¡Ay, Dios mío! Parece que la pura vida se nos está escapando entre las manos. Últimamente, la preocupación por la salud mental en Costa Rica ha ido creciendo como las malas hierbas, y los números lo confirman: estamos en medio de un panorama bastante chungo.
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) acaba de soltar unos datos que dan qué pensar: casi 140 mil visitas a emergencias por temas de salud mental el año pasado. ¡Eso es un lote! Y lo peor de todo es que parece que las mujeres son quienes están llevando la peor parte, representando la mayoría de estos casos, tanto en consultas externas como en situaciones más graves.
Si nos metemos en los números, la cosa se pone aún más feíta. Desde 2019 hasta hoy, los días de incapacidad por ansiedad han subido un 152%, ¡medio millón de días perdidos! Imagínate el impacto que eso tiene en el brete de la gente, tanto en el trabajo como en casa. La depresión, aunque no subió tanto, tampoco anda regalando nada, con un ligero aumento que igualmente preocupa.
Pero no todo está perdido, chavos. Los expertos, incluyendo don Aarón Ocampo de la UHispana, nos están diciendo que tenemos que ponerle atención a esto del autocuidado. No se trata solo de ir al gimnasio o comer saludable, sino de balancear bien nuestras vidas, dedicarle tiempo a la familia, a los hijos y también a nosotros mismos. Porque, díganlo en voz alta, estar quemaditos no beneficia a nadie.
Y hablando de números, “The Lancet”, una revista científica reconocida, nos pinta un cuadro bastante sombrío. Según ellos, más de 3.600 costarricenses por cada 100.000 sufren de depresión. Eso significa casi 182 mil personas lidiando con esa carga pesada. Además, hay alrededor de 297 mil personas con problemas de ansiedad. ¡Es un porcentaje considerable de nuestra población!
Este asunto de la salud mental no es broma, mi gente. Golpea todos los ámbitos de nuestra vida: el personal, el laboral, el familiar... Afecta nuestra capacidad de disfrutar, de relacionarnos, de tomar decisiones. Y, honestamente, creo que muchos de nosotros hemos estado ignorando este tema por mucho tiempo, pensando que es algo pasajero o que simplemente “uno debe aguantar”.
Pero la verdad es que pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía. Reconocer que necesitas apoyo, buscar terapia, hablar con alguien de confianza… todo eso forma parte del autocuidado. Y si te sientes abrumado, recuerda que siempre hay recursos disponibles, tanto en la Caja como en organizaciones privadas. No estás solo en esto, chunche.
Ahora sí, me pregunto: ¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que realmente estamos priorizando nuestra salud mental como debería ser, o seguimos corriendo detrás del estrés y la presión diaria? ¿Qué medidas concretas podríamos tomar a nivel individual y colectivo para cambiar esta vara y recuperar la verdadera pura vida?
La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) acaba de soltar unos datos que dan qué pensar: casi 140 mil visitas a emergencias por temas de salud mental el año pasado. ¡Eso es un lote! Y lo peor de todo es que parece que las mujeres son quienes están llevando la peor parte, representando la mayoría de estos casos, tanto en consultas externas como en situaciones más graves.
Si nos metemos en los números, la cosa se pone aún más feíta. Desde 2019 hasta hoy, los días de incapacidad por ansiedad han subido un 152%, ¡medio millón de días perdidos! Imagínate el impacto que eso tiene en el brete de la gente, tanto en el trabajo como en casa. La depresión, aunque no subió tanto, tampoco anda regalando nada, con un ligero aumento que igualmente preocupa.
Pero no todo está perdido, chavos. Los expertos, incluyendo don Aarón Ocampo de la UHispana, nos están diciendo que tenemos que ponerle atención a esto del autocuidado. No se trata solo de ir al gimnasio o comer saludable, sino de balancear bien nuestras vidas, dedicarle tiempo a la familia, a los hijos y también a nosotros mismos. Porque, díganlo en voz alta, estar quemaditos no beneficia a nadie.
Y hablando de números, “The Lancet”, una revista científica reconocida, nos pinta un cuadro bastante sombrío. Según ellos, más de 3.600 costarricenses por cada 100.000 sufren de depresión. Eso significa casi 182 mil personas lidiando con esa carga pesada. Además, hay alrededor de 297 mil personas con problemas de ansiedad. ¡Es un porcentaje considerable de nuestra población!
Este asunto de la salud mental no es broma, mi gente. Golpea todos los ámbitos de nuestra vida: el personal, el laboral, el familiar... Afecta nuestra capacidad de disfrutar, de relacionarnos, de tomar decisiones. Y, honestamente, creo que muchos de nosotros hemos estado ignorando este tema por mucho tiempo, pensando que es algo pasajero o que simplemente “uno debe aguantar”.
Pero la verdad es que pedir ayuda no es signo de debilidad, sino de valentía. Reconocer que necesitas apoyo, buscar terapia, hablar con alguien de confianza… todo eso forma parte del autocuidado. Y si te sientes abrumado, recuerda que siempre hay recursos disponibles, tanto en la Caja como en organizaciones privadas. No estás solo en esto, chunche.
Ahora sí, me pregunto: ¿Ustedes qué opinan? ¿Creen que realmente estamos priorizando nuestra salud mental como debería ser, o seguimos corriendo detrás del estrés y la presión diaria? ¿Qué medidas concretas podríamos tomar a nivel individual y colectivo para cambiar esta vara y recuperar la verdadera pura vida?