¡Ay, Dios mío! Esto sí que se puso feo tempranito este miércoles. Un incendio sacudió la tranquilidad de Cinco Esquinas de Tibás, específicamente en la Clínica Clorito Picado. A eso de las cuatro y media de la mañana, vecinos empezaron a ver humo saliendo de la bodega y llamaron al pitazo, así que imagínate el jaleo.
Al poco andar, llegaron los bomberos a toda máquina – tres unidades extintoras y una ambulancia tipo, para estar seguros. La verdad, movieron el brete porque la estructura medía unos 150 metros cuadrados, así que no era precisamente un fogón pequeño. La situación estaba caliente, literalmente, pero esos tigres del cuerpo de bombero saben bien cómo manejar estas varas.
Y vaya que lo lograron. Gracias a la reacción súper rápida de los bomberos, pudieron controlar el incendio antes de que fuera peor. Al final, se reportaron daños en unos 60 metros cuadrados de la bodega. Afortunadamente, nadie resultó herido, ni pacientes, ni personal médico. Eso sí es bueno, porque pensar en otra cosa ahora mismo, da escalofríos, ¿verdad?
Ana María Rojas, la directora interina del área de salud Tibás-Uruca-Merced, nos comentó que “gracias a la rápida acción tanto del personal como de los bomberos, se pudo controlar de una forma oportuna”. Dice que la clínica sigue funcionando como siempre, así que si tienes una cita programada, no te preocupes, vete tranquilo. No hay razón para meterle el pie a la clínica, aunque el olor a quemado igual estará ahí por un buen rato, seguro.
Pero, ¿qué causó todo esto? Esa es la gran incógnita, mae. Las autoridades competentes ya están investigando para aclarar qué pasó. Algunos dicen que pudo haber sido un corto circuito, otros murmuran cosas de descuidos con equipos eléctricos... Quién sabe. Lo cierto es que esperamos que le agarrenle la onda rápido y saquen a la luz qué fue lo que encendió todo este lío.
Esta no es la primera vez que ocurren incidentes de este tipo en nuestras clínicas, y eso debería hacernos reflexionar. Hay que ponerle atención a las medidas de seguridad, revisar instalaciones eléctricas, capacitar al personal en prevención de incendios… En fin, hacer todo lo posible para evitar que esto vuelva a pasar. La seguridad de todos es lo primero, mi pana.
Mientras tanto, la comunidad de Tibás respira aliviada. Pese al susto, la vida cotidiana continúa. Imagínate el espanto de los vecinos que estaban durmiendo tranquilos y de repente se despiertan con sirenas y humo por todas partes. ¡Qué despiche! Pero gracias a Dios, todo quedó bajo control.
Ahora bien, pensando en todo esto, me pregunto: ¿Crees que nuestros centros de salud están realmente preparados para enfrentar emergencias como esta, o deberíamos exigir mayores controles y regulaciones para garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores? ¡Déjanos tu opinión en el foro!
Al poco andar, llegaron los bomberos a toda máquina – tres unidades extintoras y una ambulancia tipo, para estar seguros. La verdad, movieron el brete porque la estructura medía unos 150 metros cuadrados, así que no era precisamente un fogón pequeño. La situación estaba caliente, literalmente, pero esos tigres del cuerpo de bombero saben bien cómo manejar estas varas.
Y vaya que lo lograron. Gracias a la reacción súper rápida de los bomberos, pudieron controlar el incendio antes de que fuera peor. Al final, se reportaron daños en unos 60 metros cuadrados de la bodega. Afortunadamente, nadie resultó herido, ni pacientes, ni personal médico. Eso sí es bueno, porque pensar en otra cosa ahora mismo, da escalofríos, ¿verdad?
Ana María Rojas, la directora interina del área de salud Tibás-Uruca-Merced, nos comentó que “gracias a la rápida acción tanto del personal como de los bomberos, se pudo controlar de una forma oportuna”. Dice que la clínica sigue funcionando como siempre, así que si tienes una cita programada, no te preocupes, vete tranquilo. No hay razón para meterle el pie a la clínica, aunque el olor a quemado igual estará ahí por un buen rato, seguro.
Pero, ¿qué causó todo esto? Esa es la gran incógnita, mae. Las autoridades competentes ya están investigando para aclarar qué pasó. Algunos dicen que pudo haber sido un corto circuito, otros murmuran cosas de descuidos con equipos eléctricos... Quién sabe. Lo cierto es que esperamos que le agarrenle la onda rápido y saquen a la luz qué fue lo que encendió todo este lío.
Esta no es la primera vez que ocurren incidentes de este tipo en nuestras clínicas, y eso debería hacernos reflexionar. Hay que ponerle atención a las medidas de seguridad, revisar instalaciones eléctricas, capacitar al personal en prevención de incendios… En fin, hacer todo lo posible para evitar que esto vuelva a pasar. La seguridad de todos es lo primero, mi pana.
Mientras tanto, la comunidad de Tibás respira aliviada. Pese al susto, la vida cotidiana continúa. Imagínate el espanto de los vecinos que estaban durmiendo tranquilos y de repente se despiertan con sirenas y humo por todas partes. ¡Qué despiche! Pero gracias a Dios, todo quedó bajo control.
Ahora bien, pensando en todo esto, me pregunto: ¿Crees que nuestros centros de salud están realmente preparados para enfrentar emergencias como esta, o deberíamos exigir mayores controles y regulaciones para garantizar la seguridad de pacientes y trabajadores? ¡Déjanos tu opinión en el foro!