Bueno, pues ahí les va, camaradas. El PLN, con Álvaro Ramos al frente, acaba de soltarle al mundo su plan de gobierno pa’ los próximos seis años. Un librito de 67 páginas lleno de promesas, como siempre, pero esta vez con algunos temas interesantes que vale la pena analizar, especialmente porque estamos a nada de ir a votar. Ya saben, la política es como el café – a veces agridulce, pero siempre nos despierta.
La idea general es meterle duro a la seguridad, revitalizar la educación (que andaba medio depre), impulsar la economía y abrazar el medio ambiente con todas las fuerzas. Ramos le echó ganas en la presentación, hablando de “motores de desarrollo”, “alianzas público-privadas” y demás palabrería técnica que, a ver si logran aterrizarla en cosas reales para nosotros, los plebeyos. Lo interesante es que parece que sí quieren darle prioridad al tema de seguridad, proponiendo un régimen de excepción, aunque han jurado y perjurado que no va a ser como esos ‘estados de excepción’ que tanto nos traumaron en otros momentos de la historia. Dicen que es pa’ regularizar a los extranjeros, identificar a los delincuentes y ponerlele freno al narcotráfico. Veremos qué tan bien sale eso, porque esa vaina es un verdadero brete.
En cuanto a la educación, prometen echarle 8% del PIB, lo cual suena bastante, pero hay que ver cómo lo van a hacer, porque el erario no da papas fritas. También hablan de una reforma integral, buscando mejorar la calidad, la equidad y conectar la escuela con el mercado laboral. O sea, pa’ que los estudiantes no terminen graduándose sin saber qué demonios hacen con sus vidas. Eso es importante, porque tenemos muchos jóvenes talentosos que terminan trabajando en lo que no estudiaron o, peor aún, sin trabajar. A ver si esta vez sí le dan al clavo.
Y luego está el tema de la Caja, que sigue siendo una espina clavada en nuestra sociedad. Ramos promete devolverle la autonomía al CCSS y saldar esa deuda histórica que ya va acumulando intereses como espuma. Imagínate, tanta plata debiéndole a la Caja, que es la que nos salva la vida cuando nos enfermamos. Ahí hay que estar ojo avizor, porque esas promesas suelen evaporarse como agua en popote.
Pero no todo es malo, eh. También proponen moverle el totán al ICT y darle rango ministerial, para que tengan más peso en el gabinete. Y quieren fortalecer el turismo sostenible, apoyando a las pymes y llevando los beneficios del turismo a las comunidades. Algo que podría ayudar mucho a los pueblos más alejados, que a menudo se quedan atrás en el desarrollo. Además, quieren invertir en ciencias de la vida, pa’ convertirnos en un centro de innovación regional. Suena ambicioso, pero si le meten el hombro, podría ser una jugada maestra.
En el tema ambiental, ratificar el Acuerdo de Escazú es crucial, señores. Costa Rica siempre ha sido líder en conservación, pero hay que seguir apostando por proteger nuestros bosques, mares y biodiversidad. Y también quieren crear un Consejo de Gobernanza Marina, pa’ cuidar nuestros océanos y asegurar que la pesca sea sostenible. Esperemos que esto no quede solo en papelitos bonitos y que realmente hagan algo concreto para proteger nuestro patrimonio natural. Porque si no, ¡nos vamos al traste!
Ahora bien, lo que me preocupa es cómo van a financiar todo este plan. Hablan de un crédito soberano de 500 millones de dólares, pero eso implica endeudar al país aún más. Y sabemos cómo termina esas historias… Con impuestos más altos y más restricciones para la gente trabajadora. Hay que pedirles cuentas, exigir transparencia y asegurarnos de que el dinero se use de manera eficiente y responsable. No queremos que esta promesa termine siendo otra torta.
