcel CACCO, inspirada en el modelo de Bukele en El Salvador. Invitar al señor Bukele a poner la primera piedra... ¡eso sí que es romper el molde! Algunos ven esto como una solución rápida, pero otros se preocupan porque estamos copiando recetas que en otros lados han significado recorte de libertades y concentración de poder. ¡Qué vara!
Con Laura Fernández como abanderada, pinta interesante, pero también preocupante. Aunque las encuestas la ponen en la punta, casi el 45% de la gente todavía está indecisa. Y recuerden lo que pasó en 2022, cuando Chaves llegó a la presidencia por sorpresa. Esto demuestra que el resultado final puede cambiar totalmente, y que el electorado todavía puede corregir el rumbo. Es como jugar al pool, necesitamos darle bien al blanco.
Lo que preocupa, y mucho, es el caldo de cultivo que se ha creado para desconfiar de las instituciones. Desde el propio oficialismo, se ha estado sembrando la duda sobre la imparcialidad del TSE. Cada comentario, cada sospecha de manipulación, prepara el terreno para decir: "Si perdemos, nos la robaron". Una táctica barata, pero efectiva para movilizar a sus bases. Ya sabemos cómo funcionan estos temas, ¿verdad?
Entonces, la pregunta clave para este Foro de Costa Rica es la siguiente: ¿Deberíamos priorizar la estabilidad aparente que ofrece la continuidad del modelo actual, aun sabiendo que implica aceptar la coexistencia de graves acusaciones legales y tensiones con las instituciones democráticas, o apostamos por un cambio que, aunque incierto, podría significar una restauración del Estado de Derecho y una mejora en la confianza pública? ¡Den su opinión!
Todo esto viene de raíz, mi pana. Desde que Don Rodri llegó a Casa Amarilla, ha sido novela china. Promesas incumplidas, batallas con la prensa, y ahora, encima, procesos judiciales que dan escalofríos. Me refiero al supuesto financiamiento ilegal, esos roces con el BCIE, y hasta una bronca política con el Tribunal que parecía sacada de telenovela. Parece que el pobre hombre se jaló una torta tratando de meter las manos donde no debía.
Y ojo, porque la fiscalía no andaba jugando. Acusaciones de medio millón de dólares saliendo del control del TSE... ¡Imagínate la papa quemada! Además, la Corte Suprema tuvo que pedir a la Asamblea que le quite el fuero para investigar casos relacionados con el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE). Un caso que, según dicen, nunca había visto Costa Rica. Que diay, parece que tenemos un circo político montado en serio.
Pero no solo eso, mi querido lector. Desde que Chaves asumió el poder, la libertad de prensa ha sufrido un golpe duro. La Sala Constitucional ya castigó al Estado por limitar el derecho de los periodistas a hacer su trabajo en las conferencias de Casa Presidencial. Organizaciones internacionales como Reporters Without Borders (RSF) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han alertado sobre un ambiente hostil para el periodismo. Eso sí que da que pensar, ¿eh?
Ahora, sumemos el tema de la seguridad. Las estadísticas de homicidios nos tienen a todos pelando el lomo. Y Chaves respondió con la idea de la megacárcel CACCO, inspirada en el modelo de Bukele en El Salvador. Invitar al señor Bukele a poner la primera piedra... ¡eso sí que es romper el molde! Algunos ven esto como una solución rápida, pero otros se preocupan porque estamos copiando recetas que en otros lados han significado recorte de libertades y concentración de poder. ¡Qué vara!
Con Laura Fernández como abanderada, pinta interesante, pero también preocupante. Aunque las encuestas la ponen en la punta, casi el 45% de la gente todavía está indecisa. Y recuerden lo que pasó en 2022, cuando Chaves llegó a la presidencia por sorpresa. Esto demuestra que el resultado final puede cambiar totalmente, y que el electorado todavía puede corregir el rumbo. Es como jugar al pool, necesitamos darle bien al blanco.
Lo que preocupa, y mucho, es el caldo de cultivo que se ha creado para desconfiar de las instituciones. Desde el propio oficialismo, se ha estado sembrando la duda sobre la imparcialidad del TSE. Cada comentario, cada sospecha de manipulación, prepara el terreno para decir: "Si perdemos, nos la robaron". Una táctica barata, pero efectiva para movilizar a sus bases. Ya sabemos cómo funcionan estos temas, ¿verdad?
Entonces, la pregunta clave para este Foro de Costa Rica es la siguiente: ¿Deberíamos priorizar la estabilidad aparente que ofrece la continuidad del modelo actual, aun sabiendo que implica aceptar la coexistencia de graves acusaciones legales y tensiones con las instituciones democráticas, o apostamos por un cambio que, aunque incierto, podría significar una restauración del Estado de Derecho y una mejora en la confianza pública? ¡Den su opinión!