¡Quiubo, mi gente del Foro! Resulta que el IICE-UCR soltó los números del nuevo estudio sobre las expectativas empresariales para el próximo trimestre, y parece que seguimos con la frente en alto. Al parecer, los jefes andan pensando que las cosas van a ir bien, pero hay algunos chinches que vale la pena revisar, especialmente en lo que respecta a la creación de empleo. No sé ustedes, pero yo creo que esto necesita un buen cafecito y un análisis profundo.
La encuesta revela que el indicador global se quedó en 57 puntos, lo cual no está nada mal si le damos una mirada a los registros históricos. Hubo años donde se vio más arriba, sí, pero vamos, estamos hablando de niveles bastante decentes, sobre todo si recordamos el bajón que tuvimos durante la pandemia y los primeros años de la administración Chaves. Dicen que ‘las expectativas siguen siendo positivas’, pero bueno, esas son palabras bonitas, ¿no? Hay que ver qué pasa en la calle.
Para armar este panorama, preguntarle a los dueños de changas y negocios cómo ven las cosas en cuanto a ventas, producción, nuevos trabajos, plata para invertir, el tipo de cambio, y demás. Revisaron unas 439 empresas, lo cual le da cierta credibilidad al estudio, aunque siempre me pregunto quiénes fueron esas empresas... ¿Será que sólo consultaron a los más contentos?
Ahora, ojo porque no todas las áreas de la economía van al mismo ritmo. Mientras que el sector manufacturero y la construcción tienen expectativas por las nubes –casi 60 puntos, ¡qué carga!– el agropecuario anda más tranquilo, cerca de los 52. El comercio tampoco está rugiendo como debería, quedándose en unos 59 puntos. Lo importante es entender que cada rama tiene sus propias dinámicas, y eso afecta directamente cómo se sienten los empresarios.
Pero la verdadera preocupación viene cuando miramos el tema del empleo. Parece que la marea ha cambiado. Donde antes esperaban contratar a montón de gente, ahora muchos están dudando. En el agro, el 'balance de respuesta' es de apenas un 2,6%. ¡Eso significa casi nada! Esto quiere decir que apenas unos pocos piensan meterle duro a la planilla, mientras que la mayoría ni se mueve. Comparémoslo con la construcción, que ahí sí se ven ganas de ampliar la plantilla, con un 28,3%, o el comercio, con un 22,9%. Claramente, el sector agrícola anda con resaca.
Y no es que sea algo nuevo. Hace un año, en el tercer trimestre del 2024, el sector agrícola tenía un balance de 5,1%. ¡Un año antes estaba mejor! El trimestre pasado, ese número cayó hasta quedar en negativo (-14,3%). Ahora, aunque haya una pequeña recuperación, todavía estamos lejos de donde deberíamos estar. Algunos dicen que es culpa del clima, otros que es la automatización, pero la verdad es que me huele a que hay algo más detrás. Ya saben, la política, la burocracia… ¡todo el paquete!
Lo bueno es que los que sí esperan contratar dicen que es porque sus negocios están creciendo, porque han hecho una buena estrategia, y porque, en general, el ambiente económico del país les da confianza. Algunos incluso mencionan que la estabilidad económica ayuda. Pero los que no planean mover un dedo argumentan factores temporales, problemas climáticos, automatización, e incluso que ya tienen suficientes empleados. A ver, ¿estaremos siendo demasiado pesimistas o es que realmente no hay trabajo para todos?
En fin, la cosa pinta interesante, aunque con algunas alertas rojas. Las empresas mantienen un optimismo cauteloso, pero el empleo no despega. ¿Creemos que esta tendencia continuará en el futuro? Considerando el contexto global y los desafíos internos que enfrentamos, ¿podrán las ventas sostener el optimismo empresarial a largo plazo, o nos espera un aterrizaje más brusco de lo que anticipamos? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, mi gente! Quiero saber qué piensan sobre esto.
La encuesta revela que el indicador global se quedó en 57 puntos, lo cual no está nada mal si le damos una mirada a los registros históricos. Hubo años donde se vio más arriba, sí, pero vamos, estamos hablando de niveles bastante decentes, sobre todo si recordamos el bajón que tuvimos durante la pandemia y los primeros años de la administración Chaves. Dicen que ‘las expectativas siguen siendo positivas’, pero bueno, esas son palabras bonitas, ¿no? Hay que ver qué pasa en la calle.
Para armar este panorama, preguntarle a los dueños de changas y negocios cómo ven las cosas en cuanto a ventas, producción, nuevos trabajos, plata para invertir, el tipo de cambio, y demás. Revisaron unas 439 empresas, lo cual le da cierta credibilidad al estudio, aunque siempre me pregunto quiénes fueron esas empresas... ¿Será que sólo consultaron a los más contentos?
Ahora, ojo porque no todas las áreas de la economía van al mismo ritmo. Mientras que el sector manufacturero y la construcción tienen expectativas por las nubes –casi 60 puntos, ¡qué carga!– el agropecuario anda más tranquilo, cerca de los 52. El comercio tampoco está rugiendo como debería, quedándose en unos 59 puntos. Lo importante es entender que cada rama tiene sus propias dinámicas, y eso afecta directamente cómo se sienten los empresarios.
Pero la verdadera preocupación viene cuando miramos el tema del empleo. Parece que la marea ha cambiado. Donde antes esperaban contratar a montón de gente, ahora muchos están dudando. En el agro, el 'balance de respuesta' es de apenas un 2,6%. ¡Eso significa casi nada! Esto quiere decir que apenas unos pocos piensan meterle duro a la planilla, mientras que la mayoría ni se mueve. Comparémoslo con la construcción, que ahí sí se ven ganas de ampliar la plantilla, con un 28,3%, o el comercio, con un 22,9%. Claramente, el sector agrícola anda con resaca.
Y no es que sea algo nuevo. Hace un año, en el tercer trimestre del 2024, el sector agrícola tenía un balance de 5,1%. ¡Un año antes estaba mejor! El trimestre pasado, ese número cayó hasta quedar en negativo (-14,3%). Ahora, aunque haya una pequeña recuperación, todavía estamos lejos de donde deberíamos estar. Algunos dicen que es culpa del clima, otros que es la automatización, pero la verdad es que me huele a que hay algo más detrás. Ya saben, la política, la burocracia… ¡todo el paquete!
Lo bueno es que los que sí esperan contratar dicen que es porque sus negocios están creciendo, porque han hecho una buena estrategia, y porque, en general, el ambiente económico del país les da confianza. Algunos incluso mencionan que la estabilidad económica ayuda. Pero los que no planean mover un dedo argumentan factores temporales, problemas climáticos, automatización, e incluso que ya tienen suficientes empleados. A ver, ¿estaremos siendo demasiado pesimistas o es que realmente no hay trabajo para todos?
En fin, la cosa pinta interesante, aunque con algunas alertas rojas. Las empresas mantienen un optimismo cauteloso, pero el empleo no despega. ¿Creemos que esta tendencia continuará en el futuro? Considerando el contexto global y los desafíos internos que enfrentamos, ¿podrán las ventas sostener el optimismo empresarial a largo plazo, o nos espera un aterrizaje más brusco de lo que anticipamos? ¡Déjenme sus opiniones en el foro, mi gente! Quiero saber qué piensan sobre esto.