¡Ay, dios mío! Qué movida la que se armó con don Jose Aguilar, el candidato del Partido Avanza. Parece que alguien le soltó la lengua en redes sociales y ahora andamos todos hablando de si es ‘chiquito’ o no con la gente humilde. Pero tranquilos, que el mae salió a defenderse con todo, contándole historias de cómo se ha fajado los pantalones trabajando en los barrios más humildes del país.
La cosa empezó con un video que anda circulando, cortesito y editadito, donde se le escucha usando unas palabritas que algunos tomaron a mal. Dicen que llamó ‘vagos’ y ‘tontos’ a la gente que pasa apuros. Pero resulta que, según cuenta Aguilar, ese trecho lo sacaron de contexto, pa' hacerle la jugada. Él, al parecer, estaba citando opiniones ajenas, pa' criticarlas, ¡qué controversia!
“Estaba explicando que hay estereotipos injustos sobre la pobreza, que la gente cree que uno es pobre por flojo o por tonto, cuando la realidad es otra,” nos dijo el candidato con cara de fastidio. Agregó que la verdadera razón detrás de la pobreza son las pocas oportunidades que le dan a la gente. Vamos, la típica historia que siempre escuchamos, pero parece que esta vez vino con manipulación incluida.”
Y ahí es donde el mae puso manos a la obra. En lugar de echarle la culpa a la tele o a los medios, decidió contar su propia experiencia. Resulta que, durante 25 años, ha estado metido de lleno en trabajos sociales, ayudando a la gente en los barrios más complicados. ¡Un brete el que lleva encima!
Aguaí habló de sus jornadas en La Carpio, León XIII, Chacarita de Puntarenas, La Cruz y Sardinal. Lugares donde, según él, la pobreza no es un tema de debate en la televisión, sino una realidad que se vive día a día. Nos contó cómo servía comida caliente a familias necesitadas, cómo daba una mano a jóvenes buscando chamba y estudio, esos ‘nini’ que tanto les preocupa a los políticos.
“Todo esto lo hice porque realmente me importa, porque me llega al corazón, sin buscar cámara ni aplausos,” enfatizó Aguilar. Hasta retó a sus críticos a ir a visitar esas comunidades acompañándolo, sin periodistas ni producción televisiva, pa’ que vean con sus propios ojos lo que es la realidad. Un mae valiente, díganlo ustedes. ¡Que se fajen los zapatos ellos también!
Pero no todo es color de rosa. Como dicen por acá, la politiquería es un arte, y en época de elecciones se pone a full. Según los analistas, este ataque contra Aguilar es parte de una estrategia más amplia para manchar su imagen y distraer la atención de otros temas importantes. Que si el precio del frijol, que si la salud pública, qué cosas… ¡y luego salen con estas travesuras!
En fin, este caso nos deja pensando: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ganar unos cuantos votos? ¿Será que ya nadie puede opinar sin que le saquen la ropa en redes sociales? ¿Y qué podemos hacer nosotros, los ciudadanos, para combatir tanta mentira y desinformación? ¡Diganme, compas, qué piensan de todo esto! ¿Creen que Aguilar logró defenderse bien o todavía le queda mucho por demostrar?
La cosa empezó con un video que anda circulando, cortesito y editadito, donde se le escucha usando unas palabritas que algunos tomaron a mal. Dicen que llamó ‘vagos’ y ‘tontos’ a la gente que pasa apuros. Pero resulta que, según cuenta Aguilar, ese trecho lo sacaron de contexto, pa' hacerle la jugada. Él, al parecer, estaba citando opiniones ajenas, pa' criticarlas, ¡qué controversia!
“Estaba explicando que hay estereotipos injustos sobre la pobreza, que la gente cree que uno es pobre por flojo o por tonto, cuando la realidad es otra,” nos dijo el candidato con cara de fastidio. Agregó que la verdadera razón detrás de la pobreza son las pocas oportunidades que le dan a la gente. Vamos, la típica historia que siempre escuchamos, pero parece que esta vez vino con manipulación incluida.”
Y ahí es donde el mae puso manos a la obra. En lugar de echarle la culpa a la tele o a los medios, decidió contar su propia experiencia. Resulta que, durante 25 años, ha estado metido de lleno en trabajos sociales, ayudando a la gente en los barrios más complicados. ¡Un brete el que lleva encima!
Aguaí habló de sus jornadas en La Carpio, León XIII, Chacarita de Puntarenas, La Cruz y Sardinal. Lugares donde, según él, la pobreza no es un tema de debate en la televisión, sino una realidad que se vive día a día. Nos contó cómo servía comida caliente a familias necesitadas, cómo daba una mano a jóvenes buscando chamba y estudio, esos ‘nini’ que tanto les preocupa a los políticos.
“Todo esto lo hice porque realmente me importa, porque me llega al corazón, sin buscar cámara ni aplausos,” enfatizó Aguilar. Hasta retó a sus críticos a ir a visitar esas comunidades acompañándolo, sin periodistas ni producción televisiva, pa’ que vean con sus propios ojos lo que es la realidad. Un mae valiente, díganlo ustedes. ¡Que se fajen los zapatos ellos también!
Pero no todo es color de rosa. Como dicen por acá, la politiquería es un arte, y en época de elecciones se pone a full. Según los analistas, este ataque contra Aguilar es parte de una estrategia más amplia para manchar su imagen y distraer la atención de otros temas importantes. Que si el precio del frijol, que si la salud pública, qué cosas… ¡y luego salen con estas travesuras!
En fin, este caso nos deja pensando: ¿hasta dónde estamos dispuestos a llegar para ganar unos cuantos votos? ¿Será que ya nadie puede opinar sin que le saquen la ropa en redes sociales? ¿Y qué podemos hacer nosotros, los ciudadanos, para combatir tanta mentira y desinformación? ¡Diganme, compas, qué piensan de todo esto! ¿Creen que Aguilar logró defenderse bien o todavía le queda mucho por demostrar?