¡Ay, qué pelada! La noticia cayó como un balde de agua fría ayer por la tarde: don Luis Alberto ‘Lucho’ Barahona ya no está entre nosotros. Una pérdida inmensa para el mundo del teatro costarricense y para todos aquellos que disfrutamos de su talento y cercanía. A sus 94 años, dejó una huella profunda en la cultura nacional, siendo recordado por generaciones de artistas y público.
Barahona, originario de Chile pero adoptado por Costa Rica, llegó a nuestras tierras hace décadas y rápidamente se convirtió en una figura clave del teatro. No solo como actor, sino también como director, dramaturgo y educador. Formó a muchísimos talentos, inculcándoles su pasión por las tablas y enseñándoles el valor del compromiso artístico. Era un mae que le metía alma y corazón a lo que hacía, y eso se notaba en cada presentación.
Las redes sociales explotaron con mensajes de cariño y reconocimiento. Desde Sofía Chaverri hasta Mario Chacón, pasando por Tatiana Zamora y la Escuela de Artes Dramáticas de la UCR, todos lamentan profundamente su partida. Sofía, en un emotivo post, compartió anécdotas de cómo él dirigía con minuciosidad y generosidad, un verdadero maestro que daba cátedra tanto en el escenario como fuera de él. Recordó esos encuentros casuales en el teatro, donde siempre tenía un comentario certero y amable sobre las obras.
Y Tatiana, haciendo eco de otros tantos actores, resaltó la dimensión humana de Lucho. Ese hombre que siempre abría las puertas a jóvenes artistas, ofreciendo oportunidades de trabajo y apoyo incondicional. Contó cómo su sonrisa contagiosa y su capacidad para combinar la comedia y el drama eran características que lo hacían único. Don Lucho era pura buena onda, un ejemplo de cómo el arte puede transformar vidas.
El año pasado, la Asamblea Legislativa reconoció su invaluable aporte al país declarándolo Ciudadano de Honor, un merecido homenaje a su dedicación y talento. Recuerdo cuando me enteré, pensé ‘¡qué carga, sí se lo merece!’ porque realmente él le puso el hombro a la escena teatral durante décadas, impulsándola y manteniéndola viva. Su labor fue fundamental para que hoy tengamos un panorama teatral tan diverso y vibrante.
Desde 'La lucha de Lucho' hasta incontables obras más, Barahona personificó roles memorables que quedaron grabados en nuestra memoria colectiva. Su versatilidad y maestría interpretativa lo convirtieron en uno de los actores más queridos y respetados del país. Tenía la habilidad de meterse en la piel de cualquier personaje, haciéndolo suyo y transmitiendo emociones genuinas. Siempre supo conectar con el público, logrando que se riera, llorara y reflexionara sobre la vida.
Ahora, mientras nos despedimos de este grande, debemos valorar aún más su legado y seguir trabajando para mantener vivo el espíritu teatral que él encarnó. Que su pasión por el arte siga inspirando a nuevas generaciones de artistas a perseguir sus sueños y a contribuir al enriquecimiento cultural de Costa Rica. Ya sé que se fue a un mejor lugar, pero deja un vacío gigante en la comunidad artística.
La partida de Lucho Barahona es una tristeza compartida por todo el país. Un ícono ha dejado de estar físicamente entre nosotros, pero su obra perdurará por siempre. Entonces, dime, ¿cuál crees tú que fue el papel más memorable de Lucho Barahona y por qué te marcó tanto?”,
El legado de Lucho Barahona vivirá por siempre en nuestros corazones y en el teatro costarricense. Será recordado como un maestro, un amigo y un artista excepcional.
¿Qué medidas crees que deberían tomarse para preservar y promover el legado de Lucho Barahona en el futuro?
Barahona, originario de Chile pero adoptado por Costa Rica, llegó a nuestras tierras hace décadas y rápidamente se convirtió en una figura clave del teatro. No solo como actor, sino también como director, dramaturgo y educador. Formó a muchísimos talentos, inculcándoles su pasión por las tablas y enseñándoles el valor del compromiso artístico. Era un mae que le metía alma y corazón a lo que hacía, y eso se notaba en cada presentación.
Las redes sociales explotaron con mensajes de cariño y reconocimiento. Desde Sofía Chaverri hasta Mario Chacón, pasando por Tatiana Zamora y la Escuela de Artes Dramáticas de la UCR, todos lamentan profundamente su partida. Sofía, en un emotivo post, compartió anécdotas de cómo él dirigía con minuciosidad y generosidad, un verdadero maestro que daba cátedra tanto en el escenario como fuera de él. Recordó esos encuentros casuales en el teatro, donde siempre tenía un comentario certero y amable sobre las obras.
Y Tatiana, haciendo eco de otros tantos actores, resaltó la dimensión humana de Lucho. Ese hombre que siempre abría las puertas a jóvenes artistas, ofreciendo oportunidades de trabajo y apoyo incondicional. Contó cómo su sonrisa contagiosa y su capacidad para combinar la comedia y el drama eran características que lo hacían único. Don Lucho era pura buena onda, un ejemplo de cómo el arte puede transformar vidas.
El año pasado, la Asamblea Legislativa reconoció su invaluable aporte al país declarándolo Ciudadano de Honor, un merecido homenaje a su dedicación y talento. Recuerdo cuando me enteré, pensé ‘¡qué carga, sí se lo merece!’ porque realmente él le puso el hombro a la escena teatral durante décadas, impulsándola y manteniéndola viva. Su labor fue fundamental para que hoy tengamos un panorama teatral tan diverso y vibrante.
Desde 'La lucha de Lucho' hasta incontables obras más, Barahona personificó roles memorables que quedaron grabados en nuestra memoria colectiva. Su versatilidad y maestría interpretativa lo convirtieron en uno de los actores más queridos y respetados del país. Tenía la habilidad de meterse en la piel de cualquier personaje, haciéndolo suyo y transmitiendo emociones genuinas. Siempre supo conectar con el público, logrando que se riera, llorara y reflexionara sobre la vida.
Ahora, mientras nos despedimos de este grande, debemos valorar aún más su legado y seguir trabajando para mantener vivo el espíritu teatral que él encarnó. Que su pasión por el arte siga inspirando a nuevas generaciones de artistas a perseguir sus sueños y a contribuir al enriquecimiento cultural de Costa Rica. Ya sé que se fue a un mejor lugar, pero deja un vacío gigante en la comunidad artística.
La partida de Lucho Barahona es una tristeza compartida por todo el país. Un ícono ha dejado de estar físicamente entre nosotros, pero su obra perdurará por siempre. Entonces, dime, ¿cuál crees tú que fue el papel más memorable de Lucho Barahona y por qué te marcó tanto?”,
El legado de Lucho Barahona vivirá por siempre en nuestros corazones y en el teatro costarricense. Será recordado como un maestro, un amigo y un artista excepcional.
¿Qué medidas crees que deberían tomarse para preservar y promover el legado de Lucho Barahona en el futuro?