¡Ay, Dios mío, qué torta! En medio de la recta final de las precampañas, la cosa se puso bien picante. Parece que algunos candidatos presidenciales están recibiendo un trato... digamos, poco amable, por parte del Gobierno actual. Álvaro Ramos del PLN y José Aguilar de Avanza, dos pesos pesados en la contienda, soltaron la bomba de que el poder ejecutivo anda moviendo hilos para frenar sus campañas. Imagínense la bronca…
La versión es clara: gente cercana a Aguilar Berrocal, de Avanza, ha estado recibiendo llamadas amenazantes. No son amenazas de garrote, no, sino más bien de lo económico. Dicen que le están apretando para que se quite de enmedio, amenazando con cerrar negocios y meterle presión personal. Y Aguilar no se quedó callado, claro. Lo contó todo en “Malas Compañías” – ahí sí que soltó la espina –, señalando directamente al Poder Ejecutivo como el cerebro detrás de estos meneos.
Pero eso no es todo, porque Ramos, de Liberación Nacional, tampoco se quedó atrás. Según él, sus simpatizantes andan siendo perseguidos y hasta intimidados usando las instituciones del Estado. Una jugada baja, vamos. Dice que hasta PANI metió mano después de que criticara duramente al Presidente Chaves. ¡Qué poca pena! Y ni hablar de la CCSS, Hacienda y Trabajo, que aparentemente están haciendo inspecciones con motivos turbios. ¿Será pa’ ver?
El ambiente ya estaba cargadísimo, pero esto encendió aún más las alarmas. Funcionarios públicos, con miedo de perder unas horitas extras o guardias médicas, se están lavando las manos y evitando participar en actos de campaña. La cosa es que parece que hasta desde Casa Presidencial andan presionando. Ramos incluso denunció que el gobierno está condicionando las ayudas a municipios y comunidades dependiendo de su afinidad política… ¡Un verdadero brete!
CR Hoy intentó conseguir una reacción de la Presidencia de la República, pero hasta ahora nada. Qué salado, eh. Como dicen por ahí, las cosas se están poniendo interesantes. Y mientras tanto, el Frente Amplio no se queda atrás. Antonio Ortega, jefe de campaña de Ariel Robles, declaró que su partido vive amenazas constantes desde hace tiempo, ligadas a las denuncias de corrupción y tintes autoritarios. Dice que es lamentable que otras figuras políticas estén sufriendo este acoso. Ya ven, la cosa va escalando…
Y no solo el FA está hablando. Otros candidatos, como Claudia Dobles de la Coalición Agenda Ciudadana y Juan Carlos Hidalgo de la Unidad Social Cristiana, aunque no han sufrido amenazas directas, expresaron su solidaridad con Aguilar y Ramos. Claramente, el tema preocupa a casi todos, aunque no quieran admitirlo abiertamente. Esto demuestra que la tensión electoral está que arde, y que las reglas del juego podrían estar cambiando.
Esta situación plantea interrogantes serias sobre el futuro de nuestra democracia y la integridad del proceso electoral. ¿Hasta dónde llegará el Gobierno para evitar que otros candidatos tengan espacio en la contienda? ¿Es posible garantizar unas elecciones libres y justas en medio de este clima de intimidación? ¿Estamos viendo una estrategia deliberada del Poder Ejecutivo para manipular el resultado de las elecciones?
Ahora me pregunto, mi gente: ¿Ustedes creen que estas denuncias tienen fundamento, o estamos ante una campaña de desprestigio preelectoral? ¿Deberían las autoridades electorales intervenir de inmediato para investigar estas denuncias y proteger la integridad del proceso democrático, o esperar a tener pruebas irrefutables? Dejenme saber sus opiniones en el foro. ¡Vamos a debatir sobre esto!
La versión es clara: gente cercana a Aguilar Berrocal, de Avanza, ha estado recibiendo llamadas amenazantes. No son amenazas de garrote, no, sino más bien de lo económico. Dicen que le están apretando para que se quite de enmedio, amenazando con cerrar negocios y meterle presión personal. Y Aguilar no se quedó callado, claro. Lo contó todo en “Malas Compañías” – ahí sí que soltó la espina –, señalando directamente al Poder Ejecutivo como el cerebro detrás de estos meneos.
Pero eso no es todo, porque Ramos, de Liberación Nacional, tampoco se quedó atrás. Según él, sus simpatizantes andan siendo perseguidos y hasta intimidados usando las instituciones del Estado. Una jugada baja, vamos. Dice que hasta PANI metió mano después de que criticara duramente al Presidente Chaves. ¡Qué poca pena! Y ni hablar de la CCSS, Hacienda y Trabajo, que aparentemente están haciendo inspecciones con motivos turbios. ¿Será pa’ ver?
El ambiente ya estaba cargadísimo, pero esto encendió aún más las alarmas. Funcionarios públicos, con miedo de perder unas horitas extras o guardias médicas, se están lavando las manos y evitando participar en actos de campaña. La cosa es que parece que hasta desde Casa Presidencial andan presionando. Ramos incluso denunció que el gobierno está condicionando las ayudas a municipios y comunidades dependiendo de su afinidad política… ¡Un verdadero brete!
CR Hoy intentó conseguir una reacción de la Presidencia de la República, pero hasta ahora nada. Qué salado, eh. Como dicen por ahí, las cosas se están poniendo interesantes. Y mientras tanto, el Frente Amplio no se queda atrás. Antonio Ortega, jefe de campaña de Ariel Robles, declaró que su partido vive amenazas constantes desde hace tiempo, ligadas a las denuncias de corrupción y tintes autoritarios. Dice que es lamentable que otras figuras políticas estén sufriendo este acoso. Ya ven, la cosa va escalando…
Y no solo el FA está hablando. Otros candidatos, como Claudia Dobles de la Coalición Agenda Ciudadana y Juan Carlos Hidalgo de la Unidad Social Cristiana, aunque no han sufrido amenazas directas, expresaron su solidaridad con Aguilar y Ramos. Claramente, el tema preocupa a casi todos, aunque no quieran admitirlo abiertamente. Esto demuestra que la tensión electoral está que arde, y que las reglas del juego podrían estar cambiando.
Esta situación plantea interrogantes serias sobre el futuro de nuestra democracia y la integridad del proceso electoral. ¿Hasta dónde llegará el Gobierno para evitar que otros candidatos tengan espacio en la contienda? ¿Es posible garantizar unas elecciones libres y justas en medio de este clima de intimidación? ¿Estamos viendo una estrategia deliberada del Poder Ejecutivo para manipular el resultado de las elecciones?
Ahora me pregunto, mi gente: ¿Ustedes creen que estas denuncias tienen fundamento, o estamos ante una campaña de desprestigio preelectoral? ¿Deberían las autoridades electorales intervenir de inmediato para investigar estas denuncias y proteger la integridad del proceso democrático, o esperar a tener pruebas irrefutables? Dejenme saber sus opiniones en el foro. ¡Vamos a debatir sobre esto!