¡Ay, pata! Seis años... seis años esperando que Herediano vuelva al templo, al Rosabal. Parecía broma, mística china, pero parece que sí, señores, la paciencia tiene recompensa. Jafet Soto, el mandamás de Fuerza Herediana, le soltó la bomba: a mitad de este 2026, los rojiamarillos vuelven a pisar grama propia. ¿Se creerá? Después de tanto despiste y tanta fecha que se fue al traste, uno ya no sabe qué pensar, diay.
Recordemos cómo todo arrancó en medio de la pandemia, cuando el Club Sport Herediano se animó a meterle mano al Rosabal Cordero con el proyecto más ambicioso de su siglo de vida. La idea era tenerlo listo rapidito, para celebrar a lo grande, pero la cosa se complicó más que encontrar parqueado en el centro. Fechas iban, fechas venían, y el estadio seguía siendo un mamotreto en construcción, dando vuelta y vuelta en el brete del desarrollo.
Pero ahora, Jafet suena convencido, casi desesperado por ver terminado el colosal proyecto. Asegura que ya no hay margen de error y que a mediados de 2026, pase lo que pase, el estadio estará listo. “Todo lo que se hace ahorita es para terminar,” recalcó en declaraciones recientes. Claro, siempre queda el “esperemos que todo lo que viene de afuera llegue a tiempo…” Uno se acuerda de los retrasos anteriores y ahí le cayó el corazón, ¿verdad?
Si uno pasa por la zona, se nota que la cosa va avanzando. Las gradas este y oeste ya están más o menos listas, parecen de lujo, chéveras. La gradería norte también va encaminada, aunque aún le falta pulir algunos detalles. Pero la que más preocupa es la sur, donde van a poner el hotel, porque ahí todavía hay mucho que hacer. Ahí es donde se acumulan los chunches y los retrasos, parece.
Lo bueno es que pronto vamos a tener movimiento comercial en el lugar. Según Jafet, los locales comerciales en la parte baja del sector oeste están casi listos, cerca del 90%. Ya tienen publicidad, le pusieron ganas y esperan abrirlos a finales de enero. Imagínate, ir a comprar unas birras y unos panecitos antes del partido, ¡qué vaina!
Y a pesar de todo este rodeo, a Jafet no se le antoja haberse echado para atrás. Está contento, orgulloso hasta las cachas de haber metido mano al proyecto, aunque reconoce que ha sido un camino lleno de obstáculos y contratiempos. “Empezamos en pandemia, fuimos valientes y estamos más que listos para poder terminar nuestro estadio”, dijo con la frente en alto. Hay que reconocerle el temple, mándale saludos.
Mientras tanto, Herediano ha tenido que jugar como turista, moviéndose de un lado a otro del país. Han picado en el Estadio Nacional, en el Fello Meza, en el Colleya Fonseca, en el Carlos Alvarado, incluso en el “Cuty” Monge, el Alejandro Morera Soto y el Ricardo Saprissa. Un verdadero corrío, tratando de sentirse cómodos en terrenos ajenos. ¡Pero ojo!, a pesar de todo, lograron levantar tres campeonatos nacionales y quedaron dos veces subcampeones. Eso demuestra que el equipo tiene huevos, sin importar dónde juegue.
Así que, ya saben, señores. Jafet nos prometió el regreso al Rosabal a mitad de año. ¿Será esta vez que sí? ¿Lograrán los dirigidos por Herediano finalmente sentir el calor de su afición en el nuevo estadio, o estaremos viendo más despistes y demoras? Dígame usted, ¿cree que Jafet cumplirá su promesa o seguirá siendo solo humo y espejos?
Recordemos cómo todo arrancó en medio de la pandemia, cuando el Club Sport Herediano se animó a meterle mano al Rosabal Cordero con el proyecto más ambicioso de su siglo de vida. La idea era tenerlo listo rapidito, para celebrar a lo grande, pero la cosa se complicó más que encontrar parqueado en el centro. Fechas iban, fechas venían, y el estadio seguía siendo un mamotreto en construcción, dando vuelta y vuelta en el brete del desarrollo.
Pero ahora, Jafet suena convencido, casi desesperado por ver terminado el colosal proyecto. Asegura que ya no hay margen de error y que a mediados de 2026, pase lo que pase, el estadio estará listo. “Todo lo que se hace ahorita es para terminar,” recalcó en declaraciones recientes. Claro, siempre queda el “esperemos que todo lo que viene de afuera llegue a tiempo…” Uno se acuerda de los retrasos anteriores y ahí le cayó el corazón, ¿verdad?
Si uno pasa por la zona, se nota que la cosa va avanzando. Las gradas este y oeste ya están más o menos listas, parecen de lujo, chéveras. La gradería norte también va encaminada, aunque aún le falta pulir algunos detalles. Pero la que más preocupa es la sur, donde van a poner el hotel, porque ahí todavía hay mucho que hacer. Ahí es donde se acumulan los chunches y los retrasos, parece.
Lo bueno es que pronto vamos a tener movimiento comercial en el lugar. Según Jafet, los locales comerciales en la parte baja del sector oeste están casi listos, cerca del 90%. Ya tienen publicidad, le pusieron ganas y esperan abrirlos a finales de enero. Imagínate, ir a comprar unas birras y unos panecitos antes del partido, ¡qué vaina!
Y a pesar de todo este rodeo, a Jafet no se le antoja haberse echado para atrás. Está contento, orgulloso hasta las cachas de haber metido mano al proyecto, aunque reconoce que ha sido un camino lleno de obstáculos y contratiempos. “Empezamos en pandemia, fuimos valientes y estamos más que listos para poder terminar nuestro estadio”, dijo con la frente en alto. Hay que reconocerle el temple, mándale saludos.
Mientras tanto, Herediano ha tenido que jugar como turista, moviéndose de un lado a otro del país. Han picado en el Estadio Nacional, en el Fello Meza, en el Colleya Fonseca, en el Carlos Alvarado, incluso en el “Cuty” Monge, el Alejandro Morera Soto y el Ricardo Saprissa. Un verdadero corrío, tratando de sentirse cómodos en terrenos ajenos. ¡Pero ojo!, a pesar de todo, lograron levantar tres campeonatos nacionales y quedaron dos veces subcampeones. Eso demuestra que el equipo tiene huevos, sin importar dónde juegue.
Así que, ya saben, señores. Jafet nos prometió el regreso al Rosabal a mitad de año. ¿Será esta vez que sí? ¿Lograrán los dirigidos por Herediano finalmente sentir el calor de su afición en el nuevo estadio, o estaremos viendo más despistes y demoras? Dígame usted, ¿cree que Jafet cumplirá su promesa o seguirá siendo solo humo y espejos?