¡Ay, Dios mío! Quién lo diría, el Zapote, ese lugar donde supuestamente vamos a celebrar las fiestas con la familia, terminó siendo escenario de un verdadero bochinche. Parece mentira, pero la cosa está dura: 64 menores de edad estuvieron en riesgo, algunos hasta metidos hasta las cejas en vicios y descuidos parentales. Ni los carruseles ni los faroles pudieron tapar esta realidad bien fea.
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) soltó la bomba este lunes, con un reporte que te pone la piel de gallina. Desde el 25 de diciembre hasta el 4 de enero, tuvieron que meterse en 64 situaciones delicadas con chavalitos. Pero lo que realmente sacudió la olla fue que tuvieron que llevarse a 16 menores a centros médicos y delegaciones porque estaban bien zonzoneados por el alcohol o las drogas. Imagínate eso, una salida familiar terminando en un buen lío legal.
Y la cosa no pinta bonita, porque parece que algunos bares no están precisamente poniendo cuidado. El PANI ya retiró a nueve adolescentes de estos antros dentro del recinto ferial. ¿Será posible que las megabarras y los negocios estén haciendo la vista gorda o peor, facilitando el acceso a los menores? Eso sí que es preocupante, porque estamos hablando de poner en riesgo el futuro de nuestros muchachos.
“No es solamente que el menor esté ahí, es que hay lugares que le dan facilidades y familias que lo normalizan”, dijeron fuentes internas del PANI. Claramente, esto llegó a tanto que ya van directo a proceso contra los dueños de esos negocios. ¡Se armó gallera!
Pero miren la cosa desde otro ángulo: de los casos atendidos, 27 fueron por violencia o negligencia pura. Desde chiquillos deambulando solos en medio de la noche hasta nenes expuestos a peleas en los alrededores del redondel. Esto nos demuestra que hay una normalización peligrosa de estas situaciones, una cultura de la fiesta que a veces olvida el bienestar de los más pequeños. ¡Qué vara!
Por supuesto, las familias también tienen su responsabilidad. Ya recibieron advertencias por escrito y verbales, que quedarán registradas como antecedentes. Y el PANI no anda jugando: si se determina que hubo omisión de auxilio o puesta en peligro deliberada, los casos más graves serán llevados a la Fiscalía. ¡Aguántense, papás!
Ahora, ¿qué va a pasar con los menores que consumieron sustancias? Van a entrar en programas de seguimiento para ver si hay un ambiente de adicciones en casa. Se necesita un trabajo serio y constante para evitar que caigan en problemas aún mayores. Y para el año que viene, seguro que habrá un debate encendido sobre la presencia de menores en áreas donde se consume alcohol. El Zapote 2025-2026 dejó claro que mientras la municipalidad se frota las manos contando billetes, las instituciones sociales andan recogiendo los pedazos de una infancia descuidada, ahí mismo, entre el Chinamo y el redondel.
En fin, amigos, esta es la cruda realidad que se esconde detrás del brillo y la algarabía de las fiestas. Una reflexión necesaria para todos nosotros, padres, comerciantes y autoridades. Entonces, les pregunto: ¿Qué medidas más drásticas deberían tomarse para proteger a los menores en eventos masivos como Zapote y asegurar que nuestras tradiciones familiares no se conviertan en un peligro para nuestros hijos?
El Patronato Nacional de la Infancia (PANI) soltó la bomba este lunes, con un reporte que te pone la piel de gallina. Desde el 25 de diciembre hasta el 4 de enero, tuvieron que meterse en 64 situaciones delicadas con chavalitos. Pero lo que realmente sacudió la olla fue que tuvieron que llevarse a 16 menores a centros médicos y delegaciones porque estaban bien zonzoneados por el alcohol o las drogas. Imagínate eso, una salida familiar terminando en un buen lío legal.
Y la cosa no pinta bonita, porque parece que algunos bares no están precisamente poniendo cuidado. El PANI ya retiró a nueve adolescentes de estos antros dentro del recinto ferial. ¿Será posible que las megabarras y los negocios estén haciendo la vista gorda o peor, facilitando el acceso a los menores? Eso sí que es preocupante, porque estamos hablando de poner en riesgo el futuro de nuestros muchachos.
“No es solamente que el menor esté ahí, es que hay lugares que le dan facilidades y familias que lo normalizan”, dijeron fuentes internas del PANI. Claramente, esto llegó a tanto que ya van directo a proceso contra los dueños de esos negocios. ¡Se armó gallera!
Pero miren la cosa desde otro ángulo: de los casos atendidos, 27 fueron por violencia o negligencia pura. Desde chiquillos deambulando solos en medio de la noche hasta nenes expuestos a peleas en los alrededores del redondel. Esto nos demuestra que hay una normalización peligrosa de estas situaciones, una cultura de la fiesta que a veces olvida el bienestar de los más pequeños. ¡Qué vara!
Por supuesto, las familias también tienen su responsabilidad. Ya recibieron advertencias por escrito y verbales, que quedarán registradas como antecedentes. Y el PANI no anda jugando: si se determina que hubo omisión de auxilio o puesta en peligro deliberada, los casos más graves serán llevados a la Fiscalía. ¡Aguántense, papás!
Ahora, ¿qué va a pasar con los menores que consumieron sustancias? Van a entrar en programas de seguimiento para ver si hay un ambiente de adicciones en casa. Se necesita un trabajo serio y constante para evitar que caigan en problemas aún mayores. Y para el año que viene, seguro que habrá un debate encendido sobre la presencia de menores en áreas donde se consume alcohol. El Zapote 2025-2026 dejó claro que mientras la municipalidad se frota las manos contando billetes, las instituciones sociales andan recogiendo los pedazos de una infancia descuidada, ahí mismo, entre el Chinamo y el redondel.
En fin, amigos, esta es la cruda realidad que se esconde detrás del brillo y la algarabía de las fiestas. Una reflexión necesaria para todos nosotros, padres, comerciantes y autoridades. Entonces, les pregunto: ¿Qué medidas más drásticas deberían tomarse para proteger a los menores en eventos masivos como Zapote y asegurar que nuestras tradiciones familiares no se conviertan en un peligro para nuestros hijos?