¡Ay, Dios mío! Aquí estamos otra vez, hablando de cómo nuestras papas fritas dependen del aguacate gringo. Resulta que Pueblo Soberano, con Antonio Barzuna al frente, le está dando duro a la idea de que si queremos seguir viviendo bien, tenemos que estar pegaditos a Estados Unidos. Lo dicen con números, claro, porque eso siempre suena más convincente que hablar de patriotismo y cosas así.
Verán, la cosa va así: Barzuna sacó unas estadísticas que te dejan frío. Dice que casi la mitad de todo lo que producimos acá, ya sea café, banano o hasta artesanías hechas a pura máquina, termina en algún puerto de esos del norte. Imagínate, casi la mitad de nuestro esfuerzo laboral cruzando frontera para alimentar la economía gringa. No es pa' llorar, pero sí pa’ pensar un poquito… ¿o no?
Y ni hablemos del turismo, ese que nos salva el pellejo en temporada seca. Según él, siete de cada diez turistas que llegan a estas tierras son yankees buscando sol y aventura. Eso significa miles de empleos, hoteles llenos y restaurantes haciendo caja. Entonces, ¿quién le iba a decir 'no' a tenerlos contentos? Pero… ¿a qué costo, mae?
Pero la cereza del pastel es la inversión extranjera. Ochenta por ciento del dinero que entra para construir fábricas, abrir oficinas y modernizar nuestras tecnologías viene de Norteamérica. Esto quiere decir que si Trump decide que ya no le interesa Costa Rica, de pronto nos quedamos secos, sin brete ni nada. Qué vara, ¿verdad?
Ahora, no crean que esto es nuevo. Laura Fernández, la candidata a presidenta, ya había dicho que quería formar equipo con el FBI y la DEA para combatir el narcotráfico. Apuesto a que hay acuerdos detrás de bambalinas, unos tratos que no nos cuentan completos. Dicen que “la seguridad” vale más que la soberanía, y parece que el PPSO se cree eso a rajatabla. ¡Qué chimba!
Algunos analistas políticos señalan que toda esta campaña es para diferenciarse de los partidos de izquierda, esos que se atreven a cuestionar la influencia gringa en nuestras vidas. Les pintan como peligrosos, como gente que podría arruinar nuestra prosperidad. Pero yo me pregunto: ¿a dónde llegaremos si dependemos tanto de un solo país, un solo mercado, un solo bloque político?
Las cámaras empresariales, como CADEXCO, seguramente estarán felices con esta propuesta. Ellos saben que si toqueteamos la relación con Estados Unidos, podríamos perder contratos, enfrentar aranceles y ver cómo sus negocios se van al traste. Pero nosotros, los ciudadanos comunes, deberíamos preguntarnos si vale la pena sacrificar nuestra independencia por un poco de estabilidad económica. Si estamos dispuestos a cambiar nuestro rumbo por un puñado de dólares.
Así que dime tú, compa: ¿Es justificable esta entrega total a Estados Unidos para garantizar la prosperidad económica, o estamos comprometiendo nuestra soberanía y futuro en el proceso? ¿Crees que existe un punto medio, una forma de fortalecer nuestra economía sin depender tanto del norte, o ya estamos demasiado enganchados para poder salir adelante?
Verán, la cosa va así: Barzuna sacó unas estadísticas que te dejan frío. Dice que casi la mitad de todo lo que producimos acá, ya sea café, banano o hasta artesanías hechas a pura máquina, termina en algún puerto de esos del norte. Imagínate, casi la mitad de nuestro esfuerzo laboral cruzando frontera para alimentar la economía gringa. No es pa' llorar, pero sí pa’ pensar un poquito… ¿o no?
Y ni hablemos del turismo, ese que nos salva el pellejo en temporada seca. Según él, siete de cada diez turistas que llegan a estas tierras son yankees buscando sol y aventura. Eso significa miles de empleos, hoteles llenos y restaurantes haciendo caja. Entonces, ¿quién le iba a decir 'no' a tenerlos contentos? Pero… ¿a qué costo, mae?
Pero la cereza del pastel es la inversión extranjera. Ochenta por ciento del dinero que entra para construir fábricas, abrir oficinas y modernizar nuestras tecnologías viene de Norteamérica. Esto quiere decir que si Trump decide que ya no le interesa Costa Rica, de pronto nos quedamos secos, sin brete ni nada. Qué vara, ¿verdad?
Ahora, no crean que esto es nuevo. Laura Fernández, la candidata a presidenta, ya había dicho que quería formar equipo con el FBI y la DEA para combatir el narcotráfico. Apuesto a que hay acuerdos detrás de bambalinas, unos tratos que no nos cuentan completos. Dicen que “la seguridad” vale más que la soberanía, y parece que el PPSO se cree eso a rajatabla. ¡Qué chimba!
Algunos analistas políticos señalan que toda esta campaña es para diferenciarse de los partidos de izquierda, esos que se atreven a cuestionar la influencia gringa en nuestras vidas. Les pintan como peligrosos, como gente que podría arruinar nuestra prosperidad. Pero yo me pregunto: ¿a dónde llegaremos si dependemos tanto de un solo país, un solo mercado, un solo bloque político?
Las cámaras empresariales, como CADEXCO, seguramente estarán felices con esta propuesta. Ellos saben que si toqueteamos la relación con Estados Unidos, podríamos perder contratos, enfrentar aranceles y ver cómo sus negocios se van al traste. Pero nosotros, los ciudadanos comunes, deberíamos preguntarnos si vale la pena sacrificar nuestra independencia por un poco de estabilidad económica. Si estamos dispuestos a cambiar nuestro rumbo por un puñado de dólares.
Así que dime tú, compa: ¿Es justificable esta entrega total a Estados Unidos para garantizar la prosperidad económica, o estamos comprometiendo nuestra soberanía y futuro en el proceso? ¿Crees que existe un punto medio, una forma de fortalecer nuestra economía sin depender tanto del norte, o ya estamos demasiado enganchados para poder salir adelante?