¡Aguántense, chinos! Parece que nos tocó bailar con la muy fea. La famosa calle de "La Presa", esa que une Moravia y Santo Domingo como quien no quiere la cosa, va a estar clausurada por quince días. Sí, quince días, como mínimo. Imaginen el tráfico, el estrés… ¡qué torta!
Según nos cuentan desde la Municipalidad de Santo Domingo, el brete empezó el lunes pasado, 10 de enero, con unas obras pa’ dejar el puente del río Pará, también conocido como ‘La Presa’, bien chivé. Se trata de un proyecto del Conavi, esos que prometen maravillas y a veces te dejan más moscoso que pituca. Van a ponerle tubería nueva y construir aceras. Suena lindo, ¿verdad? Pero a cambio, nos toca patearnos un buen rato buscando cómo movernos.
El cierre afecta directamente la ruta nacional 220, esa que usamos todos los días pa’ ir y venir entre los dos cantones. Además, ahí conectamos con la ruta 32, así que el movimiento va a andar colapsado. Ya me imagino las caras de bronca en la carretera… ¡qué cargón! Los vecinos están que trinan porque no saben qué van a hacer. Algunos dicen que van a tener que madrugar más que nunca o buscar camineritos raros pa’ llegar al trabajo.
Las autoridades, bueno, siempre con lo mismo, nos recomiendan buscar otras opciones. Dicen que busquemos rutas alternativas, que transitemos con precaución... ¡como si fuera tan fácil! Pero bueno, qué le vamos a hacer, hay que adaptarse. Lo importante es mantener la calma y no ponerse a gritar como lagartos. Algunos señalan que la falta de aviso previo fue una verdadera chapuza, generando incertidumbre y poniendo a la gente en aprietos de última hora.
Y ni hablar del impacto económico que esto puede traer. Muchos negocios dependen del flujo constante de personas que pasan por esa zona. Ahora, con la vía cerrada, seguramente van a perder clientes y eso les pega duro en el bolsillo. Además, imagina la molestia pa’ los que tienen que llevar cosas o pa’ los que dependen del transporte público. ¡Un verdadero lío!
Desde el Conavi aseguran que estas obras son necesarias pa’ mejorar la seguridad y durabilidad del puente. Dicen que la tubería estaba vieja y que las aceras eran peligrosas. Pero la gente se pregunta: ¿por qué no avisaron antes? ¿Por qué esperar hasta que se cerrara la vía pa’ empezar a informar? Parece que siempre tenemos que sufrir pa’ aprender la lección. Un vecino comentó que hace años viene planteando la necesidad de reparar el puente y que hasta ahora, gracias a este cierre forzado, parece que sí van a hacer algo.
Algunos expertos en movilidad sugieren que el gobierno debería invertir más en planificación urbana y transporte público. Dicen que depender tanto del carro particular es una locura y que necesitamos encontrar soluciones más sostenibles. Pero bueno, eso es otra historia. Por ahora, lo que nos queda es aguantarnos el embate y buscar la manera de sobrevivir a estos quince días de caos. Quizás aprovechemos para caminar más, aunque con este calor, ¡qué sal! Lo cierto es que esta situación pone de manifiesto las deficiencias de nuestro sistema de transporte y la importancia de cuidar nuestras infraestructuras.
Así que, chinos, díganme ustedes: ¿Cómo creen que podemos mitigar el impacto de este cierre vial? ¿Cuál sería la solución más eficiente pa’ evitar mayores problemas? ¿Deberían ofrecer transporte público gratuito durante este período o existen otras medidas que podrían tomar las autoridades para aliviar la situación?
Según nos cuentan desde la Municipalidad de Santo Domingo, el brete empezó el lunes pasado, 10 de enero, con unas obras pa’ dejar el puente del río Pará, también conocido como ‘La Presa’, bien chivé. Se trata de un proyecto del Conavi, esos que prometen maravillas y a veces te dejan más moscoso que pituca. Van a ponerle tubería nueva y construir aceras. Suena lindo, ¿verdad? Pero a cambio, nos toca patearnos un buen rato buscando cómo movernos.
El cierre afecta directamente la ruta nacional 220, esa que usamos todos los días pa’ ir y venir entre los dos cantones. Además, ahí conectamos con la ruta 32, así que el movimiento va a andar colapsado. Ya me imagino las caras de bronca en la carretera… ¡qué cargón! Los vecinos están que trinan porque no saben qué van a hacer. Algunos dicen que van a tener que madrugar más que nunca o buscar camineritos raros pa’ llegar al trabajo.
Las autoridades, bueno, siempre con lo mismo, nos recomiendan buscar otras opciones. Dicen que busquemos rutas alternativas, que transitemos con precaución... ¡como si fuera tan fácil! Pero bueno, qué le vamos a hacer, hay que adaptarse. Lo importante es mantener la calma y no ponerse a gritar como lagartos. Algunos señalan que la falta de aviso previo fue una verdadera chapuza, generando incertidumbre y poniendo a la gente en aprietos de última hora.
Y ni hablar del impacto económico que esto puede traer. Muchos negocios dependen del flujo constante de personas que pasan por esa zona. Ahora, con la vía cerrada, seguramente van a perder clientes y eso les pega duro en el bolsillo. Además, imagina la molestia pa’ los que tienen que llevar cosas o pa’ los que dependen del transporte público. ¡Un verdadero lío!
Desde el Conavi aseguran que estas obras son necesarias pa’ mejorar la seguridad y durabilidad del puente. Dicen que la tubería estaba vieja y que las aceras eran peligrosas. Pero la gente se pregunta: ¿por qué no avisaron antes? ¿Por qué esperar hasta que se cerrara la vía pa’ empezar a informar? Parece que siempre tenemos que sufrir pa’ aprender la lección. Un vecino comentó que hace años viene planteando la necesidad de reparar el puente y que hasta ahora, gracias a este cierre forzado, parece que sí van a hacer algo.
Algunos expertos en movilidad sugieren que el gobierno debería invertir más en planificación urbana y transporte público. Dicen que depender tanto del carro particular es una locura y que necesitamos encontrar soluciones más sostenibles. Pero bueno, eso es otra historia. Por ahora, lo que nos queda es aguantarnos el embate y buscar la manera de sobrevivir a estos quince días de caos. Quizás aprovechemos para caminar más, aunque con este calor, ¡qué sal! Lo cierto es que esta situación pone de manifiesto las deficiencias de nuestro sistema de transporte y la importancia de cuidar nuestras infraestructuras.
Así que, chinos, díganme ustedes: ¿Cómo creen que podemos mitigar el impacto de este cierre vial? ¿Cuál sería la solución más eficiente pa’ evitar mayores problemas? ¿Deberían ofrecer transporte público gratuito durante este período o existen otras medidas que podrían tomar las autoridades para aliviar la situación?