¡Ay, Dios mío! Este caso del profe Jiménez Artavia sigue dando vuelta como trompo. Resulta que después de que lo echaran sin responsabilidades patronales por hacer comentarios bien sospechosos a una chiquilla de 14 años del Colegio de Santa Ana, el tipo decidió apelar la decisión del Ministerio de Educación Pública (MEP). ¡Se agarró de la última palanca, wey!
Para los que andaban viviendo debajo de piedra, el profe fue corrido del puesto tras confirmarse que soltaba cositas fuera de lugar a la estudiante. Según el expediente, los comentarios eran de índole sexual y hasta hizo comparaciones físicas con otra chica, ¡imagínate el papelón! Todo quedó grabado en un audio que la nena mandó a su mamá, y vaya que se escuchan cosas... y no precisamente bonitas.
Ahora, con este recurso de apelación, el MEP tendrá que revisarlo todo de nuevo, analizando si la decisión inicial fue justa o si hay que cambiar el panorama. Esto significa que el profe podría volver a dar clases, ¡una preocupación para los papás y los alumnos del liceo! Ojalá que hagan bien sus deberes y piensen en la seguridad de las menores antes que cualquier otra cosa.
El despido del profe, según la resolución RES-2230-2025, fue “sin responsabilidad patronal” –lo que suena raro, ¿no creen?– debido a que se comprobó que el docente incurrió en “falta grave a los deberes inherentes a su cargo”. Además, el MEP pidió que lo pusieran en una lista negra para que no pueda trabajar nunca más en educación pública, ¡qué justo!
La bronca empezó cuando, allá por el 24 de julio del año pasado, el profe aprovechó una clase de octavo grado para empezar a soltar veneno. Entre las frases más impactantes estaban unas comparaciones con otra estudiante y referencias a supuestos casos de abuso en otras escuelas, todo con un lenguaje que dejó a la nena afectada emocionalmente. ¡Un verdadero despiste, profe!
Pero la cosa no terminó ahí, porque aparte de los comentarios en clase, el profe se acercaba a la estudiante en varias ocasiones, invadiéndole el espacio personal y mirándola de forma, digamos, peculiar. Otros compañeros de clase fueron testigos de estas acciones, lo que contribuyó a fortalecer la denuncia. ¡Qué cosa más incómoda!
En el juicio, el profe primero negó todo, pero luego admitió haber cometido algunos errores, argumentando que fue una simple equivocación. Sin embargo, la administración del colegio no se quedó con eso y lo echó sin contemplaciones. La jueza, aplicando el principio pro-víctima, dio prioridad a la declaración de la menor, tomando en cuenta su vulnerabilidad y la gravedad de los hechos. De verdad, imagínatelo tú, ser la víctima en esa situación…
Y ahora, con esta apelación, ¿cree usted que el MEP debería revocar el despido del profe Jiménez Artavia, considerando su arrepentimiento declarado? ¿O la seguridad y el bienestar emocional de las estudiantes deben primar por encima de todo, manteniendo la decisión original? ¡Danos su opinión en el foro, queremos saber qué piensa la gente!
Para los que andaban viviendo debajo de piedra, el profe fue corrido del puesto tras confirmarse que soltaba cositas fuera de lugar a la estudiante. Según el expediente, los comentarios eran de índole sexual y hasta hizo comparaciones físicas con otra chica, ¡imagínate el papelón! Todo quedó grabado en un audio que la nena mandó a su mamá, y vaya que se escuchan cosas... y no precisamente bonitas.
Ahora, con este recurso de apelación, el MEP tendrá que revisarlo todo de nuevo, analizando si la decisión inicial fue justa o si hay que cambiar el panorama. Esto significa que el profe podría volver a dar clases, ¡una preocupación para los papás y los alumnos del liceo! Ojalá que hagan bien sus deberes y piensen en la seguridad de las menores antes que cualquier otra cosa.
El despido del profe, según la resolución RES-2230-2025, fue “sin responsabilidad patronal” –lo que suena raro, ¿no creen?– debido a que se comprobó que el docente incurrió en “falta grave a los deberes inherentes a su cargo”. Además, el MEP pidió que lo pusieran en una lista negra para que no pueda trabajar nunca más en educación pública, ¡qué justo!
La bronca empezó cuando, allá por el 24 de julio del año pasado, el profe aprovechó una clase de octavo grado para empezar a soltar veneno. Entre las frases más impactantes estaban unas comparaciones con otra estudiante y referencias a supuestos casos de abuso en otras escuelas, todo con un lenguaje que dejó a la nena afectada emocionalmente. ¡Un verdadero despiste, profe!
Pero la cosa no terminó ahí, porque aparte de los comentarios en clase, el profe se acercaba a la estudiante en varias ocasiones, invadiéndole el espacio personal y mirándola de forma, digamos, peculiar. Otros compañeros de clase fueron testigos de estas acciones, lo que contribuyó a fortalecer la denuncia. ¡Qué cosa más incómoda!
En el juicio, el profe primero negó todo, pero luego admitió haber cometido algunos errores, argumentando que fue una simple equivocación. Sin embargo, la administración del colegio no se quedó con eso y lo echó sin contemplaciones. La jueza, aplicando el principio pro-víctima, dio prioridad a la declaración de la menor, tomando en cuenta su vulnerabilidad y la gravedad de los hechos. De verdad, imagínatelo tú, ser la víctima en esa situación…
Y ahora, con esta apelación, ¿cree usted que el MEP debería revocar el despido del profe Jiménez Artavia, considerando su arrepentimiento declarado? ¿O la seguridad y el bienestar emocional de las estudiantes deben primar por encima de todo, manteniendo la decisión original? ¡Danos su opinión en el foro, queremos saber qué piensa la gente!