¡Tremenda bronca, pura torta! Resulta que la campaña presidencial de Claudia Dobles, esa de la Coalición Agenda Ciudadana, anda buscando hueso. Todo empezó con un spot pa’ mostrar cómo las señoras se esfuerzan vendiendo por catálogo, pero al final resultó que el testimonio era más falso que billete de tres colones. Ahora les cayó toda la responsabilidad encima y la cosa está más caliente que gallina pochada.
El video, que se viralizó rapidísimo en las redes sociales, presentaba a una señora llamada “Doña Sonia”, una supuesta madre soltera que le echaba ganas vendiendo cositas por catálogo. La maquina entera parecía sacada de un comercial de esos cursis de Televisora, pero la realidad es bien diferente. Después de que varios empezaron a preguntar por la veracidad de la historia y el internet hizo de las suyas, salió a la luz que “Doña Sonia” ni siquiera existe. En su lugar, era Mariana Soto, periodista que trabajó en Teletica Deportes y, sorpresivamente, esposa del candidato a diputado Alexander Solís. ¡Imagínate el diay!
La explicación oficial, que vino de boca de Ana Gabriela Zúñiga, jefa de campaña de Dobles, fue que no se trató de una suplantación de identidad, sino de una simple “dramatización”. Sí, así lo dijeron. Como si eso fuera a arreglar la bola que se tragaron todos. Según ella, esto es parte de su estrategia de campaña, hacer como que algunas personas actúan en sus comerciales pa’ protegerlas y evitar que quieran salir en público. Pero vamos, nadie se cree esa vara tan fina.
Pero ahí no acabó la cosa. El periodista José Pablo Vega, de Trivisión, le puso el dedo en el renglón y preguntó por qué no se aclaró desde un principio que era una actuación, por qué cambiaron el nombre de la señora y, sobre todo, por qué no buscaron a una vendedora real. La respuesta de Zúñiga fue más confusa que sopa fría: admitió que “en el momento en que se genera controversia, es porque algo se pudo haber hecho mejor.” ¡Gracias por la honestidad, pero ya llegó demasiado tarde!
Y es que resulta que la participación de Mariana Soto, la ex-deportista, fue bajo un supuesto esquema de voluntariado. Porque claro, en una campaña austera como la suya, hasta los periodistas famosos se ofrecen a trabajar gratis. Lo que nadie entiende es por qué tenían que inventar una historia completa si podían simplemente hablar con alguien real que vende por catálogo. Parece que preferían armar un teatro barato en vez de contar la verdad.
Esto ha generado una ola de críticas hacia la campaña de Dobles, acusándolos de falta de transparencia y ética en la comunicación política. No es la primera vez que vemos cosas así en Costa Rica, pero esta vez parece que se pasaron la mano. De paso, resalta la importancia de verificar la información antes de creer todo lo que ven en las redes sociales o en la tele. ¡Ojo abierto, mae!
La jugada intentaba humanizar la campaña mostrando el esfuerzo de una madre soltera, pero terminaron haciendo exactamente lo contrario. Metieron a una periodista, a su suegro candidato a diputado y a un engaño que, aunque según ellos no fue intencional, sí causó un daño significativo a su imagen pública. La autenticidad, al final, siempre gana –o debería ganar– en política.
Con todo este escándalo, me pregunto: ¿Creen que la campaña de Dobles podrá recuperarse de este golpe, o esta controversia marcará el destino de su candidatura? ¡Déjenme saber sus opiniones en el foro! ¿Hasta dónde llegará la exigencia de transparencia en las campañas políticas?
El video, que se viralizó rapidísimo en las redes sociales, presentaba a una señora llamada “Doña Sonia”, una supuesta madre soltera que le echaba ganas vendiendo cositas por catálogo. La maquina entera parecía sacada de un comercial de esos cursis de Televisora, pero la realidad es bien diferente. Después de que varios empezaron a preguntar por la veracidad de la historia y el internet hizo de las suyas, salió a la luz que “Doña Sonia” ni siquiera existe. En su lugar, era Mariana Soto, periodista que trabajó en Teletica Deportes y, sorpresivamente, esposa del candidato a diputado Alexander Solís. ¡Imagínate el diay!
La explicación oficial, que vino de boca de Ana Gabriela Zúñiga, jefa de campaña de Dobles, fue que no se trató de una suplantación de identidad, sino de una simple “dramatización”. Sí, así lo dijeron. Como si eso fuera a arreglar la bola que se tragaron todos. Según ella, esto es parte de su estrategia de campaña, hacer como que algunas personas actúan en sus comerciales pa’ protegerlas y evitar que quieran salir en público. Pero vamos, nadie se cree esa vara tan fina.
Pero ahí no acabó la cosa. El periodista José Pablo Vega, de Trivisión, le puso el dedo en el renglón y preguntó por qué no se aclaró desde un principio que era una actuación, por qué cambiaron el nombre de la señora y, sobre todo, por qué no buscaron a una vendedora real. La respuesta de Zúñiga fue más confusa que sopa fría: admitió que “en el momento en que se genera controversia, es porque algo se pudo haber hecho mejor.” ¡Gracias por la honestidad, pero ya llegó demasiado tarde!
Y es que resulta que la participación de Mariana Soto, la ex-deportista, fue bajo un supuesto esquema de voluntariado. Porque claro, en una campaña austera como la suya, hasta los periodistas famosos se ofrecen a trabajar gratis. Lo que nadie entiende es por qué tenían que inventar una historia completa si podían simplemente hablar con alguien real que vende por catálogo. Parece que preferían armar un teatro barato en vez de contar la verdad.
Esto ha generado una ola de críticas hacia la campaña de Dobles, acusándolos de falta de transparencia y ética en la comunicación política. No es la primera vez que vemos cosas así en Costa Rica, pero esta vez parece que se pasaron la mano. De paso, resalta la importancia de verificar la información antes de creer todo lo que ven en las redes sociales o en la tele. ¡Ojo abierto, mae!
La jugada intentaba humanizar la campaña mostrando el esfuerzo de una madre soltera, pero terminaron haciendo exactamente lo contrario. Metieron a una periodista, a su suegro candidato a diputado y a un engaño que, aunque según ellos no fue intencional, sí causó un daño significativo a su imagen pública. La autenticidad, al final, siempre gana –o debería ganar– en política.
Con todo este escándalo, me pregunto: ¿Creen que la campaña de Dobles podrá recuperarse de este golpe, o esta controversia marcará el destino de su candidatura? ¡Déjenme saber sus opiniones en el foro! ¿Hasta dónde llegará la exigencia de transparencia en las campañas políticas?