¡Ay, Dios mío! Quién lo iba a decir… el aeropuerto de Liberia, ese changüito que nadie tomaba muy en serio al principio, se nos fue de las manos. Ahora, parece que estamos viviendo otra cosa totalmente, porque el Daniel Oduber está rompiendo récords a diestra y siniestra. Y ojo, esto no es solo un “el turismo va bien”, es que estamos hablando de números que ni nos imaginábamos hace unos cuantos años.
Según el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA), la cosa pinta seria: la infraestructura actual simplemente no da pa’ más. Cuando abrieron en 2011, pensamos que era suficiente pa' los turistas que venían al Pacífico, pero mira ahora, ¡la demanda se disparó! El Plan Nacional Aeroportuario proyecta que el tráfico triplique en los próximos 25 años. Triplicar, ¡imagínate el brete! Esto significa que tenemos que movernos rápido o vamos a acabar con un aeropuerto atascado y frustrando a los visitantes.
Y claro, ahí empiezan los desafíos. Según el CFIA, necesitamos atacar el problema desde varios frentes. Primero, reconstruir la pista de aterrizaje es vital, y proponen habilitar una pista de rodaje paralela para evitar que el aeropuerto quede varado mientras arreglan la principal. Después, tienen que sentarse a platicar con Coriport, el concesionario, para ver cómo involucrar al ámbito aéreo en estas mejoras. Parece que hay mucho papeleo y trámites, pero si no les ponemos empeño, la cosa se complica.
Además, la rampa, donde se estacionan los aviones, necesita crecer a toda velocidad. Más aviones, más clientes, más movimiento... ¡todo suma! Pero no solo eso, el CFIA dice que podríamos aprovechar para meternos en el mundo del transporte de carga. Piénsenlo: exportar productos frescos, enviar partes para las empresas que están creciendo en la zona... ¡Tiene potencial! Aunque, claro, ahí hay que ponerle cabeza, porque las importaciones siempre serán un desafío.
Lo interesante es que Liberia tiene la oportunidad de competir con el Juan Santamaría, y eso es bueno para todos nosotros, mae. Tener dos aeropuertos internacionales funcionando bien ayuda a equilibrar la operación general de aviación del país. Y no solo eso, ¡imagínate si un avión tiene algún problemilla en Alajuela, pueden desviarlo a Liberia y listo!, solucionado. Eso sí, que no nos confundan, ¡queremos eficiencia y buen servicio!
Pero no todo es gloria. Hay que mejorar la Ruta 21, esa carretera que lleva al aeropuerto. El MOPT anunció que van a ensanchar un tramo, pero andamos esperando más detalles sobre el proyecto. ¡Qué salga pronto, porque los carros atascados le quitan todo el glamour al viaje!
Y luego está la licitación para ampliar la terminal de pasajeros, con una inversión de ¡tres mil millones de colones! Una obra de 20.000 metros cuadrados que permitirá atender a más vuelos internacionales, comerciales y privados. Imagínense, hasta cuatro aviones comerciales y quince vuelos privados a la vez. ¡Eso sí es progresar! Durante el 2024, el aeropuerto recibió casi dos millones de pasajeros, ¡un récord absoluto! Un crecimiento del 16% con respecto al año anterior, ¡una locura!
Con todo esto, me pregunto… ¿Será que estamos preparados para recibir tanta gente? ¿Podremos mantener la calidad del servicio y evitar que el aeropuerto se convierta en un nudo garganta? ¿Ustedes creen que el gobierno y Coriport trabajarán juntos para hacer realidad estas mejoras, o seguiremos arrastrando los pies y viendo cómo el aeropuerto se satura? Déjeme saber qué piensa en los comentarios.
Según el Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA), la cosa pinta seria: la infraestructura actual simplemente no da pa’ más. Cuando abrieron en 2011, pensamos que era suficiente pa' los turistas que venían al Pacífico, pero mira ahora, ¡la demanda se disparó! El Plan Nacional Aeroportuario proyecta que el tráfico triplique en los próximos 25 años. Triplicar, ¡imagínate el brete! Esto significa que tenemos que movernos rápido o vamos a acabar con un aeropuerto atascado y frustrando a los visitantes.
Y claro, ahí empiezan los desafíos. Según el CFIA, necesitamos atacar el problema desde varios frentes. Primero, reconstruir la pista de aterrizaje es vital, y proponen habilitar una pista de rodaje paralela para evitar que el aeropuerto quede varado mientras arreglan la principal. Después, tienen que sentarse a platicar con Coriport, el concesionario, para ver cómo involucrar al ámbito aéreo en estas mejoras. Parece que hay mucho papeleo y trámites, pero si no les ponemos empeño, la cosa se complica.
Además, la rampa, donde se estacionan los aviones, necesita crecer a toda velocidad. Más aviones, más clientes, más movimiento... ¡todo suma! Pero no solo eso, el CFIA dice que podríamos aprovechar para meternos en el mundo del transporte de carga. Piénsenlo: exportar productos frescos, enviar partes para las empresas que están creciendo en la zona... ¡Tiene potencial! Aunque, claro, ahí hay que ponerle cabeza, porque las importaciones siempre serán un desafío.
Lo interesante es que Liberia tiene la oportunidad de competir con el Juan Santamaría, y eso es bueno para todos nosotros, mae. Tener dos aeropuertos internacionales funcionando bien ayuda a equilibrar la operación general de aviación del país. Y no solo eso, ¡imagínate si un avión tiene algún problemilla en Alajuela, pueden desviarlo a Liberia y listo!, solucionado. Eso sí, que no nos confundan, ¡queremos eficiencia y buen servicio!
Pero no todo es gloria. Hay que mejorar la Ruta 21, esa carretera que lleva al aeropuerto. El MOPT anunció que van a ensanchar un tramo, pero andamos esperando más detalles sobre el proyecto. ¡Qué salga pronto, porque los carros atascados le quitan todo el glamour al viaje!
Y luego está la licitación para ampliar la terminal de pasajeros, con una inversión de ¡tres mil millones de colones! Una obra de 20.000 metros cuadrados que permitirá atender a más vuelos internacionales, comerciales y privados. Imagínense, hasta cuatro aviones comerciales y quince vuelos privados a la vez. ¡Eso sí es progresar! Durante el 2024, el aeropuerto recibió casi dos millones de pasajeros, ¡un récord absoluto! Un crecimiento del 16% con respecto al año anterior, ¡una locura!
Con todo esto, me pregunto… ¿Será que estamos preparados para recibir tanta gente? ¿Podremos mantener la calidad del servicio y evitar que el aeropuerto se convierta en un nudo garganta? ¿Ustedes creen que el gobierno y Coriport trabajarán juntos para hacer realidad estas mejoras, o seguiremos arrastrando los pies y viendo cómo el aeropuerto se satura? Déjeme saber qué piensa en los comentarios.