¡Ay, Dios mío! Qué sustito se llevó la gente de Patarrá ayer por la mañana cuando una angelita de tan solo cinco años recibió una mordedura de serpiente lora. El Cuerpo de Bomberos tuvo que moverlo rápido para llevarla a la clínica, ¡y vaya si se movieron!
La llamada llegó pasaditas de las 10:37 a.m., justo cuando algunos estaban desayunando y otros terminaban de lavar los carros. Al parecer, la pequeña estaba jugando cerca de la Escuela Juan Monge Guillén, a unos kilómetros de Desamparados, cuando apareció la sorpresa reptiliana. Según los vecinos, la niña correteaba por allá buscando chunches y de repente, ¡zas!, la mordida.
Los bomberos de Desamparados, que llegaron en cuestión de minutos –vayan que se fajaron– encontraron a la nena visiblemente asustada y con la inflamación empezando a aparecer. Rápidamente le dieron primeros auxilios y la metieron en la ambulancia rumbo a la Clínica Marcial Fallas. ¡Con toda la precaución del mundo, mae!
Ahora, pa’ ponerle un poquito de contexto a la cosa, el Instituto Clodomiro Picado nos cuenta que estas loras pueden llegar a medir casi un metro – ¡qué varona! – y aunque no son las más venenosas del país, su mordedura sí puede causar problemas graves, especialmente en niños pequeños. Son comunes verlas rondando en los cafetales, así que hay que estar bien atentos por ahí, diay.
Lo que más preocupa es que estos animales suelen atacar cuando se sienten amenazados, o sea, si las tocas o te acercas demasiado a ellas. Imagínate la situación, la niña estaba buscando cosas y probablemente la pisó o la molestó sin querer. ¡Puñeta, qué mala suerte! Pero bueno, gracias a Dios que los servicios de emergencia respondieron rápido y ahora está recibiendo toda la atención médica que necesita.
Las autoridades sanitarias insisten en recordarles a todos los habitantes de zonas rurales y cafetaleras que tengan mucho cuidado al caminar por senderos y áreas boscosas. Lo ideal es usar botas altas, pantalones largos y, si se puede, llevar un bastón para apartar la vegetación y evitar sorpresas desagradables. Mejor prevenir que lamentar, ¿no?
En fin, este incidente nos recuerda que vivimos en un país hermoso lleno de maravillas naturales, pero también de peligros potenciales. Tenemos que aprender a convivir con la fauna silvestre respetándola y tomando todas las precauciones necesarias. Que sirva esto de lección pa’ todos nosotros, maes. ¡Vamos a cuidarnos!
Y ahora, queriendo saber su opinión: ¿Ustedes creen que debería haber más campañas de concientización sobre cómo actuar ante encuentros con animales salvajes en zonas rurales de Costa Rica? ¿Qué medidas adicionales podrían tomarse para proteger tanto a la población como a la fauna? Déjenme sus comentarios, ¡quiero leerlos!
La llamada llegó pasaditas de las 10:37 a.m., justo cuando algunos estaban desayunando y otros terminaban de lavar los carros. Al parecer, la pequeña estaba jugando cerca de la Escuela Juan Monge Guillén, a unos kilómetros de Desamparados, cuando apareció la sorpresa reptiliana. Según los vecinos, la niña correteaba por allá buscando chunches y de repente, ¡zas!, la mordida.
Los bomberos de Desamparados, que llegaron en cuestión de minutos –vayan que se fajaron– encontraron a la nena visiblemente asustada y con la inflamación empezando a aparecer. Rápidamente le dieron primeros auxilios y la metieron en la ambulancia rumbo a la Clínica Marcial Fallas. ¡Con toda la precaución del mundo, mae!
Ahora, pa’ ponerle un poquito de contexto a la cosa, el Instituto Clodomiro Picado nos cuenta que estas loras pueden llegar a medir casi un metro – ¡qué varona! – y aunque no son las más venenosas del país, su mordedura sí puede causar problemas graves, especialmente en niños pequeños. Son comunes verlas rondando en los cafetales, así que hay que estar bien atentos por ahí, diay.
Lo que más preocupa es que estos animales suelen atacar cuando se sienten amenazados, o sea, si las tocas o te acercas demasiado a ellas. Imagínate la situación, la niña estaba buscando cosas y probablemente la pisó o la molestó sin querer. ¡Puñeta, qué mala suerte! Pero bueno, gracias a Dios que los servicios de emergencia respondieron rápido y ahora está recibiendo toda la atención médica que necesita.
Las autoridades sanitarias insisten en recordarles a todos los habitantes de zonas rurales y cafetaleras que tengan mucho cuidado al caminar por senderos y áreas boscosas. Lo ideal es usar botas altas, pantalones largos y, si se puede, llevar un bastón para apartar la vegetación y evitar sorpresas desagradables. Mejor prevenir que lamentar, ¿no?
En fin, este incidente nos recuerda que vivimos en un país hermoso lleno de maravillas naturales, pero también de peligros potenciales. Tenemos que aprender a convivir con la fauna silvestre respetándola y tomando todas las precauciones necesarias. Que sirva esto de lección pa’ todos nosotros, maes. ¡Vamos a cuidarnos!
Y ahora, queriendo saber su opinión: ¿Ustedes creen que debería haber más campañas de concientización sobre cómo actuar ante encuentros con animales salvajes en zonas rurales de Costa Rica? ¿Qué medidas adicionales podrían tomarse para proteger tanto a la población como a la fauna? Déjenme sus comentarios, ¡quiero leerlos!