Laura Fernández, la contendiente presidencial del Partido Pueblo Soberano (PPSO), ha encendido las alarmas (y algunos aplausos) al declarar que prefiere pasar sus días escuchando directamente a la gente en las comunidades que participando en debates televisados. Después de su paso por Heredia, donde mantuvo un encuentro con vecinos, la candidata dejó claro que, para ella, el contacto cara a cara vale mucho más que cualquier escenario de televisión lleno de cámaras y micrófonos.
La explicación llegó luego de las fuertes críticas y especulaciones sobre su ausencia estratégica en varios debates organizados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Muchos le atribuyeron una supuesta falta de confianza o incapacidad para desenvolverse en esos espacios públicos, pero Fernández descartó rotundamente esas acusaciones. "Eso de inventar excusas para no ir a debatir ya quedó atrás", sentenció con contundencia durante su visita a la provincia central.
La candidata detalló que su campaña está diseñada para priorizar las visitas territoriales y los encuentros directos con los ciudadanos. Según Fernández, estos espacios ofrecen una oportunidad invaluable para comprender de primera mano las problemáticas reales y las necesidades específicas de cada comunidad. "Nosotros queremos entender qué le pasa a la gente, qué necesita realmente, y eso no lo vas a saber sentado en un estudio televisivo leyendo encuestas", explicó con énfasis.
Con un toque de irreverencia, Fernández criticó duramente el formato de los debates actuales, calificándolos de “gallineros” llenos de “mala vibra y hate”. Argumentó que el tiempo limitado y la presión de enfrentarse a otros candidatos dificultan enormemente la posibilidad de presentar propuestas concretas y significativas. "Imagínate, tienes apenas 30 segundos para explicar un plan de desarrollo económico... ¡Es un brete!”, exclamó, visiblemente frustrada.
Más allá de las críticas al formato, Fernández enfatizó que los debates suelen degenerar en meras peleas verbales, donde prevalece la confrontación sobre el intercambio constructivo de ideas. "A veces parece que estamos jugando al escondite en vez de discutir soluciones reales para el país. ¡Qué pena!, reconoció, aunque sin perder la compostura.
En otro giro inesperado, Fernández respondió a quienes sugieren que está subordinada a las decisiones del actual gobierno liderado por Rodrigo Chaves. "¡Pero por favor! Nadie me va a mandar ni a mí ni a nadie… Soy una mujer política con mis propias convicciones y mi propio camino”, aseveró con firmeza, dejando claro que no es una simple extensión del mandato presidencial.
Fernández reafirmó que su compromiso fundamental es construir un programa de gobierno basado en las inquietudes y demandas de la población. Durante su discurso en Heredia, instó a los votantes a no dejarse llevar por promesas vacías o estrategias mediáticas superficiales. “Esto es como un partido de soccer que se define en los últimos minutos. Todavía hay tiempo para cambiar el rumbo, para construir un futuro mejor para Costa Rica”, recalcó con optimismo.
Ahora bien, ante este enfoque centrado en el contacto directo y la crítica al sistema de debates tradicionales, ¿creen ustedes que Laura Fernández está tomando la decisión correcta para conectar con el electorado costarricense, o creen que se está perdiendo la oportunidad de confrontar directamente a sus adversarios en un espacio público importante? ¿Será suficiente este acercamiento personal para ganar la presidencia?
La explicación llegó luego de las fuertes críticas y especulaciones sobre su ausencia estratégica en varios debates organizados por el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE). Muchos le atribuyeron una supuesta falta de confianza o incapacidad para desenvolverse en esos espacios públicos, pero Fernández descartó rotundamente esas acusaciones. "Eso de inventar excusas para no ir a debatir ya quedó atrás", sentenció con contundencia durante su visita a la provincia central.
La candidata detalló que su campaña está diseñada para priorizar las visitas territoriales y los encuentros directos con los ciudadanos. Según Fernández, estos espacios ofrecen una oportunidad invaluable para comprender de primera mano las problemáticas reales y las necesidades específicas de cada comunidad. "Nosotros queremos entender qué le pasa a la gente, qué necesita realmente, y eso no lo vas a saber sentado en un estudio televisivo leyendo encuestas", explicó con énfasis.
Con un toque de irreverencia, Fernández criticó duramente el formato de los debates actuales, calificándolos de “gallineros” llenos de “mala vibra y hate”. Argumentó que el tiempo limitado y la presión de enfrentarse a otros candidatos dificultan enormemente la posibilidad de presentar propuestas concretas y significativas. "Imagínate, tienes apenas 30 segundos para explicar un plan de desarrollo económico... ¡Es un brete!”, exclamó, visiblemente frustrada.
Más allá de las críticas al formato, Fernández enfatizó que los debates suelen degenerar en meras peleas verbales, donde prevalece la confrontación sobre el intercambio constructivo de ideas. "A veces parece que estamos jugando al escondite en vez de discutir soluciones reales para el país. ¡Qué pena!, reconoció, aunque sin perder la compostura.
En otro giro inesperado, Fernández respondió a quienes sugieren que está subordinada a las decisiones del actual gobierno liderado por Rodrigo Chaves. "¡Pero por favor! Nadie me va a mandar ni a mí ni a nadie… Soy una mujer política con mis propias convicciones y mi propio camino”, aseveró con firmeza, dejando claro que no es una simple extensión del mandato presidencial.
Fernández reafirmó que su compromiso fundamental es construir un programa de gobierno basado en las inquietudes y demandas de la población. Durante su discurso en Heredia, instó a los votantes a no dejarse llevar por promesas vacías o estrategias mediáticas superficiales. “Esto es como un partido de soccer que se define en los últimos minutos. Todavía hay tiempo para cambiar el rumbo, para construir un futuro mejor para Costa Rica”, recalcó con optimismo.
Ahora bien, ante este enfoque centrado en el contacto directo y la crítica al sistema de debates tradicionales, ¿creen ustedes que Laura Fernández está tomando la decisión correcta para conectar con el electorado costarricense, o creen que se está perdiendo la oportunidad de confrontar directamente a sus adversarios en un espacio público importante? ¿Será suficiente este acercamiento personal para ganar la presidencia?