¡Ay, Dios mío! Esto sí que es un churro. Resulta que Alejandro Arias Monge, alias ‘Diablo’, el tipo que anda dando vuelta al mundo evadiendo a la policía, le ha quitado toda la atención al Organismo de Investigación Judicial (OIJ). Parece que la fama de ‘Diablo’ es más potente que los operativos encubiertos y los avisos de captura internacional, ¡imagínate!
En una entrevista para “Desde Buena Mañana”, el director interino del OIJ, Michael Soto, soltó la bomba: aunque EE.UU. ofreciendo medio millón de dólares por información que lleve a su captura, en la cárcel de máxima seguridad La Reforma hay tipos con un “perfil criminal más peligroso”. ¿Se imaginan? Mientras el mundo entero busca a ‘Diablo’ haciendo videos y presumidos en redes sociales, dentro de esas paredes hay individuos capaces de hacerle sombra, ¡y eso sí que da que pensar!
Soto dejó caer que el caso de ‘Diablo’ se ha convertido en un circo mediático, restándole importancia a la labor del OIJ. Dijo que se andan tragando el brete con este personaje mientras tienen a una lista de unos treinta sujetos de alto perfil operando desde La Reforma. ¡Parece que algunos prefieren concentrarse en la figura de un influencer criminal que en los verdaderos peligros que acechan a la sociedad!
Y no es cualquier cosa, señores. Según el jerarca, estos reclusos de élite tienen la capacidad de “generar caos y problemática” a las autoridades. No se trata solamente de robar bancos o vender droga; estamos hablando de redes complejas, lavado de dinero, y conexiones políticas que pueden poner en riesgo la estabilidad del país. ¡Un buen caldo de pollo, vamos!
La controversia radica en que, pese a la inversión de recursos y la atención mediática dedicada a la búsqueda de ‘Diablo’, el OIJ parece tener en sus manos a criminales con mayores recursos y potencial destructivo. ¿Será que estamos enfocándonos en el síntoma y olvidándonos de la enfermedad? Una reflexión importante para entender la complejidad del problema.
Algunos analistas sugieren que la estrategia de ‘Diablo’ de aprovechar su notoriedad para ganar apoyo público y desviar la atención de las autoridades podría estar funcionando. Sus seguidores lo ven como un justiciero, un rebelde contra el sistema. Pero detrás de esa fachada se esconde un delincuente buscado internacionalmente por delitos graves. ¡Que nadie se haga ilusiones!
La situación plantea preguntas incómodas sobre la efectividad de las estrategias de seguridad pública en Costa Rica. ¿Estamos priorizando el espectáculo mediático por encima de la prevención del delito? ¿Se necesita una reforma profunda en el sistema penitenciario para evitar que criminales de alto perfil continúen operando desde las cárceles? Estas son interrogantes que debemos abordar con urgencia y transparencia.
Ahora me pregunto, ¿cree usted que el foco mediático excesivo en figuras como 'Diablo' termina distrayendo la atención de problemas mucho más graves que existen en nuestro país, o es parte de una estrategia de comunicación inteligente tanto por parte del delincuente como de las autoridades?
En una entrevista para “Desde Buena Mañana”, el director interino del OIJ, Michael Soto, soltó la bomba: aunque EE.UU. ofreciendo medio millón de dólares por información que lleve a su captura, en la cárcel de máxima seguridad La Reforma hay tipos con un “perfil criminal más peligroso”. ¿Se imaginan? Mientras el mundo entero busca a ‘Diablo’ haciendo videos y presumidos en redes sociales, dentro de esas paredes hay individuos capaces de hacerle sombra, ¡y eso sí que da que pensar!
Soto dejó caer que el caso de ‘Diablo’ se ha convertido en un circo mediático, restándole importancia a la labor del OIJ. Dijo que se andan tragando el brete con este personaje mientras tienen a una lista de unos treinta sujetos de alto perfil operando desde La Reforma. ¡Parece que algunos prefieren concentrarse en la figura de un influencer criminal que en los verdaderos peligros que acechan a la sociedad!
Y no es cualquier cosa, señores. Según el jerarca, estos reclusos de élite tienen la capacidad de “generar caos y problemática” a las autoridades. No se trata solamente de robar bancos o vender droga; estamos hablando de redes complejas, lavado de dinero, y conexiones políticas que pueden poner en riesgo la estabilidad del país. ¡Un buen caldo de pollo, vamos!
La controversia radica en que, pese a la inversión de recursos y la atención mediática dedicada a la búsqueda de ‘Diablo’, el OIJ parece tener en sus manos a criminales con mayores recursos y potencial destructivo. ¿Será que estamos enfocándonos en el síntoma y olvidándonos de la enfermedad? Una reflexión importante para entender la complejidad del problema.
Algunos analistas sugieren que la estrategia de ‘Diablo’ de aprovechar su notoriedad para ganar apoyo público y desviar la atención de las autoridades podría estar funcionando. Sus seguidores lo ven como un justiciero, un rebelde contra el sistema. Pero detrás de esa fachada se esconde un delincuente buscado internacionalmente por delitos graves. ¡Que nadie se haga ilusiones!
La situación plantea preguntas incómodas sobre la efectividad de las estrategias de seguridad pública en Costa Rica. ¿Estamos priorizando el espectáculo mediático por encima de la prevención del delito? ¿Se necesita una reforma profunda en el sistema penitenciario para evitar que criminales de alto perfil continúen operando desde las cárceles? Estas son interrogantes que debemos abordar con urgencia y transparencia.
Ahora me pregunto, ¿cree usted que el foco mediático excesivo en figuras como 'Diablo' termina distrayendo la atención de problemas mucho más graves que existen en nuestro país, o es parte de una estrategia de comunicación inteligente tanto por parte del delincuente como de las autoridades?