¡Wtf! Resulta que según los expertos, el próximo año no vamos a ver cambios radicales en la economía. Después de tanto apuro y preocupación, parece que nos estabilizaremos un poquito, aunque siempre hay algunos chinches que pueden cambiar el panorama, ¿verdad?
Según el Banco Nacional, la inflación debería moverse alrededor del 1,83%, lo cual no está tan mal si consideramos que hace poco estábamos en números rojos. Claro, todavía no llegamos al rango ideal que busca el Banco Central, entre el 2% y el 4%, pero bueno, ¡ya vamos por buen camino!
Y hablando de cosas importantes, el tipo de cambio también parece que se mantendrá más o menos tranquilo, rondando los ¢515, con un pequeño ajuste hacia arriba al principio del año. Eso sí, dicen que los combustibles van a seguir influyendo mucho, así que tenemos que estar pendientes.
Ahora, la tasa de política monetaria, esa que afecta nuestros créditos y ahorros, podría bajar un par de veces durante el año, pero no esperemos milagros. Las economías grandes como Estados Unidos y Europa también están echando freno, así que nosotros tendremos que irnos a la onda de ellos, diay.
Pero calma, porque no todo es negativo. Los analistas de BN Valores aseguran que no habrá grandes sobresaltos, ni volatilidad extrema. La clave estará en cómo evolucionen los precios de los combustibles, las tasas internacionales y, como siempre, el contexto político mundial. ¡Esa vaina nunca descansa!
Lo interesante es que, a pesar de estas posibles fluctuaciones, la economía costarricense sigue mostrando resiliencia. Se esperan crecimientos alrededor del 3,79%, lo cual no está nada mal considerando los desafíos globales. Además, la demanda de dólares, esa que mueve el tipo de cambio, debería mantenerse firme gracias a sectores productivos sólidos.
Si bien algunos expertos ven superavit en el mercado cambiario, eso no significa que el dólar vaya a dispararse. Al contrario, la estabilidad interna de nuestro país y las mejoras en cómo conseguimos financiamiento deberían mantener bajo control cualquier alza considerable. En resumen, se pinta un cuadro de relativa tranquilidad económica para el 2026, aunque siempre con la necesidad de echarle un ojo avispado a los acontecimientos.
Así que, compas, ¿creen que realmente vamos a tener un 2026 tranquilo económicamente o estamos ante otra sorpresa? ¿Qué medidas creen que deberíamos tomar como país para asegurar un futuro financiero más sólido y evitar futuros despiches?
Según el Banco Nacional, la inflación debería moverse alrededor del 1,83%, lo cual no está tan mal si consideramos que hace poco estábamos en números rojos. Claro, todavía no llegamos al rango ideal que busca el Banco Central, entre el 2% y el 4%, pero bueno, ¡ya vamos por buen camino!
Y hablando de cosas importantes, el tipo de cambio también parece que se mantendrá más o menos tranquilo, rondando los ¢515, con un pequeño ajuste hacia arriba al principio del año. Eso sí, dicen que los combustibles van a seguir influyendo mucho, así que tenemos que estar pendientes.
Ahora, la tasa de política monetaria, esa que afecta nuestros créditos y ahorros, podría bajar un par de veces durante el año, pero no esperemos milagros. Las economías grandes como Estados Unidos y Europa también están echando freno, así que nosotros tendremos que irnos a la onda de ellos, diay.
Pero calma, porque no todo es negativo. Los analistas de BN Valores aseguran que no habrá grandes sobresaltos, ni volatilidad extrema. La clave estará en cómo evolucionen los precios de los combustibles, las tasas internacionales y, como siempre, el contexto político mundial. ¡Esa vaina nunca descansa!
Lo interesante es que, a pesar de estas posibles fluctuaciones, la economía costarricense sigue mostrando resiliencia. Se esperan crecimientos alrededor del 3,79%, lo cual no está nada mal considerando los desafíos globales. Además, la demanda de dólares, esa que mueve el tipo de cambio, debería mantenerse firme gracias a sectores productivos sólidos.
Si bien algunos expertos ven superavit en el mercado cambiario, eso no significa que el dólar vaya a dispararse. Al contrario, la estabilidad interna de nuestro país y las mejoras en cómo conseguimos financiamiento deberían mantener bajo control cualquier alza considerable. En resumen, se pinta un cuadro de relativa tranquilidad económica para el 2026, aunque siempre con la necesidad de echarle un ojo avispado a los acontecimientos.
Así que, compas, ¿creen que realmente vamos a tener un 2026 tranquilo económicamente o estamos ante otra sorpresa? ¿Qué medidas creen que deberíamos tomar como país para asegurar un futuro financiero más sólido y evitar futuros despiches?