¡Ay, Dios mío! Este empuje frío número 11 no le da respiro al país. Se puso serio, fíjate tú, con vientos que amenazan con pasar hasta los 100 kilómetros por hora en el norte de Guanacaste y en las montañas. El IMN nos ha tenido alerta desde temprano, reportando rachas que dejan boquiabiertos.
Según el Instituto Meteorológico Nacional, ayer mismo, La Cruz y Bagaces estaban recibiendo hasta 96 km/h de viento, mientras que el Volcán Orosa se sacudía con 86. En el Valle Central, aunque más tranquilos, se sentían hasta 65 km/h en algunos puntos. ¡Qué carga estos vientos!
Rebeca Morera, explicando la movida del IMN, nos comentó que el paso de este empuje frío por toda Centroamérica está alterando la presión atmosférica aquí en Costa Rica. Básicamente, eso significa que estamos recibiendo este vendavalazo. “Condiciones ventosas, vamos,” dijo ella, cual si fuera cositas rimarías. Un brete lo tenemos, diay.
Y ni hablar del resto del día de hoy. Esperemos más vientos huracanados en el Pacífico Norte, en el Valle Central, en el Golfo de Nicoya y las cordilleras. Mejor agárrense bien a sus sombreros, maes, porque esto pinta feo. Por suerte, parece que el viento también trae consigo algo bueno: humedad.
Porque sí, a pesar de los vientos, la lluvia está llegando. Especialmente a Limón y la Zona Norte, donde el viento sigue arrastrando humedad como si no hubiera un mañana. Eso significa que hay nubosidad constante y precipitaciones, algunas incluso moderadas. Algunos lugares podrían acumular entre 10 y 60 milímetros en 24 horas – ¡eso sí es rociada!
El IMN no anda jugando con nosotros y nos pide tomar precauciones. Primeramente, revisar los techos, cables eléctricos y árboles, porque esos vientos no perdonan. También alerta a los pilotos y navegantes. La turbulencia en el aire está aumentando y en el mar, el picado es considerable, especialmente en el Pacífico Norte y el Golfo de Nicoya. Y, como siempre, evitar cualquier quema, porque en estas condiciones, una chispa puede convertirse en un incendio voraz, qué torta sería.
Más allá de la preocupación inmediata, este fenómeno nos recuerda la importancia de estar preparados para los efectos del cambio climático. Estos eventos extremos son cada vez más frecuentes e intensos, y necesitamos adaptarnos y fortalecer nuestra infraestructura y medidas de prevención. Además, es crucial recordar que debemos ser responsables con nuestros recursos naturales, para mitigar los impactos futuros y proteger nuestro hermoso país.
Con este panorama, nos queda esperar que el empuje frío pase pronto y nos deje disfrutar de un clima más tranquilo. Pero, mientras tanto, ¡aguante! Preparémonos, tomemos precauciones y apoyémonos mutuamente. Ahora dime, compa: ¿crees que el gobierno está haciendo lo suficiente para prepararnos ante estos fenómenos climáticos cada vez más intensos o deberíamos exigir más?
Según el Instituto Meteorológico Nacional, ayer mismo, La Cruz y Bagaces estaban recibiendo hasta 96 km/h de viento, mientras que el Volcán Orosa se sacudía con 86. En el Valle Central, aunque más tranquilos, se sentían hasta 65 km/h en algunos puntos. ¡Qué carga estos vientos!
Rebeca Morera, explicando la movida del IMN, nos comentó que el paso de este empuje frío por toda Centroamérica está alterando la presión atmosférica aquí en Costa Rica. Básicamente, eso significa que estamos recibiendo este vendavalazo. “Condiciones ventosas, vamos,” dijo ella, cual si fuera cositas rimarías. Un brete lo tenemos, diay.
Y ni hablar del resto del día de hoy. Esperemos más vientos huracanados en el Pacífico Norte, en el Valle Central, en el Golfo de Nicoya y las cordilleras. Mejor agárrense bien a sus sombreros, maes, porque esto pinta feo. Por suerte, parece que el viento también trae consigo algo bueno: humedad.
Porque sí, a pesar de los vientos, la lluvia está llegando. Especialmente a Limón y la Zona Norte, donde el viento sigue arrastrando humedad como si no hubiera un mañana. Eso significa que hay nubosidad constante y precipitaciones, algunas incluso moderadas. Algunos lugares podrían acumular entre 10 y 60 milímetros en 24 horas – ¡eso sí es rociada!
El IMN no anda jugando con nosotros y nos pide tomar precauciones. Primeramente, revisar los techos, cables eléctricos y árboles, porque esos vientos no perdonan. También alerta a los pilotos y navegantes. La turbulencia en el aire está aumentando y en el mar, el picado es considerable, especialmente en el Pacífico Norte y el Golfo de Nicoya. Y, como siempre, evitar cualquier quema, porque en estas condiciones, una chispa puede convertirse en un incendio voraz, qué torta sería.
Más allá de la preocupación inmediata, este fenómeno nos recuerda la importancia de estar preparados para los efectos del cambio climático. Estos eventos extremos son cada vez más frecuentes e intensos, y necesitamos adaptarnos y fortalecer nuestra infraestructura y medidas de prevención. Además, es crucial recordar que debemos ser responsables con nuestros recursos naturales, para mitigar los impactos futuros y proteger nuestro hermoso país.
Con este panorama, nos queda esperar que el empuje frío pase pronto y nos deje disfrutar de un clima más tranquilo. Pero, mientras tanto, ¡aguante! Preparémonos, tomemos precauciones y apoyémonos mutuamente. Ahora dime, compa: ¿crees que el gobierno está haciendo lo suficiente para prepararnos ante estos fenómenos climáticos cada vez más intensos o deberíamos exigir más?