¡Ay, mae! Se armó un rollo con la candidata Dobles y sus promesas de mejorar los salarios en el sector público. Resulta que ahora quiere arreglar esa bronca del salario global contra el compuesto, que dejó a muchos trabajadores comiéndose las uñas pensando ‘¿por qué yo no tengo eso?’ Bueno, ahí les va la nota.
Como saben, la movida del salario global llegó hace unos años, cortesía del gobierno de Carlos Alvarado, quien, ojo, era el esposo de Dobles en ese momento. La idea era modernizar el sistema, atraer gente talentosa y, según dijeron, bajar los costos de pluses y beneficios que se estaban disparando como cohete. Pero la realidad es que terminó dejando a muchos con la sensación de que se les había echado agua al coco.
La ley, aprobada en marzo del 2022, básicamente dice que los nuevos funcionarios y aquellos que cambian de puesto reciben un salario único, el llamado “global.” Esto, en teoría, simplificaría las cosas y evitaría que cada institución tenga su propia sopa boba de bonificaciones. Mientras tanto, los que ya andaban trabajando seguían con sus salarios compuestos, que incluyen todo tipo de extras y sobresueldos… y ahí empezaron los problemitas.
Muchos empleados públicos, especialmente en áreas como educación y salud, sintieron que estaban recibiendo menos que los recién llegados. Imagínate tú, enseñar durante años, darle duro al chunche, y ver cómo un chavalito que acaba de entrar gana más que tú. ¡Eso da unas ganas de tirarle piedras al mar! Además, varios sindicatos y organizaciones laborales han intentado buscar soluciones, presentando proyectos de ley para equiparar los salarios, pero hasta ahora, nada ha cuajado.
Ahora, Dobles sale con la promesa de hacer un estudio técnico, elaborar un plan progresivo y, crucialmente, asegurarse de que cualquier ajuste salarial se refleje en el aguinaldo y el salario escolar. Porque, díganlo claro, si solo aumentan el salario base y dejan el aguinaldo igual, pues ¿de qué sirve? Eso es como regalarle un auto nuevo sin gasolina, ¡pura pérdida de tiempo!
Este asunto del salario global es un brete complicado porque hay mucha historia detrás. Durante la época de Alvarado, se argumentaba que era una medida necesaria para controlar el gasto público, pero la implementación dejó mucho que desear. Varios ministerios, como Hacienda y Educación, se opusieron a algunas propuestas de ley para mejorar las condiciones de los empleados existentes, alegando que no tenían fondos suficientes.
La verdad es que este tema toca fibras sensibles en la sociedad costarricense. Nos gusta sentirnos justos, nos preocupa la desigualdad y queremos que el esfuerzo se recompense. Por eso, la propuesta de Dobles ha generado expectativas, aunque también cierto escepticismo. Ya hemos visto tantas promesas políticas irse al traste que cuesta confiar plenamente en que esta vez será diferente. Después de todo, estamos hablando de cambios estructurales en el empleo público, que siempre tienen intereses encontrados y resistencias poderosas.
Así que, mi gente, la pregunta del millón es la siguiente: ¿creemos realmente que Dobles podrá cumplir su promesa de corregir las desigualdades salariales en el sector público, o simplemente estamos frente a otra campaña llena de buenas intenciones que terminará perdiéndose en el papeleo? ¡Déjenme saber su opinión en los comentarios! ¿Ustedes creen que le dará o seguirá siendo un clásico caso de ‘prometieron la luna y entregaron una piedra’?
Como saben, la movida del salario global llegó hace unos años, cortesía del gobierno de Carlos Alvarado, quien, ojo, era el esposo de Dobles en ese momento. La idea era modernizar el sistema, atraer gente talentosa y, según dijeron, bajar los costos de pluses y beneficios que se estaban disparando como cohete. Pero la realidad es que terminó dejando a muchos con la sensación de que se les había echado agua al coco.
La ley, aprobada en marzo del 2022, básicamente dice que los nuevos funcionarios y aquellos que cambian de puesto reciben un salario único, el llamado “global.” Esto, en teoría, simplificaría las cosas y evitaría que cada institución tenga su propia sopa boba de bonificaciones. Mientras tanto, los que ya andaban trabajando seguían con sus salarios compuestos, que incluyen todo tipo de extras y sobresueldos… y ahí empezaron los problemitas.
Muchos empleados públicos, especialmente en áreas como educación y salud, sintieron que estaban recibiendo menos que los recién llegados. Imagínate tú, enseñar durante años, darle duro al chunche, y ver cómo un chavalito que acaba de entrar gana más que tú. ¡Eso da unas ganas de tirarle piedras al mar! Además, varios sindicatos y organizaciones laborales han intentado buscar soluciones, presentando proyectos de ley para equiparar los salarios, pero hasta ahora, nada ha cuajado.
Ahora, Dobles sale con la promesa de hacer un estudio técnico, elaborar un plan progresivo y, crucialmente, asegurarse de que cualquier ajuste salarial se refleje en el aguinaldo y el salario escolar. Porque, díganlo claro, si solo aumentan el salario base y dejan el aguinaldo igual, pues ¿de qué sirve? Eso es como regalarle un auto nuevo sin gasolina, ¡pura pérdida de tiempo!
Este asunto del salario global es un brete complicado porque hay mucha historia detrás. Durante la época de Alvarado, se argumentaba que era una medida necesaria para controlar el gasto público, pero la implementación dejó mucho que desear. Varios ministerios, como Hacienda y Educación, se opusieron a algunas propuestas de ley para mejorar las condiciones de los empleados existentes, alegando que no tenían fondos suficientes.
La verdad es que este tema toca fibras sensibles en la sociedad costarricense. Nos gusta sentirnos justos, nos preocupa la desigualdad y queremos que el esfuerzo se recompense. Por eso, la propuesta de Dobles ha generado expectativas, aunque también cierto escepticismo. Ya hemos visto tantas promesas políticas irse al traste que cuesta confiar plenamente en que esta vez será diferente. Después de todo, estamos hablando de cambios estructurales en el empleo público, que siempre tienen intereses encontrados y resistencias poderosas.
Así que, mi gente, la pregunta del millón es la siguiente: ¿creemos realmente que Dobles podrá cumplir su promesa de corregir las desigualdades salariales en el sector público, o simplemente estamos frente a otra campaña llena de buenas intenciones que terminará perdiéndose en el papeleo? ¡Déjenme saber su opinión en los comentarios! ¿Ustedes creen que le dará o seguirá siendo un clásico caso de ‘prometieron la luna y entregaron una piedra’?