En fin, el plan de gobierno del PLN está servido. Tiene algunas ideas interesantes, pero también levanta muchas sospechas. A ver si esta vez sí cumplen lo que prometen o si es más de lo mismo. ¿Ustedes creen que Álvaro Ramos tiene la vara correcta para liderar Costa Rica en los próximos seis años y realmente marcar la diferencia, o será otro político que se come los corazones de la gente?
La idea general es meterle duro a la seguridad, revitalizar la educación (que andaba medio depre), impulsar la economía y abrazar el medio ambiente con todas las fuerzas. Ramos le echó ganas en la presentación, hablando de “motores de desarrollo”, “alianzas público-privadas” y demás palabrería técnica que, a ver si logran aterrizarla en cosas reales para nosotros, los plebeyos. Lo interesante es que parece que sí quieren darle prioridad al tema de seguridad, proponiendo un régimen de excepción, aunque han jurado y perjurado que no va a ser como esos ‘estados de excepción’ que tanto nos traumaron en otros momentos de la historia. Dicen que es pa’ regularizar a los extranjeros, identificar a los delincuentes y ponerlele freno al narcotráfico. Veremos qué tan bien sale eso, porque esa vaina es un verdadero brete.
En cuanto a la educación, prometen echarle 8% del PIB, lo cual suena bastante, pero hay que ver cómo lo van a hacer, porque el erario no da papas fritas. También hablan de una reforma integral, buscando mejorar la calidad, la equidad y conectar la escuela con el mercado laboral. O sea, pa’ que los estudiantes no terminen graduándose sin saber qué demonios hacen con sus vidas. Eso es importante, porque tenemos muchos jóvenes talentosos que terminan trabajando en lo que no estudiaron o, peor aún, sin trabajar. A ver si esta vez sí le dan al clavo.
Y luego está el tema de la Caja, que sigue siendo una espina clavada en nuestra sociedad. Ramos promete devolverle la autonomía al CCSS y saldar esa deuda histórica que ya va acumulando intereses como espuma. Imagínate, tanta plata debiéndole a la Caja, que es la que nos salva la vida cuando nos enfermamos. Ahí hay que estar ojo avizor, porque esas promesas suelen evaporarse como agua en popote.
Pero no todo es malo, eh. También proponen moverle el totán al ICT y darle rango ministerial, para que tengan más peso en el gabinete. Y quieren fortalecer el turismo sostenible, apoyando a las pymes y llevando los beneficios del turismo a las comunidades. Algo que podría ayudar mucho a los pueblos más alejados, que a menudo se quedan atrás en el desarrollo. Además, quieren invertir en ciencias de la vida, pa’ convertirnos en un centro de innovación regional. Suena ambicioso, pero si le meten el hombro, podría ser una jugada maestra.
En el tema ambiental, ratificar el Acuerdo de Escazú es crucial, señores. Costa Rica siempre ha sido líder en conservación, pero hay que seguir apostando por proteger nuestros bosques, mares y biodiversidad. Y también quieren crear un Consejo de Gobernanza Marina, pa’ cuidar nuestros océanos y asegurar que la pesca sea sostenible. Esperemos que esto no quede solo en papelitos bonitos y que realmente hagan algo concreto para proteger nuestro patrimonio natural. Porque si no, ¡nos vamos al traste!
Ahora bien, lo que me preocupa es cómo van a financiar todo este plan. Hablan de un crédito soberano de 500 millones de dólares, pero eso implica endeudar al país aún más. Y sabemos cómo termina esas historias… Con impuestos más altos y más restricciones para la gente trabajadora. Hay que pedirles cuentas, exigir transparencia y asegurarnos de que el dinero se use de manera eficiente y responsable. No queremos que esta promesa termine siendo otra torta.
En fin, el plan de gobierno del PLN está servido. Tiene algunas ideas interesantes, pero también levanta muchas sospechas. A ver si esta vez sí cumplen lo que prometen o si es más de lo mismo. ¿Ustedes creen que Álvaro Ramos tiene la vara correcta para liderar Costa Rica en los próximos seis años y realmente marcar la diferencia, o será otro político que se come los corazones de la gente?