¡Ay, Dios mío, qué bajón! Wall Street cerró la semana pasada con cara de pocos amigos, pa'lante. Después de una semana llena de datos que te marean –inflación, tasas de interés, inflación otra vez– y arrancando con la temporada de balances de las empresas, parecía que el mercado quería tomarse un respiro, y vaya si lo hizo. El Dow Jones le dio la espalda al alza y se fue pa' abajo un 0,17%, mientras que el Nasdaq y el S&P 500 tampoco lograron levantar cabeza, perdiendo poquito, pero perdiendo, cada uno un 0,06%. Una semana que, en general, dejó un sabor amargo, diay.
Pa ponerle pausa al café, la verdad es que las bolsas estadounidenses no han andado precisamente como campeón. Desde inicios de año, la incertidumbre económica ha pesado más que un camión lleno de plátanos verdes. Los inversionistas, más paranos, andan analizando cada movimiento, esperando ver si la Reserva Federal va a seguir subiendo las tasas de interés para frenar la inflación. La cosa está tensa, vamos.
Y ni hablar de los resultados empresariales. Aunque algunas gigantes tecnológicas mostraron caras bonitas, otras no tanto. TSMC, la taiwanesa que hace los chips que mueve medio mundo, sí le dio un buen empujón al mercado el otro día, demostrando que aún hay esperanza. Pero eso no fue suficiente para cambiar el panorama general. Las expectativas seguían altas y al final, la realidad no cumplió del todo con lo prometido. Uno se queda pensando, ¿cuánto dura esto?
En Costa Rica, claro, todos nos preguntamos cómo nos afecta esto. Verá, la economía global está interconectada como las raíces de un guanabana, así que cualquier sobresalto allá se siente acá. Si Wall Street anda mal, es probable que afecte nuestras exportaciones, la inversión extranjera y, por ende, el empleo. No es para echar campanas al vuelo, mángelo. Tenemos que estar atentos a lo que pasa al otro lado del charco, porque nosotros también somos parte del juego.
Pero no todo está perdido, fíjese. El sector turístico sigue siendo nuestra gallina de los huevos de oro, y parece que este año va a andar como champán. Más turistas, más divisas, más empleos... ¡eso suena bien! Además, proyectos como la ampliación del aeropuerto Juan Santamaría y la construcción de nuevas carreteras podrían darle un impulso a la economía nacional. Hay que agarrarle la onda y aprovechar las oportunidades que se presentan.
Ahora, hablando de temas nacionales, el proceso de liquidación de Desyfin sigue dando que hablar. Un caso que ha generado mucha controversia y que seguramente seguirá ocupando titulares por un tiempo. Lo único que podemos hacer es esperar a ver cómo se desarrolla la situación y confío en que las autoridades hagan lo correcto para proteger los intereses de los acreedores. ¡Uf, qué brete!
Y mientras tanto, el tipo de cambio sigue su curso, moviéndose entre ₡486 y ₡488 colones por dólar. Nada drástico, pero siempre es bueno mantener el ojo puesto. Porque como dice el dicho, “ojo avizor nunca vio algo raro”. Vamos, que hay que estar preparados para cualquier eventualidad. La volatilidad en los mercados financieros es ley de vida, y nosotros tenemos que aprender a convivir con ella.
Así que ya sabe, compa. Wall Street se congeló, la economía mundial sigue incierta, pero Costa Rica tiene sus cartas sobre la mesa. ¿Cree usted que la economía tica podrá resistir la tormenta internacional, o estamos condenados a sufrir las consecuencias de lo que pasa afuera? ¡Déjeme su opinión en los comentarios!
Pa ponerle pausa al café, la verdad es que las bolsas estadounidenses no han andado precisamente como campeón. Desde inicios de año, la incertidumbre económica ha pesado más que un camión lleno de plátanos verdes. Los inversionistas, más paranos, andan analizando cada movimiento, esperando ver si la Reserva Federal va a seguir subiendo las tasas de interés para frenar la inflación. La cosa está tensa, vamos.
Y ni hablar de los resultados empresariales. Aunque algunas gigantes tecnológicas mostraron caras bonitas, otras no tanto. TSMC, la taiwanesa que hace los chips que mueve medio mundo, sí le dio un buen empujón al mercado el otro día, demostrando que aún hay esperanza. Pero eso no fue suficiente para cambiar el panorama general. Las expectativas seguían altas y al final, la realidad no cumplió del todo con lo prometido. Uno se queda pensando, ¿cuánto dura esto?
En Costa Rica, claro, todos nos preguntamos cómo nos afecta esto. Verá, la economía global está interconectada como las raíces de un guanabana, así que cualquier sobresalto allá se siente acá. Si Wall Street anda mal, es probable que afecte nuestras exportaciones, la inversión extranjera y, por ende, el empleo. No es para echar campanas al vuelo, mángelo. Tenemos que estar atentos a lo que pasa al otro lado del charco, porque nosotros también somos parte del juego.
Pero no todo está perdido, fíjese. El sector turístico sigue siendo nuestra gallina de los huevos de oro, y parece que este año va a andar como champán. Más turistas, más divisas, más empleos... ¡eso suena bien! Además, proyectos como la ampliación del aeropuerto Juan Santamaría y la construcción de nuevas carreteras podrían darle un impulso a la economía nacional. Hay que agarrarle la onda y aprovechar las oportunidades que se presentan.
Ahora, hablando de temas nacionales, el proceso de liquidación de Desyfin sigue dando que hablar. Un caso que ha generado mucha controversia y que seguramente seguirá ocupando titulares por un tiempo. Lo único que podemos hacer es esperar a ver cómo se desarrolla la situación y confío en que las autoridades hagan lo correcto para proteger los intereses de los acreedores. ¡Uf, qué brete!
Y mientras tanto, el tipo de cambio sigue su curso, moviéndose entre ₡486 y ₡488 colones por dólar. Nada drástico, pero siempre es bueno mantener el ojo puesto. Porque como dice el dicho, “ojo avizor nunca vio algo raro”. Vamos, que hay que estar preparados para cualquier eventualidad. La volatilidad en los mercados financieros es ley de vida, y nosotros tenemos que aprender a convivir con ella.
Así que ya sabe, compa. Wall Street se congeló, la economía mundial sigue incierta, pero Costa Rica tiene sus cartas sobre la mesa. ¿Cree usted que la economía tica podrá resistir la tormenta internacional, o estamos condenados a sufrir las consecuencias de lo que pasa afuera? ¡Déjeme su opinión en los comentarios!