¡Ay, Dios mío! Se le puso pa’lante al chamaco, ¿eh? El OIJ oficializó lo que ya andaba circulando por WhatsApp: el tipo que le pegó a esa mara en la diana de Santa Cruz estaba pedregoso. Una bronca terrible la que se armó ahí, y ahora esto encima… ¡Qué pena!
La investigación por lo sucedido el domingo en 27 de Abril, Paraíso de Santa Cruz, tuvo un vuelco tremendo. Después de andar moviendo fichas y haciendo pruebas, el Organismo de Investigación Judicial tiró la bomba: Vatland, el sospechoso, salió positivo en la prueba de alcoholemia. Un golpe certero para la familia de las víctimas y para toda la comunidad guanacasteca que todavía está digiriéndolo.
Para refrescarle la memoria a los que llegaron tarde, la cosa pasó así: eran como las cinco y veinte de la mañana, la diana rugía con fuerza, la banda tocaba a todo pulmón y la gente celebraba con alegría. De repente, apareció el carro, nadie sabe bien cómo, y fue directo a atropellar a varios asistentes. Un niño de doce añitos y don Álvarez, un señor de treinta y pico, perdieron la vida en el acto. Varios más quedaron heridos, algunos de gravedad.
Dicen que el carro quedó hecho trizas, enganchado en unos rótulos a un lado de la calle. Imagínate la escena: el jolgorio convertido en pánico, la música silenciada por los gritos y el llanto. La policía llegó rapidísimo, pero ya era demasiado tarde para salvar a esas pobres almas. La tensión en el ambiente era cortante, según cuentan los testigos; la gente furiosa se abalanzó sobre el carro y empezaron a agresiones al conductor y a sus amigos, una situación que, claro, también está siendo investigada.
Ahora, con la confirmación de la alcoholemia, el panorama pinta aún más oscuro para Vatland. Ya lo agarraron y lo pusieron a disposición del Ministerio Público, quien tendrá que decidir qué hacer con él. Esperemos que le caiga todo el peso de la ley, porque esto es inadmisible. ¡Un irresponsable poniendo en peligro la vida de tantos inocentes! Este país necesita urgentemente ponerle laca al asunto del alcohol y la conducción.
Más allá de la responsabilidad penal, hay un dolor inmenso en Santa Cruz. Don Álvarez era querido por todos, un mae trabajador que siempre estaba dispuesto a echar una mano. Y el niño... ¡ay, el niño! Justo entrando a la adolescencia, lleno de sueños y proyectos. Perderlos así, en medio de una celebración, duele hasta en el alma. Es una tristeza profunda que va a quedar grabada a fuego en la memoria colectiva de Guanacaste.
Esta tragedia nos recuerda lo importante que es tomar conciencia sobre los peligros del alcohol. No solo cuando estamos conduciendo, sino en general. Muchas veces pensamos “ah, yo estoy bien”, pero uno nunca sabe cómo puede afectar el alcohol a nuestras habilidades motoras y cognitivas. Necesitamos educarnos y hacernos responsables de nuestras acciones, especialmente cuando se trata de la seguridad de los demás. Además, es vital exigir a las autoridades que implementen medidas más estrictas para prevenir este tipo de situaciones en eventos masivos. ¿Será que realmente vamos a aprender la lección?
Y hablando de eso, me pregunto: ¿cree usted que debería haber controles de alcoholemia obligatorios en todas las dianas y fiestas populares de Costa Rica? ¿O cuál sería la medida más efectiva para evitar tragedias como esta en el futuro? Comparta su opinión en el foro, ¡quiero saber qué piensa la gente!
La investigación por lo sucedido el domingo en 27 de Abril, Paraíso de Santa Cruz, tuvo un vuelco tremendo. Después de andar moviendo fichas y haciendo pruebas, el Organismo de Investigación Judicial tiró la bomba: Vatland, el sospechoso, salió positivo en la prueba de alcoholemia. Un golpe certero para la familia de las víctimas y para toda la comunidad guanacasteca que todavía está digiriéndolo.
Para refrescarle la memoria a los que llegaron tarde, la cosa pasó así: eran como las cinco y veinte de la mañana, la diana rugía con fuerza, la banda tocaba a todo pulmón y la gente celebraba con alegría. De repente, apareció el carro, nadie sabe bien cómo, y fue directo a atropellar a varios asistentes. Un niño de doce añitos y don Álvarez, un señor de treinta y pico, perdieron la vida en el acto. Varios más quedaron heridos, algunos de gravedad.
Dicen que el carro quedó hecho trizas, enganchado en unos rótulos a un lado de la calle. Imagínate la escena: el jolgorio convertido en pánico, la música silenciada por los gritos y el llanto. La policía llegó rapidísimo, pero ya era demasiado tarde para salvar a esas pobres almas. La tensión en el ambiente era cortante, según cuentan los testigos; la gente furiosa se abalanzó sobre el carro y empezaron a agresiones al conductor y a sus amigos, una situación que, claro, también está siendo investigada.
Ahora, con la confirmación de la alcoholemia, el panorama pinta aún más oscuro para Vatland. Ya lo agarraron y lo pusieron a disposición del Ministerio Público, quien tendrá que decidir qué hacer con él. Esperemos que le caiga todo el peso de la ley, porque esto es inadmisible. ¡Un irresponsable poniendo en peligro la vida de tantos inocentes! Este país necesita urgentemente ponerle laca al asunto del alcohol y la conducción.
Más allá de la responsabilidad penal, hay un dolor inmenso en Santa Cruz. Don Álvarez era querido por todos, un mae trabajador que siempre estaba dispuesto a echar una mano. Y el niño... ¡ay, el niño! Justo entrando a la adolescencia, lleno de sueños y proyectos. Perderlos así, en medio de una celebración, duele hasta en el alma. Es una tristeza profunda que va a quedar grabada a fuego en la memoria colectiva de Guanacaste.
Esta tragedia nos recuerda lo importante que es tomar conciencia sobre los peligros del alcohol. No solo cuando estamos conduciendo, sino en general. Muchas veces pensamos “ah, yo estoy bien”, pero uno nunca sabe cómo puede afectar el alcohol a nuestras habilidades motoras y cognitivas. Necesitamos educarnos y hacernos responsables de nuestras acciones, especialmente cuando se trata de la seguridad de los demás. Además, es vital exigir a las autoridades que implementen medidas más estrictas para prevenir este tipo de situaciones en eventos masivos. ¿Será que realmente vamos a aprender la lección?
Y hablando de eso, me pregunto: ¿cree usted que debería haber controles de alcoholemia obligatorios en todas las dianas y fiestas populares de Costa Rica? ¿O cuál sería la medida más efectiva para evitar tragedias como esta en el futuro? Comparta su opinión en el foro, ¡quiero saber qué piensa la gente!