¡Ay, Dios mío! Qué tremenda bronca se armó en Guácimo de Limón, raza. Resulta que una fuga de menores del albergue Casa Convivir, del PANI, terminó en una persecución armada que dejó a todos boquiabiertos. Imagínate la escena: funcionarios, jóvenes y vecinos corriendo de acá para allá, mientras los perseguidores iban encima con cositas que no eran precisamente flores.
La fuente confidencial del albergue, que nos pasó la data bajo siete llaves, nos contó que esta no es la primera vez que pasa. Parece que el lugar anda con los pelos de punta desde hace meses, con fugas constantes de estos muchachos con perfiles, digamos, complicado. Ya sabemos cómo es esto, cuando te sales del camino, terminas metiéndote en un brete que ni Don Chepe arregla.
Lo peor es que, según lo que nos contaron, algunos de esos menores que escapan se enganchan con gente turbia, relacionada con la venta de droga. Ahí empieza el relajo, los robos, los disturbios... Un círculo vicioso que le mete miedo a cualquiera. No es ningún secreto que la juventud tica, especialmente en ciertas zonas, enfrenta desafíos difíciles, y eso se refleja en este tipo de situaciones.
El relato de la fuente es escalofriante: a mediados del año pasado ya hubo un incidente similar, con disturbios y hasta un asalto a un súper. Pero ahora la cosa se puso aún más seria. Después de Navidad, tres chicos –dos de 15 y uno de 16– se largaron de nuevo, y cuando intentó ayudar uno de sus compañeros, ¡boom!, apareció una turba de personas persiguiéndolos con armas de grueso calibre. Dicen que querían hacerles daño serio, una verdadera torta.
El sindicato de empleados del PANI, el SEPI, no tardó en soltar prenda. Están encendidos porque consideran que la mezcla de perfiles de menores en los albergues es una negligencia grave. Dicen que ponen en riesgo a todos, tanto a los chicos problemáticos como a los que sí necesitan protección. Y razón no les falta, imagínate qué cargada debe ser la sensación de vivir en un lugar así, sabiendo que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento.
Y claro, el PANI respondió con un comunicado tratando de ponerle paños fríos a la situación. Aseguran que han reforzado la seguridad y la atención a los adolescentes con perfiles más complejos, invirtiendo más de 76 millones de colones. Han movido a muchos chicos a otras opciones de protección, pero parece que el problema va mucho más hondo que eso, pura vara. Se necesita un cambio radical en la forma en que se abordan estos temas.
Ahora, a pesar de toda la retórica oficial sobre reforzamientos y medidas de seguridad, la realidad es que la comunidad de Guácimo vive con temor. Vecinos nos comentaron que llegaron a rodear el albergue amenazando con hacer de las suyas si no ponían orden. Que sienten que la situación está fuera de control, y que nadie los protege. Una verdadera pena ver cómo se deteriora la confianza en nuestras instituciones.
Después de todo esto, me queda una gran inquietud, raza. ¿Cómo podemos realmente proteger a nuestros jóvenes en riesgo y garantizar un ambiente seguro para todos? ¿Es suficiente con reforzar la seguridad física en los albergues, o necesitamos abordar las causas profundas de esta problemática, como la pobreza, la falta de oportunidades y la influencia del narcotráfico? Compartan sus ideas en el foro, ¡me interesa saber qué piensan!
La fuente confidencial del albergue, que nos pasó la data bajo siete llaves, nos contó que esta no es la primera vez que pasa. Parece que el lugar anda con los pelos de punta desde hace meses, con fugas constantes de estos muchachos con perfiles, digamos, complicado. Ya sabemos cómo es esto, cuando te sales del camino, terminas metiéndote en un brete que ni Don Chepe arregla.
Lo peor es que, según lo que nos contaron, algunos de esos menores que escapan se enganchan con gente turbia, relacionada con la venta de droga. Ahí empieza el relajo, los robos, los disturbios... Un círculo vicioso que le mete miedo a cualquiera. No es ningún secreto que la juventud tica, especialmente en ciertas zonas, enfrenta desafíos difíciles, y eso se refleja en este tipo de situaciones.
El relato de la fuente es escalofriante: a mediados del año pasado ya hubo un incidente similar, con disturbios y hasta un asalto a un súper. Pero ahora la cosa se puso aún más seria. Después de Navidad, tres chicos –dos de 15 y uno de 16– se largaron de nuevo, y cuando intentó ayudar uno de sus compañeros, ¡boom!, apareció una turba de personas persiguiéndolos con armas de grueso calibre. Dicen que querían hacerles daño serio, una verdadera torta.
El sindicato de empleados del PANI, el SEPI, no tardó en soltar prenda. Están encendidos porque consideran que la mezcla de perfiles de menores en los albergues es una negligencia grave. Dicen que ponen en riesgo a todos, tanto a los chicos problemáticos como a los que sí necesitan protección. Y razón no les falta, imagínate qué cargada debe ser la sensación de vivir en un lugar así, sabiendo que cualquier cosa puede pasar en cualquier momento.
Y claro, el PANI respondió con un comunicado tratando de ponerle paños fríos a la situación. Aseguran que han reforzado la seguridad y la atención a los adolescentes con perfiles más complejos, invirtiendo más de 76 millones de colones. Han movido a muchos chicos a otras opciones de protección, pero parece que el problema va mucho más hondo que eso, pura vara. Se necesita un cambio radical en la forma en que se abordan estos temas.
Ahora, a pesar de toda la retórica oficial sobre reforzamientos y medidas de seguridad, la realidad es que la comunidad de Guácimo vive con temor. Vecinos nos comentaron que llegaron a rodear el albergue amenazando con hacer de las suyas si no ponían orden. Que sienten que la situación está fuera de control, y que nadie los protege. Una verdadera pena ver cómo se deteriora la confianza en nuestras instituciones.
Después de todo esto, me queda una gran inquietud, raza. ¿Cómo podemos realmente proteger a nuestros jóvenes en riesgo y garantizar un ambiente seguro para todos? ¿Es suficiente con reforzar la seguridad física en los albergues, o necesitamos abordar las causas profundas de esta problemática, como la pobreza, la falta de oportunidades y la influencia del narcotráfico? Compartan sus ideas en el foro, ¡me interesa saber qué piensan!