¡Ay, Dios mío! La educación pública en Costa Rica anda más perdida que cabeza de perro. Resulta que, a escasos meses de que Donkee termine su cuasi-mandato, el Ministerio de Educación Pública (MEP) parece estar jugando a las escondidas con la infraestructura escolar. ¡Qué torta la del asunto!
Según datos que salieron a la luz, ¡casi 400 escuelas están abandonadas a su suerte! Se dice que el MEP se jacta de haber gastado casi todo el presupuesto del año pasado, ¡pero dónde quedó eso en las aulas? Parece que todo fue maquillaje de números, pura paja para quedar bien.
La Escuela Lomas del Toro en Matina de Limón, pa' ponerle cara al asunto, es solo un ejemplo de esta problemática generalizada. Niños estudiando a medio día, con techos goteras, paredes agrietadas y problemas de higiene que dan risa… pero no en el buen sentido, chunches. Es desesperanzador ver cómo nuestros jóvenes tienen que lidiar con esas condiciones.
Y lo peor de todo es que hay 101 escuelas en “categoría roja”, ¡eso significa que están peligrosamente cerca de colapsar y tener que cerrarlas! Imagínate, padres buscando dónde mandar a sus hijos, maestros frustrados y niños perdiendo oportunidades. La provincia de Limón sigue siendo la más afectada, lo cual demuestra que algunas zonas del país son realmente olvidadas por las autoridades. Qué sal!
El MEP, con su eterna defensa, argumenta que ahora sí va a invertir mucho dinero en infraestructura – ¡una cifra récord de 35 mil quinientos millones de colones! Pero la exviceministra Rocío Solís les echó tierra encima, diciendo que el presupuesto del año pasado fue uno de los más bajos que recuerda y que la mayoría del dinero se va en pagar salarios, dejando poquitas monedas para arreglar las escuelas que se caen a pedazos. ¡Dijo que era «risible» ese alarde del MEP!
Si miramos el panorama global, Costa Rica se queda cortísima comparada con otros países. El informe de la OCDE, “Education at a Glance 2025”, nos da una patadita de realidad: invertimos apenas ¢2,25 millones por estudiante, mientras que el promedio de los países desarrollados llega a los ¢6,1 millones. ¡Eso son más de tres millones y medios de diferencia por cada niño! Nos estamos quedando atrás, diay.
Para mayo de 2026, el diputado Geison Valverde advierte que algunas escuelas podrían empezar clases sin ni siquiera un salón disponible. El MEP promete que para entonces tendrán al menos “fases activas” en todos los proyectos, como comprar terrenos o hacer estudios técnicos, pero para las escuelas en zona roja, un papeleo no reemplaza un edificio seguro donde puedan aprender los muchachos. Este 2026 será, como dicen por ahí, un año de transición… una transición hacia qué, nadie lo sabe.
En fin, compañeros, esta situación me quema por dentro. Con tanto problema y tanta promesa incumplida, ¿creen que el próximo gobierno podrá darle una solución real a esta crisis educativa, o seguiremos viendo nuestras escuelas deteriorándose poco a poco? ¿Les parece justo que nuestros hijos tengan que estudiar en condiciones precarias?
Según datos que salieron a la luz, ¡casi 400 escuelas están abandonadas a su suerte! Se dice que el MEP se jacta de haber gastado casi todo el presupuesto del año pasado, ¡pero dónde quedó eso en las aulas? Parece que todo fue maquillaje de números, pura paja para quedar bien.
La Escuela Lomas del Toro en Matina de Limón, pa' ponerle cara al asunto, es solo un ejemplo de esta problemática generalizada. Niños estudiando a medio día, con techos goteras, paredes agrietadas y problemas de higiene que dan risa… pero no en el buen sentido, chunches. Es desesperanzador ver cómo nuestros jóvenes tienen que lidiar con esas condiciones.
Y lo peor de todo es que hay 101 escuelas en “categoría roja”, ¡eso significa que están peligrosamente cerca de colapsar y tener que cerrarlas! Imagínate, padres buscando dónde mandar a sus hijos, maestros frustrados y niños perdiendo oportunidades. La provincia de Limón sigue siendo la más afectada, lo cual demuestra que algunas zonas del país son realmente olvidadas por las autoridades. Qué sal!
El MEP, con su eterna defensa, argumenta que ahora sí va a invertir mucho dinero en infraestructura – ¡una cifra récord de 35 mil quinientos millones de colones! Pero la exviceministra Rocío Solís les echó tierra encima, diciendo que el presupuesto del año pasado fue uno de los más bajos que recuerda y que la mayoría del dinero se va en pagar salarios, dejando poquitas monedas para arreglar las escuelas que se caen a pedazos. ¡Dijo que era «risible» ese alarde del MEP!
Si miramos el panorama global, Costa Rica se queda cortísima comparada con otros países. El informe de la OCDE, “Education at a Glance 2025”, nos da una patadita de realidad: invertimos apenas ¢2,25 millones por estudiante, mientras que el promedio de los países desarrollados llega a los ¢6,1 millones. ¡Eso son más de tres millones y medios de diferencia por cada niño! Nos estamos quedando atrás, diay.
Para mayo de 2026, el diputado Geison Valverde advierte que algunas escuelas podrían empezar clases sin ni siquiera un salón disponible. El MEP promete que para entonces tendrán al menos “fases activas” en todos los proyectos, como comprar terrenos o hacer estudios técnicos, pero para las escuelas en zona roja, un papeleo no reemplaza un edificio seguro donde puedan aprender los muchachos. Este 2026 será, como dicen por ahí, un año de transición… una transición hacia qué, nadie lo sabe.
En fin, compañeros, esta situación me quema por dentro. Con tanto problema y tanta promesa incumplida, ¿creen que el próximo gobierno podrá darle una solución real a esta crisis educativa, o seguiremos viendo nuestras escuelas deteriorándose poco a poco? ¿Les parece justo que nuestros hijos tengan que estudiar en condiciones precarias?