¡Ay, Dios mío! Se armó un brete tremendo. Resulta que los venezolanos que andamos por acá, echándole ganas como sabemos, se organizaron pa' darle caña y pedirle a Maduro que afloje con el control en su país. Un viernes así, nadie se esperaba tanta movilización, pero ahí estaban, hartitos de tanto lío político.
La bronca es que ya llevan años sufriendo, vea, con la inflación, la inseguridad… Un desastre total. Muchos se fueron de Venezuela buscando qué comer y cómo mantener a sus familias, y ahora quieren ver si pueden ayudar desde lejos a que su tierra vuelva a respirar. Dicen que la situación allá está más que salada, pura amargura y desesperanza, y eso no le puede pasar a nadie.
Este sábado pasado, unos amigos reunidos en grupos de WhatsApp, se lanzaron la idea de hacer algo. El plan era sencillo: juntarse en la Fuente de la Hispanidad en San Pedro y hacer sentir su voz. Con el lema “unidos somos fe, unidos somos Venezuela”, convocaron a todos los compatriotas para mostrarle al mundo que no están solos y que siguen luchando por la libertad. ¡Qué chivísima esa iniciativa!
Desde tempranito, empezaron a verse movimientos de gente llegando a la zona. Algunos traían banderas venezolanas, otros iban con pancartas hechas a mano expresando su deseo de ver a Maduro rendir cuentas y recuperar la democracia. Hasta hubo quien comentó haber visto a varios venezolanos merodeando cerca de la antigua embajada, nerviosos y ansiosos por empezar la manifestación. Una verdadera muestra de fe y determinación, díganle a Maduro.
Y claro, el mundo entero está mirando. Con la reciente ola de rumores sobre la posible captura de Maduro y Celia Flores por parte de Estados Unidos, la presión internacional está alta. Costa Rica, siendo el oasis de paz que siempre hemos sido, nos unimos a la marea de países donde la diáspora venezolana está alzando la voz contra la opresión y exigiendo un cambio radical. ¡Eso sí que da orgullo!
Según datos globales, ni más ni menos que ocho millones de venezolanos han tenido que abandonar su hogar en busca de una vida digna. Ocho millones, diga usted... Imaginen el dolor de dejar atrás a la familia, los amigos, la cultura… Todo por la esperanza de encontrar un lugar donde puedan vivir en paz y trabajar honestamente. Eso sí que duele en el corazón, mi pana.
Recordemos que Maduro llegó al poder en reemplazo de Chávez allá por 2013, y desde entonces las cosas no han ido bien, para nada. Las elecciones que ha ganado en los últimos años han sido cuestionadas por muchos, acusándolo de fraude electoral y manipulación. Ahora, con estas nuevas noticias sobre su posible arresto, el futuro de Venezuela parece más incierto que nunca, pero también hay destellos de esperanza.
Ahora, dime tú, ¿crees que la presión internacional y la creciente disidencia interna lograrán finalmente derrocar a Maduro y devolverle la democracia a Venezuela? ¿O será que esta lucha continuará durante mucho tiempo más, dejando a miles de personas en una situación de incertidumbre y desesperación?
La bronca es que ya llevan años sufriendo, vea, con la inflación, la inseguridad… Un desastre total. Muchos se fueron de Venezuela buscando qué comer y cómo mantener a sus familias, y ahora quieren ver si pueden ayudar desde lejos a que su tierra vuelva a respirar. Dicen que la situación allá está más que salada, pura amargura y desesperanza, y eso no le puede pasar a nadie.
Este sábado pasado, unos amigos reunidos en grupos de WhatsApp, se lanzaron la idea de hacer algo. El plan era sencillo: juntarse en la Fuente de la Hispanidad en San Pedro y hacer sentir su voz. Con el lema “unidos somos fe, unidos somos Venezuela”, convocaron a todos los compatriotas para mostrarle al mundo que no están solos y que siguen luchando por la libertad. ¡Qué chivísima esa iniciativa!
Desde tempranito, empezaron a verse movimientos de gente llegando a la zona. Algunos traían banderas venezolanas, otros iban con pancartas hechas a mano expresando su deseo de ver a Maduro rendir cuentas y recuperar la democracia. Hasta hubo quien comentó haber visto a varios venezolanos merodeando cerca de la antigua embajada, nerviosos y ansiosos por empezar la manifestación. Una verdadera muestra de fe y determinación, díganle a Maduro.
Y claro, el mundo entero está mirando. Con la reciente ola de rumores sobre la posible captura de Maduro y Celia Flores por parte de Estados Unidos, la presión internacional está alta. Costa Rica, siendo el oasis de paz que siempre hemos sido, nos unimos a la marea de países donde la diáspora venezolana está alzando la voz contra la opresión y exigiendo un cambio radical. ¡Eso sí que da orgullo!
Según datos globales, ni más ni menos que ocho millones de venezolanos han tenido que abandonar su hogar en busca de una vida digna. Ocho millones, diga usted... Imaginen el dolor de dejar atrás a la familia, los amigos, la cultura… Todo por la esperanza de encontrar un lugar donde puedan vivir en paz y trabajar honestamente. Eso sí que duele en el corazón, mi pana.
Recordemos que Maduro llegó al poder en reemplazo de Chávez allá por 2013, y desde entonces las cosas no han ido bien, para nada. Las elecciones que ha ganado en los últimos años han sido cuestionadas por muchos, acusándolo de fraude electoral y manipulación. Ahora, con estas nuevas noticias sobre su posible arresto, el futuro de Venezuela parece más incierto que nunca, pero también hay destellos de esperanza.
Ahora, dime tú, ¿crees que la presión internacional y la creciente disidencia interna lograrán finalmente derrocar a Maduro y devolverle la democracia a Venezuela? ¿O será que esta lucha continuará durante mucho tiempo más, dejando a miles de personas en una situación de incertidumbre y desesperación?