¡Aguántense!, porque la cosa está caliente. Resulta que el Patronato Nacional de la Infancia (PANI) decidió cerrar el expediente que tenían abierto por Mariana, la hija del candidato presidencial del PLN, Álvaro Ramos Chaves. Un caso que levantó ampollas desde que salió a luz un video donde la muchacha expresaba algunas críticas hacia su papá, don Rodrigo Chaves Robles. El rollo es que esto ha dejado a toda la familia con sabor a palo.
Para refrescarles la memoria, el drama empezó cuando Mariana, en un acto público durante un evento político, se soltó la lengua con unas observaciones sobre la gestión de su padre. Al instante, el PANI abrió un expediente para investigar si existía algún tipo de afectación psicológica en la menor. ¡Imagínense la bronca! Desde entonces, la familia Ramos ha sido blanco de especulaciones y ataques mediáticos, y eso definitivamente no es pan comido.
En un video que Ramírez circuló por todos lados este martes, Ramos se mostró visiblemente emocionado y agradecido por el apoyo recibido. Dijo sentir bendiciones al tener dos hijas, a quienes calificó de ‘inquietas’ y ‘de gran corazón’. Pero también puso pa’lante su hartazgo con la manera en cómo, según él, “el poder reaccionó”. Su argumento central es que se intentó acallar a su hija, buscando intimidarla para evitar que expusiera sus opiniones.
“No se vale, costarricenses. No lo podemos permitir,” exclamó Ramos con vehemencia. “Agradezco a todas las personas, miles, que se solidarizaron con Mariana y con nuestra familia en esas horas oscuras.” Y remató diciendo que, aunque cerraron el expediente, la herida sigue abierta, especialmente en el corazón de Mariana. Porque claro, cualquiera se sentiría incómodo con todo ese revuelo. El mae estaba clarito en señalar que no se trataba solo de un cierre de expediente; era un asunto de principios.
Pero ojo, que Ramos no tiró paja. Dejó caer que, según él, la simple apertura de este proceso sembró miedo en muchas familias. Familias que ahora podrían pensarlo dos veces antes de permitir que sus hijos expresen sus ideas por temor a represalias. Esto, según el candidato liberacionista, pone en riesgo la libertad de expresión, un valor fundamental en cualquier democracia, diay.
Aunque precisó que no señala a los trabajadores del PANI que simplemente hacían su trabajo, sí apuntó directamente a “aquellos que creen que el poder se puede usar para perseguir o callar a la gente”. El hombre prometió que, de llegar a Casa Amarilla, respetará la libertad de expresión y promoverá espacios abiertos para el debate, garantizando que nadie tenga que mordecerse la lengua por miedo a las consecuencias. ¡Eso es lo que dice!
Ahora bien, hay que ponerle pausa al análisis. Este caso, sin lugar a dudas, levanta interrogantes sobre los límites del poder y la protección de la infancia. ¿Hasta dónde llega el derecho de los padres a proteger a sus hijos frente a posibles daños emocionales? ¿Y cuál es el papel del Estado en la defensa de la libertad de expresión, incluso cuando esa expresión proviene de un niño o una niña? Porque la jugada política es clara, pero el fondo es mucho más profundo. Lo que pasó con la familia Ramos no debería repetirse, ni bajo ningún costo.
Así que díganme, compañeros del Foro: ¿creen que el cierre del expediente realmente justifica que haya quedado una ‘herida’ en la familia Ramos? ¿Han sentido ustedes alguna vez que alguien intentó silenciar una voz que no le gustaba? ¿Cómo deberían protegerse los derechos de los menores y al mismo tiempo garantizar su derecho a opinar libremente?
Para refrescarles la memoria, el drama empezó cuando Mariana, en un acto público durante un evento político, se soltó la lengua con unas observaciones sobre la gestión de su padre. Al instante, el PANI abrió un expediente para investigar si existía algún tipo de afectación psicológica en la menor. ¡Imagínense la bronca! Desde entonces, la familia Ramos ha sido blanco de especulaciones y ataques mediáticos, y eso definitivamente no es pan comido.
En un video que Ramírez circuló por todos lados este martes, Ramos se mostró visiblemente emocionado y agradecido por el apoyo recibido. Dijo sentir bendiciones al tener dos hijas, a quienes calificó de ‘inquietas’ y ‘de gran corazón’. Pero también puso pa’lante su hartazgo con la manera en cómo, según él, “el poder reaccionó”. Su argumento central es que se intentó acallar a su hija, buscando intimidarla para evitar que expusiera sus opiniones.
“No se vale, costarricenses. No lo podemos permitir,” exclamó Ramos con vehemencia. “Agradezco a todas las personas, miles, que se solidarizaron con Mariana y con nuestra familia en esas horas oscuras.” Y remató diciendo que, aunque cerraron el expediente, la herida sigue abierta, especialmente en el corazón de Mariana. Porque claro, cualquiera se sentiría incómodo con todo ese revuelo. El mae estaba clarito en señalar que no se trataba solo de un cierre de expediente; era un asunto de principios.
Pero ojo, que Ramos no tiró paja. Dejó caer que, según él, la simple apertura de este proceso sembró miedo en muchas familias. Familias que ahora podrían pensarlo dos veces antes de permitir que sus hijos expresen sus ideas por temor a represalias. Esto, según el candidato liberacionista, pone en riesgo la libertad de expresión, un valor fundamental en cualquier democracia, diay.
Aunque precisó que no señala a los trabajadores del PANI que simplemente hacían su trabajo, sí apuntó directamente a “aquellos que creen que el poder se puede usar para perseguir o callar a la gente”. El hombre prometió que, de llegar a Casa Amarilla, respetará la libertad de expresión y promoverá espacios abiertos para el debate, garantizando que nadie tenga que mordecerse la lengua por miedo a las consecuencias. ¡Eso es lo que dice!
Ahora bien, hay que ponerle pausa al análisis. Este caso, sin lugar a dudas, levanta interrogantes sobre los límites del poder y la protección de la infancia. ¿Hasta dónde llega el derecho de los padres a proteger a sus hijos frente a posibles daños emocionales? ¿Y cuál es el papel del Estado en la defensa de la libertad de expresión, incluso cuando esa expresión proviene de un niño o una niña? Porque la jugada política es clara, pero el fondo es mucho más profundo. Lo que pasó con la familia Ramos no debería repetirse, ni bajo ningún costo.
Así que díganme, compañeros del Foro: ¿creen que el cierre del expediente realmente justifica que haya quedado una ‘herida’ en la familia Ramos? ¿Han sentido ustedes alguna vez que alguien intentó silenciar una voz que no le gustaba? ¿Cómo deberían protegerse los derechos de los menores y al mismo tiempo garantizar su derecho a opinar libremente?