¡Ay, Dios mío! Aquí estamos otra vez, con el TSE metiéndose en medio de la campaña. Resulta que Laura Fernández y Fabricio Alvarado tienen que andar con pies de plomo ahora, porque el Tribunal les dijo basta de mezclar la religión con la búsqueda del voto. Imagínense, parece que algunos andaban tratando de comprar conciencias con sermones y bendiciones, ¡qué despiche!
La cosa empezó con unas denuncias de gente que vio cosas raras en un encuentro de pastores evangélicos, donde supuestamente le estaban repartiendo volantes a favor de Laura. Al parecer, eso cayó mal, muy mal, porque rompieron el artículo 284 del Código Electoral, que dice textualmente que no se puede usar la religión para hacer campaña. ¡Se fueron al traste esos planes, mae!
Y no es que solo va por ellos dos, eh. El TSE mandó el aviso a todos: líderes religiosos, organizaciones, grupos… si tocan el tema de la política desde la iglesia o cualquier otro lugar de culto, van a tener problemas. Se puso pa’ los suyos, pa’ nadie más. Ya hasta le dieron caña a la circulación de unos folletos que promovían el respaldo electoral desde una óptica religiosa. ¡Qué carga!
El Tribunal, pa' dejarlo bien clarito, no solo se refiere a decir directamente ‘voten por mí’, sino a cualquier mensaje que se pueda identificar con una postura política o religiosa específica. Dicen que incluso si nombran a Dios o hablan de valores bíblicos, ¡pero con la intención de influir en el voto!, pueden meterse en lío. ¡Imagínate el brete que se armó!
Ahora, muchos se preguntan qué significa esto para la campaña. Fabricio Alvarado, que siempre ha sido abierto sobre su fe, tendrá que cambiar su estrategia. Lo mismo para Laura Fernández, que intentaba conectar con la comunidad evangélica. De repente, tendrán que ser más creativos, buscar otras formas de llegar a la gente sin caer en la polémica religiosa. Será interesante ver cómo se adaptan a esta nueva realidad.
Pero ojo, esto no es un ataque a la libertad de culto, insisten desde el TSE. Simplemente quieren asegurar que todos los candidatos tengan las mismas oportunidades y que la elección se haga respetando la neutralidad religiosa del Estado. Un principio sagrado, dicen, fundamental para la democracia costarricense. Uno piensa, que sí, que tener una elección limpia es lo más importante, aunque a algunos les cueste adaptarse.
Muchos analistas opinan que esta decisión del TSE llega en un momento clave, justo cuando la polarización política está creciendo. Parece que algunos querían aprovechar la religiosidad popular para movilizar votos, pero el Tribunal les cerró el camino. Veremos si esto ayuda a calmar las aguas o si, por el contrario, genera aún más controversia. ¡Qué vara tan complicada!
En fin, esta es la jugada actual. Ahora la pelota está en el tejado de los candidatos y de los líderes religiosos. ¿Ustedes creen que esta medida del TSE es justa y necesaria para proteger la integridad del proceso electoral, o limita la libertad de expresión y la participación de la sociedad civil? ¡Déjenme leer sus opiniones abajo!
La cosa empezó con unas denuncias de gente que vio cosas raras en un encuentro de pastores evangélicos, donde supuestamente le estaban repartiendo volantes a favor de Laura. Al parecer, eso cayó mal, muy mal, porque rompieron el artículo 284 del Código Electoral, que dice textualmente que no se puede usar la religión para hacer campaña. ¡Se fueron al traste esos planes, mae!
Y no es que solo va por ellos dos, eh. El TSE mandó el aviso a todos: líderes religiosos, organizaciones, grupos… si tocan el tema de la política desde la iglesia o cualquier otro lugar de culto, van a tener problemas. Se puso pa’ los suyos, pa’ nadie más. Ya hasta le dieron caña a la circulación de unos folletos que promovían el respaldo electoral desde una óptica religiosa. ¡Qué carga!
El Tribunal, pa' dejarlo bien clarito, no solo se refiere a decir directamente ‘voten por mí’, sino a cualquier mensaje que se pueda identificar con una postura política o religiosa específica. Dicen que incluso si nombran a Dios o hablan de valores bíblicos, ¡pero con la intención de influir en el voto!, pueden meterse en lío. ¡Imagínate el brete que se armó!
Ahora, muchos se preguntan qué significa esto para la campaña. Fabricio Alvarado, que siempre ha sido abierto sobre su fe, tendrá que cambiar su estrategia. Lo mismo para Laura Fernández, que intentaba conectar con la comunidad evangélica. De repente, tendrán que ser más creativos, buscar otras formas de llegar a la gente sin caer en la polémica religiosa. Será interesante ver cómo se adaptan a esta nueva realidad.
Pero ojo, esto no es un ataque a la libertad de culto, insisten desde el TSE. Simplemente quieren asegurar que todos los candidatos tengan las mismas oportunidades y que la elección se haga respetando la neutralidad religiosa del Estado. Un principio sagrado, dicen, fundamental para la democracia costarricense. Uno piensa, que sí, que tener una elección limpia es lo más importante, aunque a algunos les cueste adaptarse.
Muchos analistas opinan que esta decisión del TSE llega en un momento clave, justo cuando la polarización política está creciendo. Parece que algunos querían aprovechar la religiosidad popular para movilizar votos, pero el Tribunal les cerró el camino. Veremos si esto ayuda a calmar las aguas o si, por el contrario, genera aún más controversia. ¡Qué vara tan complicada!
En fin, esta es la jugada actual. Ahora la pelota está en el tejado de los candidatos y de los líderes religiosos. ¿Ustedes creen que esta medida del TSE es justa y necesaria para proteger la integridad del proceso electoral, o limita la libertad de expresión y la participación de la sociedad civil? ¡Déjenme leer sus opiniones abajo!