Bueno, pues fíjate tú, parece que los cripto siguen siendo más conversación que acción aquí en Costa Rica. Según el Banco Central, casi la mitad de nosotros hemos oído hablar de estas cositas digitales, y un buen porcentaje está interesado en saber más. Pero cuando llegamos a la hora de meterle mano y comprar unos bitcoins, ahí se les quita el jugo a muchos. De diez personas que saben qué son, apenas una se anima a probar.
Las estadísticas recientes revelan que, de toda la población, solo un 2.3% dice tener criptomonedas. Eso sí, hay algunos grupos que están mucho más metidos en el ajo: los hombres con educación universitaria y buenos ingresos son los que más conocen y potencialmente usan este tipo de tecnologías. No precisamente el típico campesino de Bagaces, ¿me entiendes?
Esteban Méndez, el portavoz del estudio del BCCR, lo dejó claro: “Hay conocimiento, mucha conversación, pero poca adopción.” Es como esas modas que te venden como lo último, y al final quedan guardadas en el armario, ¿verdad? La gente dice ‘qué chévere’, pero luego no le da el brinco. Parece que todavía tenemos un chingo de preguntas y temores antes de lanzarnos de cabeza al mundo cripto.
Lo curioso es que cuando le preguntaron a la gente por qué estarían interesados en las criptomonedas, la respuesta más común fue la expectativa de que el precio vaya a subir. ¡Una pura apuesta! Otro porcentaje considerable está intrigado por la tecnología en sí, pero parece que la especulación manda más que el interés genuino en las aplicaciones prácticas. Parece que estamos buscando hacernos ricos rápido, sin entender bien cómo funciona el brete.
Y ni hablemos de la desconfianza. Muchos ticos, y con justa razón, somos escépticos con cualquier cosa que suene demasiado bueno para ser verdad. Aquí nadie confía ciegamente en nada, ni siquiera en el candidato que promete bajar el IVA. Las entidades financieras tradicionales también tienen su cuota de culpa; esa desconfianza histórica alimenta la búsqueda de alternativas, aunque sean riesgosas.
En cuanto a las empresas, la cosa cambia un poquito. Ahí, el conocimiento sobre criptomonedas es bastante más alto, alrededor del 89%. Pero ojo, que solamente el 1.4% de los negocios acepta cripto como forma de pago. Y cuando lo hacen, ¡qué chuleta!, el valor promedio de la transacción es de unos ¢480 mil. La gran mayoría, como era de esperarse, se hace en bitcoin, aunque Tether, esa moneda estable que vale siempre un dólar, está ganando terreno. Claramente, a los comerciantes les preocupa la volatilidad; no quieren recibir un pago en un activo que puede perder la mitad de su valor en un día.
Si miramos a otros países, la cosa pinta diferente. En lugares como los Emiratos Árabes Unidos y Singapur, ¡fíjate!, hasta un tercio de la población ya usa criptomonedas. Aquí en Costa Rica, para el 2023, fueron poco más de 92 mil personas, lo que representa apenas un 1.78% de la población. Estamos lejos, muy lejos, de esos niveles. Roger Madrigal, presidente del BCCR, plantea que esto podría ser una oportunidad para sacudir al sistema financiero tradicional, obligándolo a ser más eficiente. Ya sabes, un poco de competencia nunca le hace daño a nadie. Él mismo dice: “¿Qué novedad le aportan al sistema financiero? Entonces, desde el punto de vista económico es la amenaza creíble” – interesante planteamiento, ¿eh?
Así que, ahí te va la reflexión final: Sabemos más sobre criptomonedas que nunca, vemos que la gente afuera las usa, pero aquí seguimos dudosos y aferrados al colón. ¿Será que la timidez nacional nos impide adoptar nuevas tecnologías, o realmente las criptomonedas aún no tienen el respaldo y la regulación necesarios para ganarnos la confianza? ¿Crees que alguna vez veremos a los pulperos aceptando bitcoin, o seguirá siendo cosa de pocos entendidos?
Las estadísticas recientes revelan que, de toda la población, solo un 2.3% dice tener criptomonedas. Eso sí, hay algunos grupos que están mucho más metidos en el ajo: los hombres con educación universitaria y buenos ingresos son los que más conocen y potencialmente usan este tipo de tecnologías. No precisamente el típico campesino de Bagaces, ¿me entiendes?
Esteban Méndez, el portavoz del estudio del BCCR, lo dejó claro: “Hay conocimiento, mucha conversación, pero poca adopción.” Es como esas modas que te venden como lo último, y al final quedan guardadas en el armario, ¿verdad? La gente dice ‘qué chévere’, pero luego no le da el brinco. Parece que todavía tenemos un chingo de preguntas y temores antes de lanzarnos de cabeza al mundo cripto.
Lo curioso es que cuando le preguntaron a la gente por qué estarían interesados en las criptomonedas, la respuesta más común fue la expectativa de que el precio vaya a subir. ¡Una pura apuesta! Otro porcentaje considerable está intrigado por la tecnología en sí, pero parece que la especulación manda más que el interés genuino en las aplicaciones prácticas. Parece que estamos buscando hacernos ricos rápido, sin entender bien cómo funciona el brete.
Y ni hablemos de la desconfianza. Muchos ticos, y con justa razón, somos escépticos con cualquier cosa que suene demasiado bueno para ser verdad. Aquí nadie confía ciegamente en nada, ni siquiera en el candidato que promete bajar el IVA. Las entidades financieras tradicionales también tienen su cuota de culpa; esa desconfianza histórica alimenta la búsqueda de alternativas, aunque sean riesgosas.
En cuanto a las empresas, la cosa cambia un poquito. Ahí, el conocimiento sobre criptomonedas es bastante más alto, alrededor del 89%. Pero ojo, que solamente el 1.4% de los negocios acepta cripto como forma de pago. Y cuando lo hacen, ¡qué chuleta!, el valor promedio de la transacción es de unos ¢480 mil. La gran mayoría, como era de esperarse, se hace en bitcoin, aunque Tether, esa moneda estable que vale siempre un dólar, está ganando terreno. Claramente, a los comerciantes les preocupa la volatilidad; no quieren recibir un pago en un activo que puede perder la mitad de su valor en un día.
Si miramos a otros países, la cosa pinta diferente. En lugares como los Emiratos Árabes Unidos y Singapur, ¡fíjate!, hasta un tercio de la población ya usa criptomonedas. Aquí en Costa Rica, para el 2023, fueron poco más de 92 mil personas, lo que representa apenas un 1.78% de la población. Estamos lejos, muy lejos, de esos niveles. Roger Madrigal, presidente del BCCR, plantea que esto podría ser una oportunidad para sacudir al sistema financiero tradicional, obligándolo a ser más eficiente. Ya sabes, un poco de competencia nunca le hace daño a nadie. Él mismo dice: “¿Qué novedad le aportan al sistema financiero? Entonces, desde el punto de vista económico es la amenaza creíble” – interesante planteamiento, ¿eh?
Así que, ahí te va la reflexión final: Sabemos más sobre criptomonedas que nunca, vemos que la gente afuera las usa, pero aquí seguimos dudosos y aferrados al colón. ¿Será que la timidez nacional nos impide adoptar nuevas tecnologías, o realmente las criptomonedas aún no tienen el respaldo y la regulación necesarios para ganarnos la confianza? ¿Crees que alguna vez veremos a los pulperos aceptando bitcoin, o seguirá siendo cosa de pocos entendidos?