¡Ay, Dios mío! Qué pena, bronca y sorpresa a la vez. Aquí seguimos con el caso del pobre Francisco Ojeda, el chileno que encontró el agua en Playa Dominicalito hace poquito. Ahora resulta que su hermano, Jaime, vino volando desde España, ¡toda una travesía!, para echarle una mano a su cuñada Yasna y darle seguimiento a toda esta movida. La verdad, es que esto se puso bien chungo.
Resulta que Francisco llevaba viviendo en Costa Rica como tres años, trabajando como encargado de prensa en el Santuario de Vida Silvestre Alturas. Un mae dedicado a cuidar nuestro entorno, documentando la fauna y flora de la zona. Cuenta la historia que era un tipo super sociable, que amaba charlar con la gente, escuchar sus penas y alegrías... ¡Un pana de esos que son oro puro! Pero bueno, eso ya es pasado, y ahora toca buscar quién o quiénes le hicieron eso.
Según nos cuenta Jaime Ojeda, la alerta llegó como un balde de agua fría. Se enteró por teléfono, imagínate el susto, y tuvo que armar las valijas a toda prisa para llegar a Costa Rica. Dice que todo pasó tan rápido que todavía está procesándolo. Lo más difícil, asegura, es lidiar con la incertidumbre y la falta de respuestas claras. ¡Qué torta estar así, varado sin saber qué pasó realmente!
Lo que más le duele a la familia es la rareza de toda la situación. Francisco cenó con Yasna y unos amigos la noche del 25 de diciembre, riendo y compartiendo como siempre. De repente, se esfumó. Nadie sabe qué ocurrió exactamente hasta que lo hallaron a la mañana siguiente, tirado en la arena. ¡Qué sal! Una muerte tan repentina e inesperada deja muchas preguntas flotando en el aire.
Pero no todo es tristeza. Jaime destaca el excelente trato que ha recibido por parte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Nos explica que desde el primer día, los oficiales se mostraron dispuestos a ayudar y a mantenerlos informados. Han tenido comunicación constante, incluso por WhatsApp, lo cual les da esperanzas de que pronto llegará la verdad. ¡Eso sí que es trabajar con ganas!
“Estamos muy agradecidos con el OIJ,” afirma Jaime. “Han sido transparentes y eficientes. Sabemos que están haciendo todo lo posible para esclarecer este caso. Les tenemos mucha fe de que van a identificar a los responsables.” También nos comenta que han estado buscando información entre los jefes y amigos cercanos de Francisco, tratando de reconstruir sus últimos días y ver si alguien tiene alguna pista importante. Dice que el pueblo donde vive Francisco es pequeño y que la gente está consternada por lo sucedido.
Y hablando de Francisco, parece que era un mae entregado a su trabajo y a su comunidad. Según cuentan sus allegados, era un tipo preocupado por el bienestar de los demás, siempre dispuesto a echar una mano. Amaba la naturaleza y trabajaba incansablemente para protegerla. Por eso, el vacío que ha dejado es tan profundo. Era una figura querida y respetada por todos. ¡Qué pena tremenda perder a un pana así!
Ahora, mientras la familia espera que concluyan los trámites en Costa Rica para poder llevar las honras fúnebres de Francisco a Chiloé, hacen un llamado a la ciudadanía: Si tienen alguna información, por mínima que parezca, que la hagan llegar al OIJ. El número confidencial es 800-8000645 o pueden contactarlos por WhatsApp al 8800-0645. Al final, lo importante es que la memoria de Francisco quede limpia y que se haga justicia. Ahora, díganme, ustedes qué opinan: ¿creen que la pronta respuesta del OIJ indicará que este caso será resuelto pronto o creen que habrá complicaciones? ¿Consideran que la gran sociabilidad de Francisco pudo haberle traído algún problema?
Resulta que Francisco llevaba viviendo en Costa Rica como tres años, trabajando como encargado de prensa en el Santuario de Vida Silvestre Alturas. Un mae dedicado a cuidar nuestro entorno, documentando la fauna y flora de la zona. Cuenta la historia que era un tipo super sociable, que amaba charlar con la gente, escuchar sus penas y alegrías... ¡Un pana de esos que son oro puro! Pero bueno, eso ya es pasado, y ahora toca buscar quién o quiénes le hicieron eso.
Según nos cuenta Jaime Ojeda, la alerta llegó como un balde de agua fría. Se enteró por teléfono, imagínate el susto, y tuvo que armar las valijas a toda prisa para llegar a Costa Rica. Dice que todo pasó tan rápido que todavía está procesándolo. Lo más difícil, asegura, es lidiar con la incertidumbre y la falta de respuestas claras. ¡Qué torta estar así, varado sin saber qué pasó realmente!
Lo que más le duele a la familia es la rareza de toda la situación. Francisco cenó con Yasna y unos amigos la noche del 25 de diciembre, riendo y compartiendo como siempre. De repente, se esfumó. Nadie sabe qué ocurrió exactamente hasta que lo hallaron a la mañana siguiente, tirado en la arena. ¡Qué sal! Una muerte tan repentina e inesperada deja muchas preguntas flotando en el aire.
Pero no todo es tristeza. Jaime destaca el excelente trato que ha recibido por parte del Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Nos explica que desde el primer día, los oficiales se mostraron dispuestos a ayudar y a mantenerlos informados. Han tenido comunicación constante, incluso por WhatsApp, lo cual les da esperanzas de que pronto llegará la verdad. ¡Eso sí que es trabajar con ganas!
“Estamos muy agradecidos con el OIJ,” afirma Jaime. “Han sido transparentes y eficientes. Sabemos que están haciendo todo lo posible para esclarecer este caso. Les tenemos mucha fe de que van a identificar a los responsables.” También nos comenta que han estado buscando información entre los jefes y amigos cercanos de Francisco, tratando de reconstruir sus últimos días y ver si alguien tiene alguna pista importante. Dice que el pueblo donde vive Francisco es pequeño y que la gente está consternada por lo sucedido.
Y hablando de Francisco, parece que era un mae entregado a su trabajo y a su comunidad. Según cuentan sus allegados, era un tipo preocupado por el bienestar de los demás, siempre dispuesto a echar una mano. Amaba la naturaleza y trabajaba incansablemente para protegerla. Por eso, el vacío que ha dejado es tan profundo. Era una figura querida y respetada por todos. ¡Qué pena tremenda perder a un pana así!
Ahora, mientras la familia espera que concluyan los trámites en Costa Rica para poder llevar las honras fúnebres de Francisco a Chiloé, hacen un llamado a la ciudadanía: Si tienen alguna información, por mínima que parezca, que la hagan llegar al OIJ. El número confidencial es 800-8000645 o pueden contactarlos por WhatsApp al 8800-0645. Al final, lo importante es que la memoria de Francisco quede limpia y que se haga justicia. Ahora, díganme, ustedes qué opinan: ¿creen que la pronta respuesta del OIJ indicará que este caso será resuelto pronto o creen que habrá complicaciones? ¿Consideran que la gran sociabilidad de Francisco pudo haberle traído algún problema?