¡Ay, Dios mío! Resulta que Donaldo Trump, sí, el mismo, sigue sacudiendo el mundo como si fuera un chinchorro en día de tormenta. Ahora anda echándole salsa a Europa con unos aranceles que van a hacer temblar las economías, y encima, no se cansa de querer agarrarle Groenlandia, ¡como si fuera un chunche suyo!
La movida es así: Trump anunció el cobro de impuestos al 10% a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido y Países Bajos. Pero ojo, porque si esos europeos no le ceden Groenlandia, ¡los aranceles suben hasta el 25%! ¿Se imaginan el bronco que va a ser? Todo esto, asegura él, es por que Estados Unidos siempre ha estado sosteniendo a Europa, y ahora quieren devolverle el favor, parece que Trump se cree que Europa le debe un servicio, ¡qué descaro!
Y hablando de Groenlandia, ahí viene la vaina más loca. Para Trump, esa isla helada es clave para la seguridad nacional de Estados Unidos. Dice que China y Rusia andan interesados en ella, y que solo los yanquis pueden protegerla. No descarta, ¡lo dice abiertamente!, usar la fuerza para asegurarse el control. Como si Groenlandia fuese un jueguito, ¡qué barbaridad!
Desde la Casa Blanca soltaron un comunicado largo y tendido en Truth Social (sí, la red social de Trump), donde justifica toda esta jugada diciendo que es por seguridad. Afirma que Europa tiene que agradecerle a Estados Unidos por tantos años de apoyo económico. Pero la verdad es que suena más a bravuconería que a otra cosa. Parece que quiere demostrar quién manda, aunque esté haciendo un maje.
Pues claro que los europeos no se quedaron callados. Dinamarca ya dijo que no hay negociación posible sobre Groenlandia. Macron, el presidente francés, lo llamó inaceptable y prometió que Europa responderá con unidad. Kristersson, de Suecia, dijo que no se van a dejar intimidar, y Starmer, del Reino Unido, criticó duramente a Trump por poner en peligro la relación con los aliados de la OTAN. ¡Se armó la chimba!
Desde Groenlandia, los líderes locales dejaron claro que la isla no está a la venta y que ellos decidirán su futuro. El gobierno danés también salió a defender la soberanía de Groenlandia. Es decir, todo el mundo le está diciendo a Trump que pare con esas tonterías. ¿Será que no entiende que eso no funciona así?
Además, todo esto pasa justo después de que Estados Unidos capturó a Maduro en Venezuela. Algunos dicen que Trump anda buscando distraer la atención con estas locuras en Europa y Groenlandia. Otros creen que simplemente está siendo él mismo, impulsivo e impredecible, como siempre. Lo cierto es que la tensión en el mundo está a flor de piel, y Trump no ayuda mucho a calmar las aguas.
Con tanto lío en el escenario mundial, uno se pregunta: ¿Estamos presenciando el inicio de una nueva guerra comercial y geopolítica, o Trump simplemente está tratando de llamar la atención? ¿Cree usted que Trump logrará convencer a Dinamarca de venderle Groenlandia, o esta situación escalará a consecuencias aún más graves para las relaciones internacionales?
La movida es así: Trump anunció el cobro de impuestos al 10% a Dinamarca, Noruega, Suecia, Francia, Alemania, Reino Unido y Países Bajos. Pero ojo, porque si esos europeos no le ceden Groenlandia, ¡los aranceles suben hasta el 25%! ¿Se imaginan el bronco que va a ser? Todo esto, asegura él, es por que Estados Unidos siempre ha estado sosteniendo a Europa, y ahora quieren devolverle el favor, parece que Trump se cree que Europa le debe un servicio, ¡qué descaro!
Y hablando de Groenlandia, ahí viene la vaina más loca. Para Trump, esa isla helada es clave para la seguridad nacional de Estados Unidos. Dice que China y Rusia andan interesados en ella, y que solo los yanquis pueden protegerla. No descarta, ¡lo dice abiertamente!, usar la fuerza para asegurarse el control. Como si Groenlandia fuese un jueguito, ¡qué barbaridad!
Desde la Casa Blanca soltaron un comunicado largo y tendido en Truth Social (sí, la red social de Trump), donde justifica toda esta jugada diciendo que es por seguridad. Afirma que Europa tiene que agradecerle a Estados Unidos por tantos años de apoyo económico. Pero la verdad es que suena más a bravuconería que a otra cosa. Parece que quiere demostrar quién manda, aunque esté haciendo un maje.
Pues claro que los europeos no se quedaron callados. Dinamarca ya dijo que no hay negociación posible sobre Groenlandia. Macron, el presidente francés, lo llamó inaceptable y prometió que Europa responderá con unidad. Kristersson, de Suecia, dijo que no se van a dejar intimidar, y Starmer, del Reino Unido, criticó duramente a Trump por poner en peligro la relación con los aliados de la OTAN. ¡Se armó la chimba!
Desde Groenlandia, los líderes locales dejaron claro que la isla no está a la venta y que ellos decidirán su futuro. El gobierno danés también salió a defender la soberanía de Groenlandia. Es decir, todo el mundo le está diciendo a Trump que pare con esas tonterías. ¿Será que no entiende que eso no funciona así?
Además, todo esto pasa justo después de que Estados Unidos capturó a Maduro en Venezuela. Algunos dicen que Trump anda buscando distraer la atención con estas locuras en Europa y Groenlandia. Otros creen que simplemente está siendo él mismo, impulsivo e impredecible, como siempre. Lo cierto es que la tensión en el mundo está a flor de piel, y Trump no ayuda mucho a calmar las aguas.
Con tanto lío en el escenario mundial, uno se pregunta: ¿Estamos presenciando el inicio de una nueva guerra comercial y geopolítica, o Trump simplemente está tratando de llamar la atención? ¿Cree usted que Trump logrará convencer a Dinamarca de venderle Groenlandia, o esta situación escalará a consecuencias aún más graves para las relaciones internacionales?