Ay, pata, el caso Gamboa sigue dando para tirar piedra. El exministro y exmagistrado, Celso Gamboa Sánchez, parece que ahora anda más preocupado por el clima y la comida en La Reforma que por las implicaciones de su extradición a Estados Unidos. En medio de un juicio por tráfico de influencias que se esfumaba en la bruma, Gamboa soltó unas quejas para la prensa que dejaron a más de uno con la boca abierta.
Todo esto ocurrió durante una audiencia donde originalmente iba a enfrentar el tercer juicio en un año – un debate por supuesto tráfico de influencias. Pero como nos tiene acostumbrados, el Ministerio Público sacó de la manga un criterio de oportunidad, buscando suspender la causa penal y allanar el camino para su salida rumbo a los gringos. Parece que quieren acelerarle el paso al asunto de la extradición, diay.
Gamboa, visiblemente contrariado, aprovechó la oportunidad para lamentarse. Dijo que le resultaba “sumamente difícil” ejercer su defensa dada la limitación de acceso a sus abogados en La Reforma, donde se encuentra recluido en máxima seguridad. Según él, solo seis abogados pueden entrar al día, y la comunicación con ellos es limitada. Esto, claro, ha complicado su estrategia legal, más allá de cualquier detalle jurídico, ahí tienes que considerar que el mae lleva meses encerrado.
El exmagistrado también expresó su inquietud sobre el hecho de que jueces costarricenses acepten su extradición sin garantías de que en Estados Unidos no se le imponga cadena perpetua. Un detalle importante, ¿eh? Porque aunque los gringos ofrecen cosas, siempre hay que estar pendiente de esos tecnicismos legales. Y mientras tanto, el expediente corre, el tipo anda frustrado, y nosotros aquí viendo circo.
Pero lo que realmente llamó la atención fueron sus quejas sobre las condiciones de vida en prisión. Se quejó de tener “mucho frío y mucha hambre”, y añadió que la comida servida allí era “muy poquita”. Ay, mándale, parece que el señor andaba esperando un banquete digno de realeza. Verdad que te dan risa esas cosas, pero al final del día, refleja algo más profundo sobre nuestra realidad judicial, ¿no creen?
El Ministerio Público, sin embargo, mantiene firme su intención de agilizar el proceso de extradición, presentando un criterio de oportunidad para suspender la acción penal y evitar futuros obstáculos. Carlo Díaz, el fiscal general, dio luz verde a esta maniobra, argumentando que no perjudicaría a los demás acusados en la causa. Eso sí, confirman que siguen con la idea de pasarlo directo pa'llá, sin más rodeos, ¡como dicen!
Este juicio, originado en los oscuros manejos del caso Cementazo, ha arrastrado a Gamboa a múltiples problemas judiciales. Recordarán aquel polémico viaje a Panamá junto a Juan Carlos Bolaños, capturado por CR Hoy, que encendió todas las alarmas. Ahora, con esta estrategia del criterio de oportunidad, la Fiscalía busca cerrar pronto un capítulo lleno de controversias y escándalos que han empañado la imagen del país.
En fin, el caso Gamboa sigue siendo un tema candente en la opinión pública. Con sus quejas de frío y hambre, el exmagistrado ha logrado mantener la atención sobre su situación, mientras la justicia intenta trazar un curso claro hacia su extradición. Entonces, ¿creen ustedes que las quejas de Gamboa son una táctica dilatoria para ganar tiempo o reflejan genuinas preocupaciones sobre su bienestar y el debido proceso? ¿Debería haber mayor control sobre las condiciones de encarcelamiento de figuras públicas involucradas en casos de corrupción?
Todo esto ocurrió durante una audiencia donde originalmente iba a enfrentar el tercer juicio en un año – un debate por supuesto tráfico de influencias. Pero como nos tiene acostumbrados, el Ministerio Público sacó de la manga un criterio de oportunidad, buscando suspender la causa penal y allanar el camino para su salida rumbo a los gringos. Parece que quieren acelerarle el paso al asunto de la extradición, diay.
Gamboa, visiblemente contrariado, aprovechó la oportunidad para lamentarse. Dijo que le resultaba “sumamente difícil” ejercer su defensa dada la limitación de acceso a sus abogados en La Reforma, donde se encuentra recluido en máxima seguridad. Según él, solo seis abogados pueden entrar al día, y la comunicación con ellos es limitada. Esto, claro, ha complicado su estrategia legal, más allá de cualquier detalle jurídico, ahí tienes que considerar que el mae lleva meses encerrado.
El exmagistrado también expresó su inquietud sobre el hecho de que jueces costarricenses acepten su extradición sin garantías de que en Estados Unidos no se le imponga cadena perpetua. Un detalle importante, ¿eh? Porque aunque los gringos ofrecen cosas, siempre hay que estar pendiente de esos tecnicismos legales. Y mientras tanto, el expediente corre, el tipo anda frustrado, y nosotros aquí viendo circo.
Pero lo que realmente llamó la atención fueron sus quejas sobre las condiciones de vida en prisión. Se quejó de tener “mucho frío y mucha hambre”, y añadió que la comida servida allí era “muy poquita”. Ay, mándale, parece que el señor andaba esperando un banquete digno de realeza. Verdad que te dan risa esas cosas, pero al final del día, refleja algo más profundo sobre nuestra realidad judicial, ¿no creen?
El Ministerio Público, sin embargo, mantiene firme su intención de agilizar el proceso de extradición, presentando un criterio de oportunidad para suspender la acción penal y evitar futuros obstáculos. Carlo Díaz, el fiscal general, dio luz verde a esta maniobra, argumentando que no perjudicaría a los demás acusados en la causa. Eso sí, confirman que siguen con la idea de pasarlo directo pa'llá, sin más rodeos, ¡como dicen!
Este juicio, originado en los oscuros manejos del caso Cementazo, ha arrastrado a Gamboa a múltiples problemas judiciales. Recordarán aquel polémico viaje a Panamá junto a Juan Carlos Bolaños, capturado por CR Hoy, que encendió todas las alarmas. Ahora, con esta estrategia del criterio de oportunidad, la Fiscalía busca cerrar pronto un capítulo lleno de controversias y escándalos que han empañado la imagen del país.
En fin, el caso Gamboa sigue siendo un tema candente en la opinión pública. Con sus quejas de frío y hambre, el exmagistrado ha logrado mantener la atención sobre su situación, mientras la justicia intenta trazar un curso claro hacia su extradición. Entonces, ¿creen ustedes que las quejas de Gamboa son una táctica dilatoria para ganar tiempo o reflejan genuinas preocupaciones sobre su bienestar y el debido proceso? ¿Debería haber mayor control sobre las condiciones de encarcelamiento de figuras públicas involucradas en casos de corrupción?