¡Diale, pura vida! La Universidad de Costa Rica se prepara para encender las pasarelas políticas este lunes con el tan esperado debate entre los aspirantes a la Presidencia. Después de tanto papeleo y anuncios, finalmente vamos a verlos a todos (bueno, casi todos...) sudar la camiseta frente a frente. Este año, la UCR ha prometido un formato distinto, buscando darle más mordiente al asunto y dejar claro quién sabe de qué va.
Como saben, la UCR no es precisamente conocida por debates aburridos, así que le han metidolele al formato. Tres temas clave van a ser el plato fuerte: la educación pública y cómo hacerla realmente accesible para todos, la crisis que vive la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que ya estamos hartos de escucharla andar tambaleándose, y la seguridad ciudadana, porque, díganme ustedes, ¿cuándo vamos a poder caminar tranquilos por la calle?
Para meterle ritmo, el debate estará dividido en tres bloques bien definidos. Primero, tendrán que responder unas preguntas preparadas por académicos y ciudadanos –apuesto a que algunos ya tienen las respuestas memorizadas– y luego viene lo bueno: las réplicas. Ahí sí que se va a poner interesante, porque ahí se va a ver quién tiene agallas para defender sus ideas. Imaginen el ambiente, los nervios... ¡qué despiche!
Luego, nos deleitarán con debates uno contra uno, donde dos candidatos se enfrentarán directamente. La UCR asegura que habrá reglas claras para mantener la compostura y evitar que se tiren tomates, pero yo no me hago ilusiones. Conozco a estos políticos, y cuando están acorralados, pueden decir cosas que ni la abuela. Además, es increíble cómo algunos prefieren hablar por arriba que resolver los problemas reales del país. Una verdadera carga, a veces.
Y para rematar, cada candidato tendrá su momento de exposición para presentar sus propuestas y explicar cómo piensan financiar sus planes. Eso de las promesas suena lindo en campaña, pero cuando hay que abrir la billetera, ¡todos se ponen tiesos! Me pregunto si alguno se atreverá a mencionar el tema de los impuestos, porque ahí sí que se va a empezar a jalarse una torta.
Lo bueno es que tendremos varias formas de seguir el debate. Por Canal Quince de la UCR, por supuesto, pero también por las radios universitarias y, lo que es aún mejor, por todas las redes sociales. Así que ya no hay excusas para quedarse sin saber qué dicen nuestros futuros gobernantes. ¡Preparen palomitas y refrescos, que esto promete candela!
Sin embargo, no todo es color de rosa. Sorprendentemente, tres nombres importantes decidieron boicotear el debate: Laura Fernández, Fabricio Alvarado y Luis Amador. ¡Qué sal! No sé si estarán escondiendo algo o simplemente no quieren arriesgarse a mostrar sus cartas. Quizás prefieren seguir haciendo campaña a su manera, evitando el escrutinio público. Ya sabemos que a algunos les da cosita enfrentar preguntas difíciles, chunches.
En fin, con 17 candidatos listos para debatir, la noche promete ser larga y llena de sorpresas. Desde Walter Rubén Hernández hasta Juan Carlos Hidalgo Bogantes, pasando por figuras conocidas como Álvaro Ramos Chaves y Ariel Robles Barrantes, habrá variedad de opiniones y posturas. Pero dime tú, maestro: ¿crees que este debate realmente cambiará el rumbo de las elecciones o será solo otro espectáculo vacío de contenido? ¿Qué esperas ver de los candidatos que sí participarán?
Como saben, la UCR no es precisamente conocida por debates aburridos, así que le han metidolele al formato. Tres temas clave van a ser el plato fuerte: la educación pública y cómo hacerla realmente accesible para todos, la crisis que vive la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), que ya estamos hartos de escucharla andar tambaleándose, y la seguridad ciudadana, porque, díganme ustedes, ¿cuándo vamos a poder caminar tranquilos por la calle?
Para meterle ritmo, el debate estará dividido en tres bloques bien definidos. Primero, tendrán que responder unas preguntas preparadas por académicos y ciudadanos –apuesto a que algunos ya tienen las respuestas memorizadas– y luego viene lo bueno: las réplicas. Ahí sí que se va a poner interesante, porque ahí se va a ver quién tiene agallas para defender sus ideas. Imaginen el ambiente, los nervios... ¡qué despiche!
Luego, nos deleitarán con debates uno contra uno, donde dos candidatos se enfrentarán directamente. La UCR asegura que habrá reglas claras para mantener la compostura y evitar que se tiren tomates, pero yo no me hago ilusiones. Conozco a estos políticos, y cuando están acorralados, pueden decir cosas que ni la abuela. Además, es increíble cómo algunos prefieren hablar por arriba que resolver los problemas reales del país. Una verdadera carga, a veces.
Y para rematar, cada candidato tendrá su momento de exposición para presentar sus propuestas y explicar cómo piensan financiar sus planes. Eso de las promesas suena lindo en campaña, pero cuando hay que abrir la billetera, ¡todos se ponen tiesos! Me pregunto si alguno se atreverá a mencionar el tema de los impuestos, porque ahí sí que se va a empezar a jalarse una torta.
Lo bueno es que tendremos varias formas de seguir el debate. Por Canal Quince de la UCR, por supuesto, pero también por las radios universitarias y, lo que es aún mejor, por todas las redes sociales. Así que ya no hay excusas para quedarse sin saber qué dicen nuestros futuros gobernantes. ¡Preparen palomitas y refrescos, que esto promete candela!
Sin embargo, no todo es color de rosa. Sorprendentemente, tres nombres importantes decidieron boicotear el debate: Laura Fernández, Fabricio Alvarado y Luis Amador. ¡Qué sal! No sé si estarán escondiendo algo o simplemente no quieren arriesgarse a mostrar sus cartas. Quizás prefieren seguir haciendo campaña a su manera, evitando el escrutinio público. Ya sabemos que a algunos les da cosita enfrentar preguntas difíciles, chunches.
En fin, con 17 candidatos listos para debatir, la noche promete ser larga y llena de sorpresas. Desde Walter Rubén Hernández hasta Juan Carlos Hidalgo Bogantes, pasando por figuras conocidas como Álvaro Ramos Chaves y Ariel Robles Barrantes, habrá variedad de opiniones y posturas. Pero dime tú, maestro: ¿crees que este debate realmente cambiará el rumbo de las elecciones o será solo otro espectáculo vacío de contenido? ¿Qué esperas ver de los candidatos que sí participarán?