¡Ay, Dios mío, qué carga de cosas que hay que cuidar en estas fiestas! Ya estamos casi en diciembre y el Hospital Nacional de Niños está echándole presión a todos para que piensen bien antes de regalar esos juguetes que parecen inofensivos pero pueden terminar en un brete complicado. Parece mentira, pero cada Navidad llegan más pacientes con fracturas, quemaduras y hasta tragándose churches que no deberían haber estado cerca de los peques.
Año tras año, la estadística es preocupante. Cuando más brillo tienen los escaparates y más música navideña suena en las calles, más emergencia médica vemos en el hospital. Según los doctores, el pico de atención por accidentes infantiles coincide justo con la celebración del 25 de diciembre. Es porque nos emocionamos, compramos por montón y olvidamos que los niños, con toda su curiosidad, pueden meterse en líos gordísimos si no hay supervisión adecuada. ¡Imagínate la torta!
El Dr. Marco Vargas, quién va más atento a esto, nos explica que los peligros acechan desde juguetes muy pequeños –“pa’ que se los metan en la boca, en la nariz, en cualquier parte”, dice– hasta aparatos con baterías de litio o imanes. “Son trampas disfrazadas de diversión,” enfatizó el doctor en una entrevista exclusiva con Trece Noticias. Además, insiste en que nadie, absolutamente nadie, debería regalar andaderas; esas cosas son un peligro total, ¡una invitación a caerse y romperse algo!
Pero no solamente los juguetes son el problema, no, chunches. Hay que estar ojo avizor con otras cositas típicas de la época. Los árboles de Navidad, con sus ramitas puntiagudas, pueden convertirse en un festín accidental si los niños empiezan a comérselas. Y ni hablemos de la pólvora… ¡eso es totalmente desaconsejable para los más pequeños! Y luego está el tema de la comida: tamales, chicharrones, picadillo… todo chispeante en las ollas grandes. Una distracción y ¡zas!, quemaduras de tercer grado. ¡Qué sal!
Este año, además, el Hospital ha reforzado su política contra los obsequios bélicos. Piden que se fomente la creatividad y el juego seguro, buscando opciones que promuevan la convivencia familiar y no la violencia. Les da pena tener que atender a nenes heridos por jugar a pistolas o espadas de plástico, cuando podrían estar construyendo castillos o inventando historias. ¡Un desperdicio de potencial creativo!
Por supuesto, el tema de la seguridad vial tampoco queda exento. Si van a regalar bicicletas, patinetas o patines, asegúrense de acompañarlos con casco, rodilleras y coderas. No es cosa de presumir la bici nueva y acabar con un brazo roto. Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad? Muchos padres piensan que es pura exageración, pero los médicos del Hospital lo ven todos los años: muñecas rotas, hombros dislocados, codos astillados... ¡un panorama desalentador!
En fin, el mensaje es claro: la Navidad es una época de alegría y unión, pero también requiere precaución y responsabilidad. Un juguete seguro, un árbol bien sujeto, una olla fuera del alcance de los niños... pequeños detalles que pueden marcar una gran diferencia. No queremos que la felicidad de estas fiestas termine en lágrimas y visitas al servicio de urgencias. Lo mejor es disfrutar de este tiempo especial en familia, creando recuerdos bonitos y evitando situaciones de riesgo innecesarias. No sean descuidados, ¡porfa!
Ahora, díganme, ¿qué precauciones extra tomarían ustedes para hacer de esta Navidad la más segura posible para sus hijos o nietos? ¿Han visto alguna tendencia peligrosa en los juguetes de este año que les preocupe especialmente? ¡Compártanlo en el foro, vamos a discutirlo!
Año tras año, la estadística es preocupante. Cuando más brillo tienen los escaparates y más música navideña suena en las calles, más emergencia médica vemos en el hospital. Según los doctores, el pico de atención por accidentes infantiles coincide justo con la celebración del 25 de diciembre. Es porque nos emocionamos, compramos por montón y olvidamos que los niños, con toda su curiosidad, pueden meterse en líos gordísimos si no hay supervisión adecuada. ¡Imagínate la torta!
El Dr. Marco Vargas, quién va más atento a esto, nos explica que los peligros acechan desde juguetes muy pequeños –“pa’ que se los metan en la boca, en la nariz, en cualquier parte”, dice– hasta aparatos con baterías de litio o imanes. “Son trampas disfrazadas de diversión,” enfatizó el doctor en una entrevista exclusiva con Trece Noticias. Además, insiste en que nadie, absolutamente nadie, debería regalar andaderas; esas cosas son un peligro total, ¡una invitación a caerse y romperse algo!
Pero no solamente los juguetes son el problema, no, chunches. Hay que estar ojo avizor con otras cositas típicas de la época. Los árboles de Navidad, con sus ramitas puntiagudas, pueden convertirse en un festín accidental si los niños empiezan a comérselas. Y ni hablemos de la pólvora… ¡eso es totalmente desaconsejable para los más pequeños! Y luego está el tema de la comida: tamales, chicharrones, picadillo… todo chispeante en las ollas grandes. Una distracción y ¡zas!, quemaduras de tercer grado. ¡Qué sal!
Este año, además, el Hospital ha reforzado su política contra los obsequios bélicos. Piden que se fomente la creatividad y el juego seguro, buscando opciones que promuevan la convivencia familiar y no la violencia. Les da pena tener que atender a nenes heridos por jugar a pistolas o espadas de plástico, cuando podrían estar construyendo castillos o inventando historias. ¡Un desperdicio de potencial creativo!
Por supuesto, el tema de la seguridad vial tampoco queda exento. Si van a regalar bicicletas, patinetas o patines, asegúrense de acompañarlos con casco, rodilleras y coderas. No es cosa de presumir la bici nueva y acabar con un brazo roto. Mejor prevenir que lamentar, ¿verdad? Muchos padres piensan que es pura exageración, pero los médicos del Hospital lo ven todos los años: muñecas rotas, hombros dislocados, codos astillados... ¡un panorama desalentador!
En fin, el mensaje es claro: la Navidad es una época de alegría y unión, pero también requiere precaución y responsabilidad. Un juguete seguro, un árbol bien sujeto, una olla fuera del alcance de los niños... pequeños detalles que pueden marcar una gran diferencia. No queremos que la felicidad de estas fiestas termine en lágrimas y visitas al servicio de urgencias. Lo mejor es disfrutar de este tiempo especial en familia, creando recuerdos bonitos y evitando situaciones de riesgo innecesarias. No sean descuidados, ¡porfa!
Ahora, díganme, ¿qué precauciones extra tomarían ustedes para hacer de esta Navidad la más segura posible para sus hijos o nietos? ¿Han visto alguna tendencia peligrosa en los juguetes de este año que les preocupe especialmente? ¡Compártanlo en el foro, vamos a discutirlo!