¡Ay, mae! Se acabó el sufrimiento en la Ruta 105 de Escazú. Después de casi seis meses de brete, la primera fase de la renovación llegó a su fin el 30 de diciembre, y vaya que le pegaron cambio a esa carreta. Desde soda El Jardín hasta el cruce del Maxi Palí, ahora tenemos asfalto nuevo, aceras decentes y hasta alcantarillado pluvial digno. ¡Una chivatonería!
Para los que no estén al tanto, esta ruta ha sido históricamente un dolor de cabeza, especialmente en temporada de lluvia. Los charcos eran épicos, las baches amenazaban con comernos los carros y caminar por ahí era un verdadero riesgo. Entonces, la inversión de mil colones – ¡una varonada! – de la Municipalidad de Escazú parecía sacarnos de este embate.
Y sí, la alcaldía se lució, metiéndole con todo. No solo cambiaron el asfalto, sino que también le dieron mantenimiento al sistema de drenaje, lo cual es crucial en una zona donde llueve a cántaros como Escazú. Además, las aceras nuevas son una bendición para los peatones; ahora podemos caminar tranquilos sin temer por nuestra vida. Me imagino a los abuelitos contentísimos poder ir por sus mandados sin resbalarse, ¡qué alivio!
Pero, ¡ojo!, que esto es solo la primera parte de la historia. Mientras la municipalidad se encargó del tramo de soda El Jardín al Maxi Palí, todavía queda la segunda etapa pendiente: desde el cruce de Ambacár hasta el río Agres. Eso significa que todavía hay unos cuantos kilómetros de sufrimiento por delante, mi gente. A esperar y ver qué tan rápido avanzan con eso, porque la paciencia ya está que da risa.
Lo que me preocupa, y seguramente les pasará a ustedes también, es si este trabajo aguanta el tráfico pesado que recibe la Ruta 105. Con todos esos camiones y buses que pasan día y noche, es fácil que el asfalto empiece a agrietarse y las cosas vuelvan a ponerse feas. Esperemos que hayan usado materiales de calidad y que el Conavi esté atento para hacerle mantenimiento preventivo.
Algunos vecinos ya expresaron preocupación sobre cómo afectará el aumento de tráfico durante la segunda fase de la obra. Ya saben cómo es, cierran calles, hay desvíos, y la congestión se vuelve insoportable. ¡Qué torta! Tendremos que armarnos de valor y paciencia para sortear estos obstáculos.
Más allá de los trabajos físicos, esta renovación nos recuerda lo importante que es invertir en infraestructura vial. Una buena carretera no solo facilita la movilidad, sino que también mejora la seguridad de todos. Y hablando de seguridad, espero que los nuevos semáforos funcionen bien y que los conductores respeten las señales, porque eso es fundamental para evitar accidentes. ¡Que nadie se jale una torta en la Ruta 105!
En fin, celebramos este avance, pero sabemos que aún hay camino por recorrer. Ahora, quiero saberles a ustedes, compas del Foro: ¿creen que esta renovación de la Ruta 105 va a durar y solucionar los problemas de fondo, o estamos condenados a revivir este calvario en pocos años?
Para los que no estén al tanto, esta ruta ha sido históricamente un dolor de cabeza, especialmente en temporada de lluvia. Los charcos eran épicos, las baches amenazaban con comernos los carros y caminar por ahí era un verdadero riesgo. Entonces, la inversión de mil colones – ¡una varonada! – de la Municipalidad de Escazú parecía sacarnos de este embate.
Y sí, la alcaldía se lució, metiéndole con todo. No solo cambiaron el asfalto, sino que también le dieron mantenimiento al sistema de drenaje, lo cual es crucial en una zona donde llueve a cántaros como Escazú. Además, las aceras nuevas son una bendición para los peatones; ahora podemos caminar tranquilos sin temer por nuestra vida. Me imagino a los abuelitos contentísimos poder ir por sus mandados sin resbalarse, ¡qué alivio!
Pero, ¡ojo!, que esto es solo la primera parte de la historia. Mientras la municipalidad se encargó del tramo de soda El Jardín al Maxi Palí, todavía queda la segunda etapa pendiente: desde el cruce de Ambacár hasta el río Agres. Eso significa que todavía hay unos cuantos kilómetros de sufrimiento por delante, mi gente. A esperar y ver qué tan rápido avanzan con eso, porque la paciencia ya está que da risa.
Lo que me preocupa, y seguramente les pasará a ustedes también, es si este trabajo aguanta el tráfico pesado que recibe la Ruta 105. Con todos esos camiones y buses que pasan día y noche, es fácil que el asfalto empiece a agrietarse y las cosas vuelvan a ponerse feas. Esperemos que hayan usado materiales de calidad y que el Conavi esté atento para hacerle mantenimiento preventivo.
Algunos vecinos ya expresaron preocupación sobre cómo afectará el aumento de tráfico durante la segunda fase de la obra. Ya saben cómo es, cierran calles, hay desvíos, y la congestión se vuelve insoportable. ¡Qué torta! Tendremos que armarnos de valor y paciencia para sortear estos obstáculos.
Más allá de los trabajos físicos, esta renovación nos recuerda lo importante que es invertir en infraestructura vial. Una buena carretera no solo facilita la movilidad, sino que también mejora la seguridad de todos. Y hablando de seguridad, espero que los nuevos semáforos funcionen bien y que los conductores respeten las señales, porque eso es fundamental para evitar accidentes. ¡Que nadie se jale una torta en la Ruta 105!
En fin, celebramos este avance, pero sabemos que aún hay camino por recorrer. Ahora, quiero saberles a ustedes, compas del Foro: ¿creen que esta renovación de la Ruta 105 va a durar y solucionar los problemas de fondo, o estamos condenados a revivir este calvario en pocos años?